<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122</id><updated>2012-01-06T00:35:10.703+01:00</updated><category term='intentos de poesía'/><category term='sexo y otras aficiones'/><category term='mundo personal'/><category term='depresiones'/><category term='gilipolleces'/><category term='y dejar de fumar'/><category term='puckadas'/><category term='pesadillas'/><category term='hiperrealismo'/><category term='santoral'/><category term='La espera'/><category term='mitología de andar por casa'/><category term='escupitajos'/><category term='pajas mentales'/><title type='text'>letras terminales</title><subtitle type='html'>(literatura paliativa)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>285</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2570800570769000257</id><published>2011-12-31T17:22:00.005+01:00</published><updated>2012-01-01T14:18:11.420+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pesadillas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Siglo XXI</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La putada es que habrá supervivientes. No te preocupes, que yo sé hacer la marcha atrás. Un espermatozoide en la trompa de Falopio. Neil Armstrong se pasea por la luna. El milagro de la vida. Los vómitos. La gonadotropina coriónica. Cariño, estoy embarazada. Sopesar inmediatamente los pros y contras del aborto. Sentirte un poco más monstruoso tras haber encontrado más pros. Decir, por si las moscas: ¿y qué has pensado hacer? El rayo. El silencio antes del trueno. La indignación consecuencia de que se te haya pasado por la cabeza la posibilidad &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de asesinarlo&lt;/span&gt;. Los reproches. El distanciamiento. La separación sentimental. Los antojos. 9 meses. La cesárea. El niño. La placenta. La sangre. La llamada de teléfono. Es tu hijo, deberías venir a verlo. Comprobar que él a ti no te ve. ¿Cómo se llama? Hiroshima. Nagasaki. Fukushima. Recordamos mejor los nombres de las desgracias. Sonajeros. Lactancia materna. Potitos sin gluten. El juez. El régimen de visitas. La pensión alimenticia. El paro. El alcohol. Los vómitos. Las resacas. La aurora boreal. Perder la esperanza. Leer el periódico. Poemas sobre el fin del mundo.  La crisis económica como metáfora. Ciudades que son campos de concentración. Dios ha muerto y vamos a encontrar al responsable jugando al Cluedo. Hay gente en el mundo que muere de hambre. Hay gente en el mundo que en Nochevieja se va de cotillón. Ten cuidado con lo que deseas. La pobreza y el hambre en el mundo pueden desaparecer, sí, pero eso será cuando nos hayamos exterminado. Todo se va a la mierda. El problema es que lo hace a una velocidad desesperantemente lenta. Como si la vida fuera una ducha con demasiados pelos en el desagüe. Recordamos mejor los nombres de las desgracias. Aunque ésta todavía no tiene nombre propio. Imaginar el futuro. Imaginar a tu hijo en ese futuro. Tener miedo de explicar cómo te lo imaginas: piensas que quizás así no se haga realidad. Moscas. Barricadas. Escombros. Perros vagabundos. Pisos abandonados. Habrá supervivientes. Todos los hombres mueren, pero algunos tienen peor suerte. Ahora follo siempre con condón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2570800570769000257?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2570800570769000257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2570800570769000257&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2570800570769000257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2570800570769000257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/12/siglo-xxi.html' title='Siglo XXI'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6588584835006130808</id><published>2011-11-20T19:39:00.002+01:00</published><updated>2011-11-20T19:43:10.635+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Pa-ta-ta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Salta un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;flash&lt;/span&gt;. Acto seguido, las fotografías vuelan por los aires. Si alguien tuviera tiempo de ponerse a contarlas, vería que hay 24. Como un carrete de fotos. Apenas queda gente que use carretes. Ahora se utiliza de forma mayoritaria el formato digital. La ventaja es que así no ocupas espacio. Interminables álbumes de fotos se acumulan en las estanterías de tantos hogares, ocupando un espacio físico, real, gritándonos desde cada rincón: aquí no cabe ni un recuerdo más. Bautizos, vacaciones, bodas, cumpleaños y demás eventos documentados al detalle se acumulan día tras día por todo el mundo. La desventaja de lo digital es que es menos trascendente, más olvidable, desechable: el potencial de realizar fotos infinitas convierte el momento de apretar el gatillo en un acto sin importancia, al instante sabes si hace falta repetir la toma. Además, el hecho de acumular fotos en formato digital en un disco duro hace todo ello más susceptible a un error en la copia de seguridad, a las telarañas de las carpetas que nunca más vuelves a abrir. Pero en este caso las fotografías existen, tienen su lugar en la escena, y acaban su corto trayecto aéreo desperdigadas por doquier: hay sobre el limpiaparabrisas, sobre el capó, en la acera y también en el asfalto, una de ellas muy próxima al pie que ha acabado descalzo. Un hombre corre hacia el lugar de los hechos y de fondo se escucha gritar a una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según sale de la tienda, Ramón tiene el impulso, movido por la curiosidad morbosa, de abrir el sobre mientras camina y descubrir de una vez por todas de qué son las fotos. ¿Serán fotos de unas vacaciones? ¿De una boda? ¿De una actuación musical? ¿De una pareja? ¿De una familia? ¿De un grupo de amigos? ¿Verá monumentos? ¿Caras de felicidad? ¿Cuerpos desnudos? Para cuando saca el fajo de 24 fotografías y ve la primera, ya es demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre una alcantarilla y una colilla pisoteada. Ramón dobla la espalda, mira el carrete perdido en medio de la acera, y lo coge. Su cara es seria, pero al poco se torna en una sonrisa pícara. Eso, probablemente, signifique que ha tenido una idea. Justo en la acera de en frente hay una tienda de fotografía. Ramón entra en la tienda con el carrete perdido. El carrete, la tienda: parece una señal. O una trampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es él. El tipo que está sentado en el metro, en la primera foto. Es él el de la segunda, tomando una caña con una amiga en una terraza del centro. Y el de la tercera, mirando un escaparate en el que un maniquí pétreo le devuelve la mirada congelada. Y el de la cuarta, la quinta, la sexta. Ramón camina mientras va pasando una foto tras otra, estupefacto. Él es el protagonista de todas ellas. La pregunta asoma la cabeza inmediatamente. ¿Quién le sacó esas fotos? Y lo que es más importante, ¿por qué? Según va viendo imágenes de su vida cotidiana (reconoce la oficina, el parque del Retiro, la puerta de su bloque de pisos o el supermercado) la estupefacción se transforma progresivamente en miedo. No pudo ser una casualidad que él encontrara ese preciso carrete. Todo estaba planeado de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruza un paso de peatones cuando llega a la última foto. Es él, boquiabierto, mirando a la cámara, con un fajo de fotos en la mano, quieto en medio de un paso de peatones. Es él el que acto seguido se detiene, levanta la vista de la foto, mira al frente. Abre la boca cuando lo ve: la cámara, el hombre al que le tapa la cara. Salta un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;flash&lt;/span&gt;. Después suena un golpe seco, un frenazo. No ha visto el coche aproximarse. Las fotografías saltan por los aires. Un hombre corre hacia el lugar de los hechos y de fondo se escucha gritar a una mujer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6588584835006130808?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6588584835006130808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6588584835006130808&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6588584835006130808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6588584835006130808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/11/pa-ta-ta.html' title='Pa-ta-ta'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-9157803219073479008</id><published>2011-11-01T18:58:00.000+01:00</published><updated>2011-11-01T19:07:56.843+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gilipolleces'/><title type='text'>Frankenstein</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Leo igual que visito un cementerio. Con esa mezcla de desesperación, melancolía y podredumbre. Leo con la arrogancia del que todavía está vivo y puede decir que está vivo y que tiene miedo a morir. Y qué sabrás tú de morir, me responden bajo tierra. Tú sólo sabes de ver morir y eso es como saber de sexo por haber visto mucha pornografía.&lt;br /&gt;Leo lo que he escrito y es como pasear por el mausoleo del ego. Nichos llenos de pedazos de mí, literatura muerta: estupideces momificadas, jeroglíficos sobre mis problemas de mierda. La Piedra Rosetta de mi vida: no tiene el más mínimo interés pero tiene mucho estilo, según los arqueólogos. "Su falta de trascendencia es su mayor virtud" (L.A. Times).&lt;br /&gt;Escribo igual que un enterrador. Escribo a base de echarme paladas de tierra sobre la cabeza, y noto la tierra golpeándome, espesa en la boca, cubriendo los ojos. Busco la inmortalidad sepultándome y así me va: con cada texto me entierro un poco más.&lt;br /&gt;Escribo flores sobre mi lápida. Con el tiempo se acumulan y marchitan y, al final, lo que queda es un montón de flores marchitas que nadie se atreve a limpiar. Cuando alguien se pone delante de una tumba o de un cuadro o de un libro, sólo se queda con estas flores marchitas. A fin de cuentas, es lo que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;se ve&lt;/span&gt;. Los críticos elogian estas flores, les ponen nota, las clasifican, discuten sobre ellas. Dicen cosas como: estas flores marchitas son las mejores de la historia de la literatura. Pero no entienden que lo que importa no son las flores. Lo que importa es el cadáver que hay debajo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-9157803219073479008?