lunes, 7 de enero de 2008

Queridos políticos:

Soy un céntimo de vuestro sueldo. Soy un ladrillo en vuestras casas, colocado por azar en un muro de carga: si me muevo moriréis por aplastamiento. Soy una huella dactilar cuando os dan una palmadita en la espalda. Soy una bala en la recámara. Soy una opinión en las encuestas. Un NS/NC que os hace temblar. Soy un porcentaje de vuestros más oscuros deseos. Os puedo proclamar emperadores u os puedo hundir en el fango. Sólo tengo que decidirlo. Porque soy un hombre con un sobre. Y sé cómo utilizarlo, mamonazos.

2 comentarios:

hekubita dijo...

Amén a eso :P

Y a utilizarlo en marzo, que ya hay ganas de hacer algo por el bien de la humanidad ^^

Besitos

Anónimo dijo...

Lo que no hace tanta gracia es cuando los ladrillos blancos te superan en número a ti, ladrillito negro. Porque la perfección será un aburrimiento, pero en política no vendría mal un poco menos de imperfección, en general.

Un saludo :)