Astronomía matutina

sábado, 27 de junio de 2015

Quisiera estar despierto
al alba todos los días
para ver siempre amanecer.
Pero una cosa son mis sueños
y otra la realidad.
Me despierto cuando debo,
nunca cuando quiero,
las ventanas de mi cueva
no dan al Este,
y nadie a mi alrededor se detiene,
el enjambre no se para
para contemplar
las primeras luces del día.

Quisiera estar despierto
al alba todos los días
para ver siempre amanecer,
pero yo, al igual que el resto,
también me olvido
del cielo abierto,
del sol,
de la luna y las estrellas;
me olvido de todo el firmamento
porque aquí,
en esta ciudad,
no existe el Universo.

Tareas pendientes

miércoles, 10 de junio de 2015

Se nos acumulan las cosas por hacer. Las películas por ver. Las canciones por escuchar. La gente por conocer. Los sitios por visitar. Los juegos por jugar. Los libros por leer. Los libros por escribir.
La ansiedad de las tareas pendientes. La ficción de creer que somos capaces de acabarlo todo. Capaces de llegar a todas las metas. Capaces de llegar al borde del infinito y decir: ¿eso es todo?
Las noches de insomnio pensando en que no nos va a dar tiempo. La vida entendida como una cadena de montaje en la que el producto final nunca llega porque siempre hay algo más que añadirle. 
Nuestra parálisis ante la vida se titula: Tenemos tanto por vivir. 
Hay listas de cosas que hacer bastante sencillas, como por ejemplo: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Pero mejor será que nunca caigas en la trampa: la gente suele empezar por lo de tener un hijo y después ya no consiguen hacer nada más. 
Hay listas, muchas listas. Ninguna es obligatoria. No hay libro que haya que leer. No hay libro que escribir, ni cuadro que pintar, ni canción que componer. No hay vida que haya que vivir. 
Porque si quieres puedes quemar las listas de tareas pendientes. A fin de cuentas tú serás el único testigo, abogado, juez y fiscal. Puedes entonar un incómodo mea culpa delante del espejo, golpeando el puño contra el pecho y recitando que abandonas, que te rindes. Que esto no está hecho para ti. Que a ti te gusta más quedarte tirado en el sofá mirando al techo o a la tele o la nada, tanto da. Que prefieres no hacer nada de provecho mientras te torturas pensando que no estás aprovechando el tiempo: entendiendo el tiempo como algo que hay que exprimir y triturar y machacar y de lo que no se puede dejar escapar ni una mísera gota; el tiempo como dimensión física de la frustración. Que consideras mejor no hacer nada que hacer algo por obligación
Así que cuando pienses que se nos acumulan las cosas por hacer, recuérdalo. No hay nada obligatorio que tengas que hacer. Ni siquiera vivir. A mí me quita un peso de encima.

 
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