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/9157803219073479008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=9157803219073479008&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9157803219073479008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9157803219073479008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/11/frankenstein.html' title='Frankenstein'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-9029616990834337483</id><published>2011-08-29T16:31:00.003+02:00</published><updated>2011-08-29T17:20:33.632+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Rebolución</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No lo sabíamos, pero ya teníamos la mecha de pólvora y el cartucho de explosivo preparados. Eso siempre estuvo ahí, dijeron los expertos a los medios de comunicación. La chispa no quedó muy claro en qué consistió. Quizás fue una mirada entre compañeros de clase, un avión de papel que se estrella en la espalda del maestro o una contestación ingeniosa a un problema de matemáticas que propina una carcajada general entre los alumnos. De cualquier manera, lo que siguió a aquello fueron gritos, mordiscos y arañazos, un montón de niños inmovilizando al profesor de turno, apertura de puertas antes de tiempo, la invasión infantil y la jarana por los pasillos, el director del colegio que sale de su despacho y antes de que pueda castigar a nadie es arrollado. Primero fue un colegio de Madrid, pero la revuelta se extendió antes de que nos diéramos cuenta, dijo un portavoz de la policía a los medios de comunicación, cuando quisimos darnos cuenta también se habían rebelado las guarderías. La sustitución del chupete por la nariz del adulto más próximo. La salida a las calles en tromba, la paralización del tráfico, las caras de estupefacción de los viandantes. Alguien llama al Presidente del Gobierno, de viaje por el extranjero, y le informa de la situación. Nos equivocamos al decidir el plan de actuación, dijo el Presidente del Gobierno a los medios de comunicación, pero la prioridad era evitar heridos: al fin y a cabo sólo eran niños. Balones de fútbol rompen los cristales de una multinacional, un hombre acude al hospital por una herida grave hecha con la punta de un compás, escupitajos, mierda y meados en las aceras, saqueos en las tiendas de chucherías, los rehenes están atados con combas, nos informaban los medios de comunicación. Cuando se acercaron, armados con pistolas de juguete, tirachinas, yoyós, al Congreso de los Diputados, este se encontraba cercado por un cordón policial. Los más empollones trazaron el plan de ataque, explicó uno de los asaltantes a los medios de comunicación. Una muchachada enfebrecida se abalanza contra los policías, que hacen amago de llevarse las manos a las porras. Las órdenes eran claras, evitar bajo cualquier circunstancia el uso de la violencia, dijo el portavoz de la policía a los medios de comunicación. Un hombre sólo tiene dos manos, dijo una señora a los medios de comunicación, por muchos policías que hubieran puesto, cada uno sólo podría haber agarrado un par de chiquillos, y teniendo que aguantar los mordiscos y las patadas y todo eso, pues nada. La ruptura del cordón policial, la imagen de un montón de mocosos irrumpiendo en la Cámara aparece en todos los televisores del mundo. Ya era hora, digo a los medios de comunicación: no veas las ganas que tenía de que sucediera algo así de una puta vez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-9029616990834337483?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/9029616990834337483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=9029616990834337483&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9029616990834337483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9029616990834337483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/08/rebolucion.html' title='Rebolución'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4121558220317640403</id><published>2011-08-16T17:03:00.010+02:00</published><updated>2011-08-16T18:08:51.301+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='depresiones'/><title type='text'>Autopsia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sonido del velcro al despegarlo. Empieza así. Los dedos que se deslizan por debajo de la tela, buscando la espuma blanca, el puño que se aferra a las entrañas blanquecinas y las extirpa, la mano temblorosa de un cirujano que sujeta un corazón de algodón y poliéster. El procedimiento continúa, mientras se evoca una tarde de verano en la terraza, una escalera de mano, una planta ornamental, y aparecen las mismas manos más pequeñas, infantiles, moviendo el cuerpo por los peldaños de la silla y empujándolo por encima de la planta, las manos llevándolo a carreras por el pasillo de casa, y había gritos y había imaginación y había historias que vencían a la realidad: historias ya olvidadas.&lt;br /&gt;La amputación de un trozo de infancia.&lt;br /&gt;La figura rechoncha y agradable se va desinflando paulatinamente. Es cierto que para deshacerse de él no hacía falta sacarle el relleno, pero quizás, pensó, si se procedía a la desfiguración previa, si había algo de trabajo en el proceso, si costaba un esfuerzo, tirar el muñeco a la basura sería más fácil: estaría más justificado. Tendría algo así como un funeral.&lt;br /&gt;El relleno va llenando el cubo de basura. Quizás de esta manera esté más justificado, pero desde luego no resulta más fácil. La bolsa de basura está a rebosar. Nadie habría esperado que algo tan insignificante tuviera tanto en su interior. Al final de la operación, el hombre observa el pellejo vacío, la tela arrugada y muerta sobre la mesa y descubre las manos con restos de pelusa blanca: son sus propias manos, las que hace años dieron vida a aquel muñeco de trapo, y siente un escalofrío. Acto seguido algo se derrumba en el cuarto: suena el llanto de un carnicero con las manos manchadas de sueños.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4121558220317640403?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4121558220317640403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4121558220317640403&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4121558220317640403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4121558220317640403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/08/autopsia.html' title='Autopsia'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7706743014865401601</id><published>2011-06-30T18:51:00.003+02:00</published><updated>2011-06-30T20:47:59.857+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='intentos de poesía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Historia de un fracaso (2)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todos los días te compongo el poema más silencioso del mundo. Una ausencia de palabras que te explica cuánto te quiero, cuánto te necesito. Un poema que empieza con el pitido insolente del despertador. El sonido de las magdalenas mojándose en el café. El agua de la ducha reventando contra la piel enjabonada. El suave chasquido de un tímido beso de despedida. El ruido de la puerta al salir de casa para trabajar.&lt;br /&gt;Un poema que te dice: no sabes que eres adicto a algo hasta que sufres un síndrome de abstinencia. Que te hace creer que puedes dejarlo cuando quieras.&lt;br /&gt;Rimé todos los versos al son de los latidos de tu corazón, esos que, cuando fingimos que nos vamos a dormir, suenan como el murmullo lejano de una estampida. Como un ejército realizando maniobras en las afueras de la ciudad. Como el mar dentro de una caracola que nadie se acerca al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo saqué a la luz, la crítica lo destrozó.&lt;br /&gt;Sinopsis: los personajes del poema son felices o al menos aparentan serlo. No hay ninguna trama más allá de la relación sentimental. La acción tiene lugar en un sueño. El protagonista no sabe despertar. O no quiere. No nos importa lo más mínimo.&lt;br /&gt;Cursilada, ñoñez, pérdida de tiempo. Eso dijeron.&lt;br /&gt;El autor no sabe escribir poemas. Eso dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así no me lo tomé como una ofensa.&lt;br /&gt;Porque todos los poetas que me gustan están locos. O muertos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7706743014865401601?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7706743014865401601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7706743014865401601&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7706743014865401601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7706743014865401601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/06/historia-de-un-fracaso-2.html' title='Historia de un fracaso (2)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8285358291475385718</id><published>2011-06-09T22:07:00.007+02:00</published><updated>2011-06-09T23:00:48.368+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Las palabras</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El numeroso público que acudió al auditorio fue ocupando sus localidades. La expectación estaba por las nubes. Por fin había llegado el momento en que Anónimo iba a romper su silencio. Años de reflexión y estudio iban a dar su fruto. La conferencia había sido anunciada por doquier y las entradas se habían agotado en cuestión de minutos. Los cientos de asistentes no podían sentirse más afortunados: iban a asistir en directo a un acontecimiento histórico. Los demás tendrían que contentarse con seguir la conferencia por televisión, radio o internet. Los medios estaban preparados para la que probablemente iba a ser la mayor audiencia en la historia de la humanidad, una retransmisión global doblada en directo a decenas de lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo había puesto sus esperanzas en Anónimo cuando, después de haber logrado suficientes ahorros, decidió retirarse a meditar en soledad sobre los problemas de la humanidad, intentando encontrar la raíz común, y así lograr hallar una solución nuclear en la que se tuvieran en cuenta todos los aspectos: políticos, sociales, biológicos, científicos, filosóficos, económicos, culturales, etc. Anónimo prometió que no volvería a hablar nunca más hasta que no encontrase la respuesta. Hasta que no diese con algo así como el sentido de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ese día. Cuando Anónimo hizo acto de presencia en el escenario, el público enmudeció. Se podían escuchar sus pasos perfectamente mientras subía los peldaños hacia la tribuna. Decenas de cámaras grababan sus movimientos, sus gestos, las gotitas de sudor que perlaban su frente. Al ponerse en frente del micrófono, todo el mundo contuvo la respiración. El mundo esperaba a un profeta, pero lo que vio era un hombre transformado por el tiempo: más viejo, más flaco, más asustado. Un hombre que lo único que supo hacer delante del micrófono fue gritar de terror.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8285358291475385718?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8285358291475385718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8285358291475385718&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8285358291475385718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8285358291475385718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/06/las-palabras.html' title='Las palabras'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5227589598049787145</id><published>2011-06-07T19:48:00.007+02:00</published><updated>2011-06-07T20:20:24.626+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gilipolleces'/><title type='text'>El guardaespaldas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el tiempo que cae la lágrima, durante el pesado recorrido que tiene que marcar a lo largo de la mejilla, nos da la impresión de que nunca va a llegar al final de la mandíbula, de que se nos va a agotar antes de tiempo, y que al final no va a ser más que un conato de llanto, en el tiempo que vemos los dientes apretarse y el parpadeo vergonzoso, a veces oculto deliberadamente por un práctico puño que parece refrendar la excusa de que se nos ha metido algo en el ojo, con la timidez propia de algo que resulta más incómodo para los espectadores que para el protagonista, la vergüenza que proviene del hecho de que sólo aceptamos de buen grado oler nuestra propia mierda, de que la de los demás nos produce copiosas nauseas, se produce la lucha encarnizada contra la acuosa manifestación ocular mientras la otra mano se afana en sostener con sangre fría el cuchillo de cocina: en ese preciso momento de tensión, puede que alguien, un espectador heroico, se atreva a abalanzarse sobre el cuchillo, logre quitárselo de la mano, y corte él mismo la dichosa cebolla de una puta vez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5227589598049787145?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5227589598049787145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5227589598049787145&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5227589598049787145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5227589598049787145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/06/el-guardaespaldas.html' title='El guardaespaldas'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2511650373555109006</id><published>2011-05-14T11:38:00.004+02:00</published><updated>2011-05-14T12:38:42.930+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Consideraciones sobre el acto de protestar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estimados ciudadanos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reglas están para cumplirlas y para engañarnos a nosotros mismos diciéndonos que están para romperlas. Para evitar la frustración que provoca este hecho, les aconsejamos que protesten. Tienen derecho a protestar aunque no valga para nada. Es gratis y relaja las tensiones acumuladas durante la vida diaria. No se preocupen por la logística. La jerarquía contra la que van a protestar les proporcionará los medios, ustedes sólo tienen que escoger el tema. Últimamente están de moda el paro, la crisis económica, los bancos, los árbitros de fútbol y los políticos. Hay temáticas de protesta que no parecen caducar: el maltrato animal, las centrales nucleares, las guerras, la religión, el hambre en el mundo subdesarrollado, el terrorismo, los alimentos transgénicos, el cambio climático o los árbitros de fútbol. Por supuesto, no tienen por qué ceñirse a estas meras sugerencias y deben ahondar en su propio malestar, no vaya a ser que haya algo que se nos haya pasado por alto y no se haya puesto de relieve, de relieve suficiente como para generar corrientes de opinión, y así ustedes puedan arrojar un poco de luz sobre algo tremendamente susceptible de ser cambiado, algo cuya trascendencia la gente común, el vulgo, no parece haber entendido, algo que debe salir en los telediarios, que debe ser motivo de insomnio o de tertulia en la barra de un bar. Una vez escogida la temática, hay que decidir el formato de la protesta. El formato es libre: gracias a las nuevas tecnologías pueden hacerlo vía Internet en diversos foros digitales, pero si usted es más tradicional puede salir a la calle con pancartas, hacer manifestaciones, sentadas, minutos de silencio, apagones, huelgas generales o particulares, etc. En cualquier caso la protesta, por muy tradicional que sea el formato utilizado, no debe salirse más allá de las fronteras de la expresión del mensaje. Que quede bien claro: una protesta no es una revolución. Si en el fervor de la misma sucediesen actos vandálicos o violentos, no cabe duda que la protesta será acallada por las fuerzas de seguridad del estado correspondiente. También sucederá esto en el caso de que durante la misma no se cumpla lo acordado con las instituciones que regulan previamente las condiciones de la protesta. Si, por ejemplo, el recorrido de una manifestación se ve alterado sin previo aviso, esto será suficiente para acallarla de manera rotunda. En caso de que se cumplan todas las condiciones establecidas y la protesta llegue a buen puerto (es decir, no haya heridos ni detenidos), no deben esperar ningún cambio inmediato ni reacciones políticas al respecto. Deberán conformarse con la cobertura informativa que se dará en base al número de personas que hayan asistido, cobertura que puede ser, quizás accidentalmente, engañosa y poco veraz. Pero no se indignen por ello y recuerden que la satisfacción de la protesta debe residir en el acto de protestar y en ningún modo en sus consecuencias. Si estas reglas para protestar les parecen injustas o demasiado rígidas, ya saben que pueden protestar contra ellas, siempre que se ajusten a las propias reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por su atención.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2511650373555109006?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2511650373555109006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2511650373555109006&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2511650373555109006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2511650373555109006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/05/consideraciones-sobre-el-acto-de.html' title='Consideraciones sobre el acto de protestar'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1777494035362389484</id><published>2011-05-05T18:09:00.010+02:00</published><updated>2011-05-05T21:07:38.561+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Destinatario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La habitación estaba insonorizada y sellada herméticamente. Una olla a presión sin válvula, el compartimento estanco de un mundo en proceso de aislamiento. En su interior, un hombre desnudo da vueltas erráticas. No dice nada, sabe por experiencia que ahí dentro el eco es lo suficientemente doloroso y duradero como para guardar silencio hasta que el silencio sea más insoportable que el estruendo. A veces deja de respirar y es capaz de escuchar el fluir de la sangre en el interior del cráneo. Si pudiéramos entrar y preguntarle sobre su vida, nos respondería que no sabe cómo ha llegado allí, ni qué es ese sitio, ni por qué cojones está allí metido. Un gran techo transparente es lo único que le conecta a algo que podríamos llamar exterior. Gracias a ello sabe reconocer el día y la noche, aunque no sabemos si acaso él conoce estos nombres, y por eso puede que al día y a la noche los denomine con nombres que nadie ha pronunciado, ni siquiera él, dada su reticencia al verbo oral, y por tanto es posible que use, por un lado, como palabra para designar al día algo que suena como el zumbido de una bombilla y, para la noche, la ausencia de dicho zumbido. Luz y ausencia de luz, entendidos como algo más gutural y primitivo, entendidos también como opuestos: presencia y ausencia, ya que si siempre fuera de día es dudoso que nadie se tomara la molestia de identificar, ponerle un nombre, a algo que no cambia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despertar, un día más entre tantos días idénticos, en aquella celda de aislamiento, algo había cambiado. Algo necesitaba un nombre. El único nombre que pronunció fue un grito de terror. Había aparecido en aquella celda algo, un objeto desconocido. Cuando el eco hubo dejado de atormentar al hombre, acurrucado en un rincón, con las manos tapando sus oídos, éste se atrevió a acercarse a aquello que nunca antes había estado allí. Lo agarró y vio como aquello se arrugaba entre su dedos, cambiaba de forma, era moldeable a su voluntad. Eso le hizo feliz por un instante. Era una carta. Pero al rato, debido a que él no sabía leer puesto que nunca había tenido nada escrito, fue ignorada, abandonada, rota y arrugada, en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente volvió a aparecer otra carta. No hubo gritos esta vez. Tampoco hubo tanta expectación ni lujuria con el papel nuevo: se limitó a pasar sus dedos por encima y observar las letras escritas con curiosidad. El ceño fruncido y la boca apretada, expresando con su cara una pregunta humana y trascendental: ¿pero qué coño es esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas siguieron apareciendo, misteriosamente, puntualmente, cada mañana. Lo escrito era indescifrable para aquel hombre. Eso nos lleva a preguntarnos, entonces, ¿cuál es el contenido de todas esas extrañas cartas? ¿Por qué no nos lo dice el narrador omnisciente? ¿Por qué el narrador omnisciente acaba de hablar de sí mismo en tercera persona?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas preguntas seguramente ni siquiera se formaron como tal en la mente de nuestro protagonista. Porque cómo va a preguntarse alguien por el contenido de una carta si ni siquiera sabe que ese papel pintado tiene un contenido, un significado, algo que desentrañar. De ninguna manera. El enigma para nuestro hombre encerrado no estaba en el significado de las cartas, si no en la propia existencia de las mismas. Algo irrumpía con violencia en su realidad, algo externo y desconocido la iba triturando hasta hacerla irreconocible. La montaña de papel que se agolpaba en el cuarto crecía lenta pero irremediablemente y, sin modo alguno de salir y tirarlo al contenedor de reciclaje, parecía cuestión de tiempo que el correo fuera ganándole terreno hasta arrinconarlo del todo, sepultándolo al final. Tal misterio, que al principio fue una pequeña novedad curiosa, tomaba tintes dramáticos, de supervivencia. Había que acabar de una vez por todas con el servicio postal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio atacó con furia y sin control la masa de celulosa, acabando el ataque en un fracaso estrepitoso: trocitos de papel por todos lados del cubículo, él cubierto por los papeles, derrotado, jadeante y sin entender absolutamente nada. El plan siguiente que trazó fue la recogida ordenada de las misivas, apilándolas primero en una esquina. Pero esto, aunque maximizaba el espacio libre, se mostró insuficiente. Pronto las cartas ocuparon todo el extremo de la pared y progresivamente fueron reduciendo la habitabilidad de la habitación. Los metros cuadrados aprovechables se convirtieron en centímetros. El suelo pasó a ser propiedad del correo. El hombre asumió su fin, comenzó a dormir encima de su enemigo inerte. Se acabaron los paseos por su habitáculo. La rutina se repetía, el goteo era imparable. Aunque a veces era imperceptible entre tanta carta, él sabía que había más. Otros días aparecían sobre él. Llegó el momento en que se hundió entre los folios escritos. Sumergido, intentaba respirar pero las hojas se ceñían sobre su cara. Mientras se asfixiaba con el papel tapando nariz y boca, pudo distinguir sobre sus ojos unos trazos que rezaban así: "¿Es grave, doctor? Lamentablemente, el daño cerebral parece irrecuperable."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, él no entendió nada. Ni falta que le hacía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1777494035362389484?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1777494035362389484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1777494035362389484&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1777494035362389484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1777494035362389484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/05/destinatario.html' title='Destinatario'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4317681474181137173</id><published>2011-04-30T15:32:00.004+02:00</published><updated>2011-04-30T16:00:08.922+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>El día del punto final</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el principio fue una cita sin pretensiones. Dioses de pacotilla, creamos una relación sentimental igual que un niño pequeño come pinturas de cera, sin valorar las consecuencias. Escribimos nuestra Biblia como si relatara los sucesos más importantes de la historia universal, y la llenamos de besos en estaciones de tren, de cuerpos desnudos hundidos entre las sábanas, de conciertos y salas de cine, de estanterías con libros, de bibliotecas, de salsa de kebap que ha resbalado entre los dedos. Como toda Biblia, no nos faltaron los profetas que pronosticaron nuestro propio apocalipsis a pequeña escala. Hay quien atribuye estas profecías a un uso de sustancias psicotrópicas, mientras que otros expertos hablan de enfermedades psiquiátricas o neurológicas. En cualquier caso, la experiencia nos dice que todo tiene un final: pulsar el botón de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pause &lt;/span&gt;sólo hace que la película acabe más tarde. Así que no nos hace falta que un profeta desquiciado nos diga que el día del punto final acabará por llegar. Lo que hace falta es que nos diga cuándo va a ser. Tenemos una agenda muy apretada. ¡Queremos las fechas! No vaya a ser que el mundo se acabe antes que nuestra relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo al punto final. Tu cara después del naufragio cubierta por una fina capa de salitre mezclado con rímel. Los pañuelos de papel tapan las heridas transparentes. Las pecas respiran tras la limpieza sistemática del entorno de los párpados. Las epidermis vuelven a contactar en todo su esplendor, reivindicando el presente sobre el futuro. Y yo, que he soñado con todos los finales posibles, yo, que en mi imaginación soy un dios del drama apocalíptico, yo, que lloro por ti como un nazareno llora por la procesión cancelada, yo, que tengo tanto miedo al mañana, yo, te susurro:&lt;br /&gt;–Cariño, que le den por culo al futuro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4317681474181137173?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4317681474181137173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4317681474181137173&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4317681474181137173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4317681474181137173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/04/el-dia-del-punto-final.html' title='El día del punto final'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6355323198796762443</id><published>2011-04-23T16:31:00.006+02:00</published><updated>2011-04-23T17:50:57.968+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>El origen de la cultura popular</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hubo un momento en el cual, mientras esperaba a que Caperucita apareciera, llegó a dudar de su verdadera condición de lobo. La blusa, las gafas para la presbicia, incluso el ridículo gorro para dormir, sumados a la ausencia de la verdadera abuela (entonces inmersa en el proceso de digestión), a esa inmensa soledad en aquella casa, en aquella cama, eran datos más que suficientes para dudar de la propia identidad. ¿Soy un lobo o todo lo que ha pasado hasta ahora no ha sido más que un sueño? Quizás me he despertado, abuela como soy, siempre abuela, y aquello de que yo era el lobo no era más que un sueño, un sueño en que me comía a mí misma, y por eso estoy en esta cama, con estas ropas, tan cansada, tan vieja.&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando Caperucita hizo acto de presencia, el hambre disipó toda duda. Una convicción gutural, intrínseca al hecho de ser lobo, que en este caso se manifestó como hambre, hizo que la ropa, las gafas, la habitación, la situación, careciesen de valor a la hora de interpretar el acto familiar de una dulce niña visitando a su abuela. Un hambre de lobo en un envase de abuela. El mismo hambre que hace dudar a la niña de la identidad de su abuela, ya que observa cómo ésta se comporta de manera extraña y sostiene afirmaciones rocambolescas sobre su apariencia (lo cual le recuerda a la niña que la abuela se está demenciando) y que, al fin, acaba por ignorar la cesta con la comida y se lanza en un acto caníbal sobre su nieta, clavándole los dientes como quien clava una genética, una herencia, una memoria; el grito aterrado de Caperucita, el subsiguiente allanamiento de morada por parte del cazador, la palidez consecuente ante la escena insólita: tirar de la abuela demente, golpearla hasta poder separarla de su nieta, llevar a las dos a urgencias del hospital y esperar su feliz y pronta recuperación, hasta que, cuando llegue el momento de las preguntas, nos tengamos que inventar una historia que oculte lo patético y triste de la realidad, una historia que se pueda contar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6355323198796762443?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6355323198796762443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6355323198796762443&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6355323198796762443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6355323198796762443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/04/el-origen-de-la-cultura-popular.html' title='El origen de la cultura popular'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5943475993406868095</id><published>2011-04-12T11:02:00.005+02:00</published><updated>2011-04-12T11:40:36.777+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>La momia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En medio de una calma obscena, el hombre-antigüedad despierta, apaga el televisor, se levanta de golpe y se quita a sacudidas polvo y telarañas, y así es como el hombre-abotargado, el hombre-que-queda-ahí-debajo-de-toda-esa-mugre, mira con un nuevo deseo a su alrededor y desea gritar e imponer con su rugido un miedo gutural, una presencia violenta en el lugar donde antes no había más que el poso de los años, abre la boca con furia: vaya, las cuerdas vocales agarrotadas no se mueven y en lugar de un grito aterrador le sale un gaznido tímido que cae blando al suelo y se deshace entre las baldosas como bolitas de mercurio. Decepcionado por la pérdida de facultades, da sus primeros pasos de bebé, tambaleándose como un coloso contrahecho, inseguro, por culpa de la atrofia secundaria a tantos años en el sofá de su casa. En tanto que logra, a duras penas, mantener el equilibrio, se da cuenta de que también le cuesta pensar. Ideas fragmentadas en su cerebro golpean las paredes del cráneo, inconexas, disparos de fogueo de una verdad más aterradora, mortal y segura. Es tal el descalabro neuronal que ni siquiera puede construir un plan mínimo, del tipo: sal de este cuarto, cierra la puerta, huye. Sin ninguna planificación y torpe hasta producir vergüenza ajena, vemos como el hombre-ancestral, en su corto trayecto, tropieza y cae al suelo como un montón de escombros. Gruñe algo similar a un quejido. Es patético y es real. Quizás hay huesos rotos en medio de todo ese dolor que le hace retorcerse en el suelo. El sonido lejano de una ambulancia llega a escucharse en la quietud de la estancia mortecina mientras él se arrastra como un soldado paralítico en medio de una trinchera en llamas. Se agarra a la primera pieza de mobiliario que encuentra y se encarama a ella, hasta alcanzar, plúmbeo, la sedestación, y, jadeando y sudando, deja que el cuerpo dolorido repose. Abre los ojos, y, aunque al principio no comprende, acaba por darse cuenta de que está en el mismo punto de partida, la televisión está enfrente y la familiaridad del entorno y la estúpida sensación de felicidad por seguir vivo y el dolor que le propinó aventurarse a salir de allí y la decisión de que es mejor dejar de hacer el gilipollas, mientras estira una mano para sacar el orinal de debajo del sofá.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5943475993406868095?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5943475993406868095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5943475993406868095&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5943475993406868095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5943475993406868095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/04/la-momia.html' title='La momia'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3166423344507084995</id><published>2011-03-22T11:35:00.004+01:00</published><updated>2011-03-22T12:41:05.992+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Cosas que contar a los nietos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algún día nos acercaremos a los nietos y les hablaremos de nuestra juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les diremos que vimos caer las Torres Gemelas. El atentado en el cercanías de Madrid. Y el del metro de Londres.&lt;br /&gt;Que vivimos el lento final del comunismo. Y después vivimos el lento final del capitalismo.&lt;br /&gt;Vivimos todos los lentos finales que nos dio tiempo a vivir.&lt;br /&gt;Bombardeamos Irak. Bombardeamos Libia. Bombardeamos Kosovo. Bombardeamos Afganistán. No necesariamente en este orden.&lt;br /&gt;Asistimos impasibles a la devastación de Japón. Y a otras muchas tragedias naturales. El Katrina, el terremoto de Chile, el de Haití, inundaciones en la India y otros sitios, en tantos sitios que a uno se le acaban por olvidar las tragedias.&lt;br /&gt;Tuvimos miedo de la energía nuclear, entre otras razones porque no sabíamos bien cómo funcionaba la energía nuclear.&lt;br /&gt;Tuvimos mucho miedo de muchas cosas.&lt;br /&gt;Discutimos mucho sobre ecología y el cambio climático. Pero sobre esto no hicimos nada más que discutir.&lt;br /&gt;Empezamos a utilizar Internet como si en Internet estuvieran todas las  respuestas. Al tiempo descubrimos que sólo había gente preguntando las  mismas preguntas de siempre.&lt;br /&gt;Aprendimos que el poder sólo cambia de manos, pero no se crea, no se destruye y ni siquiera se transforma.&lt;br /&gt;Les contaremos las numerosas equivocaciones que cometimos a lo largo de la vida.&lt;br /&gt;Etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando nos pregunten: ¿por qué?&lt;br /&gt;Les daremos unas palmaditas en la cabeza.&lt;br /&gt;Les diremos con una sonrisa que cuando sean mayores lo entenderán.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Porque cuando sean mayores y no entiendan absolutamente nada, nosotros ya estaremos muertos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3166423344507084995?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3166423344507084995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3166423344507084995&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3166423344507084995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3166423344507084995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/03/cosas-que-contar-los-nietos.html' title='Cosas que contar a los nietos'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1243425721827606878</id><published>2011-02-28T13:14:00.007+01:00</published><updated>2011-02-28T14:05:40.095+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Fuck me, I'm famous</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Regla de oro: tener la capacidad para llegar a todo el mundo no implica llegar a todo el mundo. A veces hay que empezar por las obviedades para poder destruir los sueños. Nos ofrecieron un inmenso descampado para que hiciéramos con él lo que quisiéramos. A pesar de encontrarnos aturdidos ante el infinito de posibilidades, no tardamos en hacer lo que mejor sabemos hacer: fuimos egoístas. Lo teníamos todo a nuestro favor: nunca había sido tan fácil actuar como gurús. Aceptamos el culto a la imagen como derecho fundamental. Stalin puso estatuas de sí mismo por toda la URSS. Nosotros, pequeños megalómanos como somos, pusimos fotos de nosotros mismos por toda la Red. Construimos púlpitos donde no había nada, creímos que era el momento para que el mundo nos escuchara. Pero se nos olvidó que el mundo tenía que querer escucharnos. Balbucear el mensaje no ayuda en un lugar donde todo el mundo está balbuceando. ¿Será sólo cosa mía o  es que esta habitación acolchada a la que llamo blog no es más que una más de los millones  de habitaciones acolchadas del gigantesco manicomio de Internet?  Millones de imbéciles soñándose creadores ante el auditorio desierto,  pero, ¿cómo vamos a tener público si todos estamos actuando a la vez?  Nuestro único público son las miradas de reojo que nos propinan los que  están actuando en el escenario de al lado. Lo común se devalúa: las opiniones se devalúan, las creaciones se devalúan. El silencio es un valor al alza. Hablar a solas ya es algo demasiado normal. Miradnos: somos animales en un matadero soñando con ser la mejor carne del mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1243425721827606878?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1243425721827606878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1243425721827606878&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1243425721827606878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1243425721827606878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/02/fuck-me-im-famous.html' title='Fuck me, I&apos;m famous'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2928576700321519234</id><published>2011-02-24T11:19:00.004+01:00</published><updated>2011-02-24T12:46:29.482+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Liquidación total</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te encontré en un escaparate. Mi mirada distraída se posó en ti, en tu contorno blanco marfileño, lanzado por los fotones de la luz eléctrica a través del cristal directamente hacia mis retinas miopes. Yo buscaba una buena oferta, o lo que es lo mismo: no buscaba nada concreto. Esperaba que algo que nunca hubiera deseado me convenciera de que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tenía que &lt;/span&gt;hacerme con ello. Convencer al comprador de que la oferta es su demanda. En eso debe consistir el capitalismo. En eso consiste el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Opté por quedarme admirándote, deseando tu amor de PVC, soñando con tus manos heladas entre los pliegues de mi ropa interior. Así fue como apareció la necesidad urgente de romper la barrera. Como un ciego delante de un televisor. Como un cura delante de un crucifijo. Como un onanista delante de su ordenador. Mi soledad previa fue lo que me hizo enamorame de ti. Fue lo que hizo que empezase a buscar por la acera un adoquín suelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos tracé un plan de fuga. Una buena pedrada en el cristal, un salto entre los añicos transparentes hacia ti, y después raptarte como Europa (y llamarte Europa porque todo lo que sé de Europa es que fue raptada), entre mis brazos, y la posterior huida en coche, que sería lo más breve posible puesto que no sé conducir. Los dos como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crash test dummies&lt;/span&gt; momentos antes de la colisión, nos diríamos que nos queremos a morir. Ya sabes que la gente suele recordar lo mucho que se quiere cuando es demasiado tarde. Cuando el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;airbag &lt;/span&gt;falla, cuando el cáncer ha metastatizado, cuando se va a ejecutar la pena de muerte, cuando suena el disparo final: cuando se ejecuta la pena, cuando se ejecuta la muerte.&lt;br /&gt;Cuando la vida te manda la carta de despido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí la piedra más grande que había a mi alcance. Una piedra a modo de carta de amor. Vi tus ojos en blanco, tus labios en blanco, tu cuerpo en blanco, el cartel que rezaba: liquidación total. Apreté la roca contra mis dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tú sabes lo que pasó después.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2928576700321519234?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2928576700321519234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2928576700321519234&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2928576700321519234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2928576700321519234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/02/liquidacion-total.html' title='Liquidación total'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-901769958832391909</id><published>2011-02-21T11:36:00.007+01:00</published><updated>2011-02-21T12:08:32.790+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Encuentro con el viejo profesor de ajedrez</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Encuentro fortuito con el viejo profesor de ajedrez. El bar está prácticamente vacío. Una partida silenciosa tiene lugar en la barra. Él se gira y me saluda, con la indiferencia o la precaución que da el bache generacional o igual es que él es así con todo el mundo. Se acuerda de mi nombre. Yo no me acuerdo del suyo. No ha cambiado apenas. Sigue igual de calvo, gordo (quizás un poco más gordo) y lleva las mismas gafas. Está tomando un té. Me pregunta qué tal me va. Le cuento mi situación como un actor que se ha aprendido la respuesta de memoria. Le comento que me iré a Madrid y él me dice que todo el mundo se va de León, a Madrid o a Barcelona. Da la impresión de que dentro de poco tiempo vaya a quedar él solo en la barra de este bar mirando al té, en medio de un León convertido en ciudad fantasma, en ciudad cementerio. Me pregunta qué voy a hacer. Anatomía Patológica, respondo. Intento explicar en qué consiste, pero al poco él pone mala cara y dice: quita, quita. Me cuenta la anécdota en la que Guerra, el torero –me aclara–, fue presentado a Ortega y Gasset. Cuando Guerra preguntó a qué se dedicaban los filósofos y alguien le respondió que "a pensar", Guerra dijo: "Hay gente pa' to". Nos reímos. Acto seguido comenta que los hospitales le dan mala espina, que el año pasado se operó. No me atrevo a preguntar de qué. Asumo que es mejor así. Sin profundizar en nada, manteniendo la conversación lo más superficialmente posible. Le pregunto qué tal va lo de dar clases de ajedrez. Dice que cada vez hay menos calidad y cantidad. Dice que todos los niños quieren ser futbolistas. Resignación. En ese momento tengo la sensación de que todo va a peor. Quizás esa sensación es lo que se conoce por nostalgia. Todos futbolistas. No sabemos qué más decir. Nos despedimos. Yo le digo que me alegro de verle. Y se lo digo de verdad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-901769958832391909?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/901769958832391909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=901769958832391909&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/901769958832391909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/901769958832391909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/02/encuentro-con-el-viejo-profesor-de.html' title='Encuentro con el viejo profesor de ajedrez'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1085613822468215847</id><published>2011-02-02T11:24:00.006+01:00</published><updated>2011-02-02T12:56:23.321+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Lemas para una revolución</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si pensamos en la evolución de la sociedad podemos concluir, de una manera simplista, que ésta funciona a base de ensayo-error. Creo que esto debería hacerse de esta otra manera, opinaban algunos con suficiente respaldo, poder o suerte como para llevarlo a cabo. Basaban sus opiniones en algo que hubieran leído, algo que hubieran soñado, algo que no tenía ninguna prueba material para ser defendido. Pero no importaba la falta de pruebas ante el nuevo sistema propuesto. Lo que realmente importaba era la capacidad de convicción, ya fuera mediante las palabras, las armas, el despotismo, las leyes, o cualquier medio que otorgase la capacidad de aplastar a todos bajo el mismo ideal. Así, la Historia no es más que la recopilación de todos los grandes errores de la humanidad, los que salieron mal y los que aún siguen en funcionamiento. La colmena se organizaba de manera piramidal, siempre poniendo en la cúspide a aquellos que hubieran triunfado. Acto seguido el sistema ensayado previamente era calumniado y pasaba a ser recogido como un nuevo error para la colección. Llegados a este punto parece fácil y sensato digerir frases como: el pueblo que olvida su historia está condenado a cometer los mismos errores; o: el sistema actual es el menos malo posible. Ahora se habla mucho de que el mejor camino es la democracia (entendida como una plutocracia encubierta), ahora es lo que toca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tiene sentido acomodarse al pensamiento del sistema actual? ¿O es que resulta imposible escapar de todo lo que se da por supuesto en la sociedad? Las cosas son así, parece que es imposible cambiarlas, podemos decir con resignación. Pero, ¿merece la pena iniciar un nuevo ensayo y condenar lo anterior como un craso error? ¿Realmente hay alguna alternativa futura? ¿Supondría eso un retroceso? ¿Da igual las muchas preguntas que nos hagamos porque no se pueden responder hasta que se ponga algo nuevo en marcha? ¿Pero el qué? Parece fácil advertir los fallos del sistema actual, no hace falta más que ver a un hombre pedir dinero a las puertas de un centro comercial donde otro hombre, mejor vestido, entra sin dignarse a mirarle a la cara. Parece inhumano, pero todos hemos sido en algún momento ese hombre que ignora al mendigo. Asumir que eso es lo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;normal&lt;/span&gt; no hace más que reforzar el conjunto de principios reinantes. Y esto sólo es un ejemplo. Pongamos otro. Nos parece natural que la educación se debe basar en la desconfianza. La gente por norma general no estudia ni tiene interés por aprender, asumimos, por lo que tenemos que comprobar que han estudiado, poniéndoles exámenes en los que desmuestren que se han aprendido el temario. Pero, ¿y si la gente no tiene interés por estudiar exámenes &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a causa &lt;/span&gt;del sistema? ¿No parece razonable pensar que si la sociedad tuviera otros principios cambiaría lo que creemos que es inamovible? ¿Pero qué principios cambiar? ¿Se pueden cambiar? Y si se pueden, ¿nos da miedo equivocarnos? ¿El miedo a la incertidumbre de algo nunca-visto-antes es tan grande como para apoyar los fallos de lo contrastado y conocido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si no será que esta democracia realmente es el sistema &lt;span style="font-style: italic;"&gt;definitivo&lt;/span&gt;. O si es que en realidad somos lo suficientemente cobardes como para no tratar de cometer un error diferente. Yo soy un cobarde redomado. Pero, ¿cuántos cobardes hacen falta para tener valor?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1085613822468215847?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1085613822468215847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1085613822468215847&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1085613822468215847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1085613822468215847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/02/lemas-para-una-revolucion.html' title='Lemas para una revolución'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3717950289220366251</id><published>2011-02-01T19:11:00.003+01:00</published><updated>2011-02-01T19:32:14.138+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Prison is a state of mind</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Una cárcel puede ser una línea de metro. Puede ser recorrerla todos los días en hora punta. Pisar todos los días la misma calle hacia el mismo puesto de trabajo. Una cárcel puede ser tu coche, tu plaza de aparcamiento, tener que echar gasolina, tener que pensar en el precio del barril de Brent sin saber qué cojones es un barril de Brent. Una cárcel puede ser una oposición, puede ser una cocina, puede ser una cama, puede ser ver un programa del corazón, un noticiario, puede ser ver cómo muere un hombre en televisión mientras desayunas cereales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cárcel puede ser cualquier cosa que acabe convertida en rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cárcel puede ser actualizar un blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto el fracaso del plan de fuga. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3717950289220366251?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3717950289220366251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3717950289220366251&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3717950289220366251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3717950289220366251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/02/prison-is-state-of-mind.html' title='Prison is a state of mind'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2067624405771094471</id><published>2011-01-07T20:20:00.006+01:00</published><updated>2011-01-07T20:53:33.780+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Adultez</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Millones de adultos como restos de un naufragio mental. Buscando trabajo, hablando de política, decidiendo sus planes de futuro: trabajar, pagar el alquiler, tener pareja, la hipoteca, casarse, tener hijos, criarlos, jubilarse y tener tiempo para hacer algo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;real &lt;/span&gt;antes de morir; o lo contrario, independizarse, vivir solo, trabajar y gastar sólo para uno mismo, compartir cuando toque: regalos, amigos, celebraciones diversas. Adultos que viven y trazan una trayectoria definida. O que deciden no trazar ninguna trayectoria. No importa: todos acaban sus días y se arrepienten de lo que no han hecho. Te cogen del hombro, te aleccionan. Ves en ellos las arrugas como cicatrices del látigo que ha surcado lenta e imperceptiblemente la piel, el pesado escoplo y martillo de un escultor cuyo único objetivo es definir los accidentes del mármol humano hasta llegar al hueso, dejando al final el esqueleto y decir: la obra está terminada. Haz esto, dicen, yo no lo hice y me arrepiento por ello. Haz lo otro, opina el de al lado. Haz lo contrario de lo que yo he hecho. Haz lo que te dé la gana. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Pero, ¿cuántas oportunidades tenemos? Adultos decepcionados, que ven en los bebés toda la potencialidad que ellos ya han perdido y les hablan como si fueran retrasados. Bebés con todas las ilusiones y sueños por romper. Frágiles e impolutos. Protegedlos, hacedlos eternos, piensan los viejos, a la vez que no se dan del todo cuenta de que los condenan a la fractura con la realidad. Piensa en los Reyes Magos: los adultos son los niños traicionados por la confianza con que creyeron a sus padres. A las mentiras y la felicidad les siguió el desengaño. Creer que en la ignorancia está la felicidad. Dicen que hay que protegerlos y cuidarlos, los obligan a seguir el camino de las decisiones, de las conversaciones de política, de la incertidumbre con que se vive, Milan Kundera lo sabía: nunca sabemos qué debemos querer, porque sólo vivimos una vida. Después juzgamos en base a nuestros errores, en lugar de disfrutarlos en la medida de lo posible. No hagas esto, no hagas lo otro, vive la vida así, año tras año, feliz año nuevo, amén.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2067624405771094471?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2067624405771094471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2067624405771094471&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2067624405771094471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2067624405771094471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2011/01/adultez.html' title='Adultez'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1920166444880001290</id><published>2010-12-18T13:38:00.001+01:00</published><updated>2010-12-18T13:41:14.822+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Rage against the routine</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mi álter ego no le gusta madrugar. Eso es un hecho. No hay más que ver cómo tras apagar el despertador se queda mortinato sobre el colchón, dispuesto a que le diagnostiquen de muerte cerebral. Constantes vitales: inconstantes. Cuando consigue levantarse equivale a una resurrección mal hecha. El torpe arrastrarse de su cuerpo sobre el suelo frío de cada mañana hasta la ducha. Uno podría decir que allí, mientras mi álter ego yace bajo el chorro propulsado alcachofa mediante, lo que invade el baño no es vapor de agua: lo que sale evaporado de su piel es su alma. El pellejo del alma, al menos. Mi álter ego como una serpiente espiritual que muda de piel periódicamente, en torno a las 8 de la mañana. Luego va el desayuno, ir a la biblioteca, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo esto no es lo importante. Lo importante es que al día siguiente ocurre exactamente lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Describir rutinas es aburrido. Vivirlas también. Hasta que te das cuenta de que estás en medio de una y entonces ya no es aburrido: es angustioso. Es descubrirte, de golpe, en una cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi álter ego se pregunta (o debería preguntarse) si no estará un poco, aunque sólo sea un poquito, alienado. Y por qué coño ha llegado a esta situación de madrugones diarios, situación insostenible desde que asumimos la premisa de que no le gusta madrugar. La lucha contra su propia naturaleza empieza a afectarle a áreas que van más allá del trance matutino con el despertador. Mi álter ego empieza a perder el interés en aquello que antes le gustaba. Deja de escribir. No tengo tiempo para eso, se dice. He perdido la sintaxis, dice: he perdido la inspiración. Hasta que por fin se da cuenta de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor, asistan a la muerte de algo que ni siquiera ha llegado a existir. El aborto como rutina. Empezar una frase y arrugar el papel. Así hasta que se evita empezar la primera frase, por frustración. Un condón mental usado cada día. No gano para condones mentales. La obra maestra que jamás se llegó a empezar. La destrucción de la creación antes de que surja el más mínimo conato, aplastada por la vida. Supermercados, despertadores, horarios, estudios, trabajo, telediarios: habéis acabado con más obras maestras que las guerras y las crisis. La moraleja es fácil: destruye la cosa en potencia y no tendrás que censurar la cosa en acto. Querido álter ego, no es sólo alienación. También es mutilación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría llenar bibliotecas enteras con los libros que nunca he escrito. Y debería enmendarlo, al menos en parte. Escribir como un loco. Perder la salud escribiendo. Morir escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda. Tengo otras cosas que hacer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1920166444880001290?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1920166444880001290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1920166444880001290&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1920166444880001290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1920166444880001290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/12/rage-against-routine.html' title='Rage against the routine'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3382785509319752650</id><published>2010-12-09T21:29:00.006+01:00</published><updated>2010-12-09T21:35:42.285+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Contraste de hipótesis</title><content type='html'>Tras un largo proceso estadístico, los agnósticos llegaron, por fin, a una conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios existe (p&gt;0,05).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3382785509319752650?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3382785509319752650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3382785509319752650&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3382785509319752650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3382785509319752650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/12/contraste-de-hipotesis.html' title='Contraste de hipótesis'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-9093933017532763323</id><published>2010-12-08T16:24:00.004+01:00</published><updated>2010-12-08T18:02:12.791+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Hipócrita</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mirar juntos el cielo nocturno desde el descapotable. Mientras suena &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Unchained melody&lt;/span&gt;. Abrir una botella de champán francés. Ver la espuma derramarse sobre la moqueta del hotel. Las cajas de bombones con forma de corazón. Los poemas ridículos en los que se rima amor con calor. Un ramo de rosas bien caro. El ramo de rosas caído en el suelo al lado de la ropa. Follar al estilo misionero, con las sábanas por encima aunque estemos en verano. Dejarme morir de hipotermia después del hundimiento del Titanic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo en que creía que el romanticismo consistía en esto. Es bastante fácil echarle la culpa a Hollywood. El romanticismo como una especie de estupidez necesaria, una representación teatral en la que las personas se comportan de manera vergonzosa en busca del coito. Es muy fácil hablar de una convención social que obliga a adoptar unos roles, a seguir unos patrones de comportamiento, de lenguaje encubierto, en los que se oculta el objetivo instintivo, se deja como algo implícito, y puedes ver el sexo agazapado dentro del ramo de rosas, de la caja de bombones, sexo en los poemas: puedes encontrar un "follar" mutilado al final de cada te quiero. Se puede deducir que, en una sociedad en la que el capital manda, el dinero es quien decide este romanticismo de cartón-piedra. El dinero compra la careta y el eufemismo. Ya sabes que las chicas de compañía no son putas: son chicas de compañía. Ya sabes que hay muchas formas de acompañar. La gran ficción. Por fin: el amor y el sexo convertidos en un lenguaje de signos y símbolos. Sordomudos de los sentimientos, ¡uníos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es en lo que yo creía. Ahora toda esa parafernalia no me importa. Al fin y al cabo, quizás el romanticismo ni siquiera exista. O puede que sólo exista como representación de un ideal estúpido e ingenuo. Qué más da, en cualquier caso ya he perdido mi credibilidad. Porque llevo un año aprendiendo a hacer señales de humo con forma de corazón. En un callejón de mi conciencia alguien me llama hipócrita. Otro me defiende y dice que ole mis cojones. Y yo decido huir antes de que comience un debate de prensa rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las prisas me olvido del ramo de rosas. Lo siento, le digo, llego tarde a nuestro aniversario. Ella me dice que me quiere. Nos besamos. Etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, será una ficción, pero bendita ficción.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-9093933017532763323?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/9093933017532763323/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=9093933017532763323&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9093933017532763323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9093933017532763323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/12/hipocrita.html' title='Hipócrita'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8066766930416465070</id><published>2010-11-17T20:38:00.002+01:00</published><updated>2010-11-17T21:17:25.777+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Tricotilomanía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los chicos que eran por aquel entonces se hicieron sus respectivos blogs y así fue como empezaron a poner su granito de arena en la gran letrina que es Internet. La necesidad del verbo, la naúsea del verbo, por fin se materializaba en sus correspondientes vómitos de palabras ordenadas. Pronto, la producción se hizo abrumadora. Las horas muertas se transformaban en algo que se asemejaba a la literatura. De hecho, cuando pasabas por encima sin fijarte mucho podías jurar que eso era literatura, pero si te hubieras acercado, si hubieras husmeado, así, con el hocico en la pantalla, si hubieras chupado, apretado aquello hasta exprimirlo, te habrías dado cuenta de que eso era&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a style="font-style: italic;" href="http://letrasterminales.blogspot.com/2008/11/otra-cosa.html"&gt;otra cosa&lt;/a&gt;. Literatura convertida en algo parecido a una bola de pelos que sacas del desagüe. (Ahora debes poner cara de desagrado: qué asco, yo creí que era literatura. Pues no: es una bola de pelos. Que lo sepas.) Pelos como frases, perfectamente alineados y peinados en el gran engaño y, también, autoengaño. Porque los chicos también creían que aquello era literatura. Lo leían entre ellos y se elogiaban tal o cual frase. Qué ingenioso, decían, mientras pensaban: te habrás quedado calvo. Y no les faltaba razón. Ya que los chicos que eran por aquel entonces dejaron de serlo y, con el tiempo, se fueron quedando calvos. Perdiendo las ganas de escribir. Pero aunque estaban desmotivados, no desistieron: siguieron arrancándose hasta el último pelo con una desgana magistral que sólo los años esculpen. Qué menos que escribir una vez al mes, pensaban. Ya no se acordaban de la época en que era un ritual casi diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pelo a pelo, hasta que un día llegaron al último pelo. El último texto. Con el consiguiente repaso al blog para decidir, por fin, que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;eso &lt;/span&gt;está &lt;span style="font-style: italic;"&gt;terminado&lt;/span&gt;. Y hundieron la mano en el desagüe. Vaciaron el blog. Sacaron la maraña. Los pelos colgando muertos entre los dedos. Réquiem. Funeral. Kaput.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es que estuvieran renegando de su pasado. Es que necesitaban una peluca.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8066766930416465070?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8066766930416465070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8066766930416465070&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8066766930416465070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8066766930416465070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/11/tricotilomania.html' title='Tricotilomanía'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-287028380243272590</id><published>2010-10-31T18:15:00.008+01:00</published><updated>2010-10-31T19:10:02.742+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>La máquina de ligar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora que lo dices, yo siempre lo tuve claro: lo importante es no sufrir. Pasar por la vida sin rozarte contra sus muros, impoluto, virginal de desgracias, libre de cicatrices. ¿Para qué pasarlo mal si hay &lt;span style="font-style: italic;"&gt;otro camino&lt;/span&gt;? Al principio fue difícil, lo reconozco, y cometí algún que otro pequeño error de cálculo. Porque hay reacciones que no se pueden predecir con facilidad, es cierto. Puedes tener la situación perfectamente calculada, las pautas de conversación estudiadas, con todas las variantes posibles, y un factor ambiental, como puede ser la lluvia, que haya mucho ruido o lo que sea, un solo factor que no esté en la ecuación, puede tirarte las probabilidades de felicidad. Pero con la práctica perfeccioné el método. Eliminé los riesgos ambientales, empecé a utilizar habitaciones privadas preparadas por mí hasta el más mínimo detalle. Sin climatología, sin el riesgo que implica un mal camarero o un tipo que fume demasiado en la mesa de al lado. Antes de quedar con alguien realizaba el pertinente estudio de la personalidad, preparaba las variantes de conversación, la vestimenta adecuada, todo al detalle para que las probabilidades de éxito fueran de más del 95%. Sí, lo has oído bien. No conozco a nadie que tenga tanto éxito en sus relaciones personales. Y cuando hablo de éxito me refiero a felicidad. Bien, eso ocurre en la primera cita, que es el momento crítico. Luego todo es más sencillo, aplicando mis estudios sobre el comportamiento humano, basados en los errores documentados en las experiencias de gente desgraciada, soy capaz de llevar la relación por cauces indoloros para ambos. En definitiva, todos mis actos están planificados con antelación. Puede parecer algo reprobable, pero yo no quiero nada más que ser feliz. Pero no te asustes. Sé lo que estás pensando: esta habitación tiene las paredes de tu color  favorito, la decoración te parece maravillosa, hemos hablado de todo lo que te gusta hablar, etcétera. Así que, ¿por qué te estoy contando todo esto? ¿Por qué confesar mi estrategia a pecho descubierto? Reconozco que son buenas preguntas pero me parece que también deberías preguntarte: ¿y si contarte todo esto no es más que una parte de mi plan? ¿Y si he calculado que al contarte mi estratagema la probabilidad de que tú y yo seamos felices es aproximadamente del 100%? O también puede ser que todo esto sea mentira y yo no sea más que un tipo cualquiera que te está intentando engatusar y desnudar y que te va a prometer una llamada que nunca llegará. Yo te diré que nunca haría eso, claro. No te voy a poner las cosas tan fáciles. Porque a partir de ahora esto no va de lo que yo vaya a decir. Esto depende de lo que tú vayas a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hacer&lt;/span&gt;. Así que, antes de decidir entre huir o quedarte, piensa: ¿y si es cierto? ¿Y si voy a ser feliz? ¿No merece la pena probar suerte?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-287028380243272590?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/287028380243272590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=287028380243272590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/287028380243272590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/287028380243272590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/10/la-maquina-de-ligar.html' title='La máquina de ligar'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7678008235650101963</id><published>2010-10-21T18:30:00.006+02:00</published><updated>2010-10-21T19:21:37.492+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Los niños tienen pene y las niñas tienen vagina</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las cosas están más jodidas de lo que parece, insiste un tipo cuyo nombre desconozco, en el debate que aparece en la pantalla de televisión. Probablemente está hablando de política. O de religión, o de fútbol, o de arte, o de ciencia, o de sexo, o de literatura. No importa de qué y no importa precisamente porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;todo es lo mismo&lt;/span&gt;. Por ejemplo, Arnold Schwarzenegger grabando una escena de una película hace unos cuantos años. El director le dice que se ciña al guión, que dispare (o que haga como que dispara) con cara de mala leche y maldiga a los malos. El director grita: ¡corten! La cinta se edita al final del rodaje y se proyecta en todo cine que se precie. La película se promociona. La gente va a ver la escena de Arnold Schwarzenegger. Comentan la película a la salida del cine. Piensan en la película. La película se traduce y dobla y se exporta desde EE.UU. a ese resto del mundo que tiene dinero para poder ver películas. El actor de doblaje se apropia del cuerpo de Arnold. Se promociona en cada país, se proyecta en cada país. La ecuación es exponencial. La gente contempla la escena en la que Arnold Schwarzenegger ya no actúa, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vive&lt;/span&gt;. La imagen de Arnold se multiplica y emite simultáneamente por doquier. Después, igual que vino, desaparece. Años más tarde, una cadena de televisión cualquiera vuelve a emitir la película, reviviendo la imagen y el recuerdo. Propiciando que yo, al cambiar de canal, abandonando el debate sobre lo jodidas que están las cosas, vea a Arnold disparando a los malos y maldiciendo. Lo veo y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sé &lt;/span&gt;que es austriaco, culturista, actor, republicano y gobernador de California. Sé todo eso pero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;me da igual&lt;/span&gt;. Soy consciente de que lo sé y nunca quise saberlo. Nunca busqué información sobre él, pero la información acabó viniendo a mí, como una enfermedad infecciosa. Y pienso en Arnold Schwarzenegger, introducido a la fuerza en la mente de todo el mundo, pienso en él como en una proyección, como en una cadena de montaje, Arnold ganando Mr. Universo, Arnold actuando en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Poli de guardería&lt;/span&gt;, Arnold actuando en un mitin de campaña, Arnold quieto mientras sus músculos se reblandecen por culpa de la vejez, pienso hasta que llego a preguntarme: "¿y qué pensará él de todo esto?" y tengo miedo porque probablemente él no se haya planteado jamás nada de todo esto y porque ni siquiera yo sé muy bien qué es todo esto, y así, finalmente, decido que sí, que las cosas deben estar más jodidas de lo que parece.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7678008235650101963?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7678008235650101963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7678008235650101963&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7678008235650101963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7678008235650101963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/10/los-ninos-tienen-pene-y-las-ninas.html' title='Los niños tienen pene y las niñas tienen vagina'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7224107112056401981</id><published>2010-10-03T18:29:00.005+02:00</published><updated>2010-10-03T18:58:04.592+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Averiado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahí lo tienes, a Benito (Mr. B) se le estropea un interruptor, hizo cataplof, a tomar por culo, y esto podría ser un asunto de preocupación, qué digo, un asunto &lt;span style="font-style: italic;"&gt;capital&lt;/span&gt;, pero en realidad no hay tal problema. Mr. B tiene otro interruptor de idénticas características, por lo que decide no buscar solución, porque, para qué va a ir al hospital, seguro que el médico de urgencias se acercará con cara de cansancio y le dirá: pero si usted tiene otro interruptor que hace lo mismo, ¿para qué quiere que le funcionen los dos? Y Benito dirá que sí, que tiene razón, que tanto interruptor puede ser incluso un incordio, que ahora es más fácil saber cuál hay que apretar para que se haga la luz. El informe médico impreso bajo el brazo, Mr. B canturreando de camino a casa como si no se le acabase de joder un interruptor sin motivo aparente, sin siquiera preguntarse si hay algo detrás de la avería. Pero qué más da, la vida sigue y uno no tiene que detenerse en estudiar esas minucias, a saber, cualquier plástico pudo haberse desgastado y por eso ahora el péndulo blanco se encasquilla y no funciona. Olvídalo. Olvidado. Mr. B aprende a vivir sin un interruptor y la verdad es que al poco tiempo lo ignora con la más absoluta profesionalidad. Con la más absoluta desconsideración hacia el interruptor. Pero, ¿y si se estropease el otro? ¿Y por qué habría de estropearse? Nada sucede, pasa un año, y a B le va todo estupendamente en su casa de algodón. De pronto, un día, a Mr. B le aparece una humedad en la cabeza, se le extiende por el cuero cabelludo y B no tarda en ir a comprobar que la culpa fue de una cabeza vecina, la cual tuvo una fuga de agua. Benito llega a un acuerdo con la cabeza vecina y su seguro y vuelve a su vida normal, en espera de que su humedad se seque y entonces pueda volver a pintarse el cráneo. Durante la espera a B le crecen unos cuantos hongos en la humedad, pero salvo por el mal aspecto no hay mucho más de lo que preocuparse. El acuerdo existe y en el futuro todo irá a mejor, o no: porque a los pocos días de la aparición de los hongos, un día vulgar y corriente, a Benito, después de desayunar, se le rompe la cadena del váter. El dolor es brusco y nota un presentimiento de muerte, así, con la cadena desprendida en su mano. Llama al 112 y los chicos llegan rápido y le toman la tensión, le miran las juntas, la glucosa y si el alicatado aún sigue en pie. Tras comprobar que la estructura está estable, se llevan a Mr. B al hospital cagando leches. Un médico ojeroso se acerca a B, y le examina con la falta de dedicación que años de desidia han forjado en su personalidad. La llave inglesa sale y entra con facilidad del cuerpo de B, lo que él desconoce si es una buena señal. ¿Es grave?, pregunta. Y el médico con cara de sueño le responde que sí, que tendría que haber acudido antes a pedir ayuda, que tiene un interruptor calcificado y la cisterna hecha mierda. Le tiende un informe impreso y le dice que no hay nada que hacer. Que la degeneración es inminente y progresiva. Benito lee el informe y llora, piensa en llamar a su propietario para despedirse de él. Ha sido declarado edificio en ruinas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7224107112056401981?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7224107112056401981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7224107112056401981&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7224107112056401981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7224107112056401981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/10/averiado.html' title='Averiado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1091101614793656126</id><published>2010-09-17T20:04:00.003+02:00</published><updated>2010-09-17T20:18:55.252+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>La metafísica del pescado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al despertar encuentras, boqueando entre las sábanas, un pez que se ahoga. Sin motivo alguno, en medio de la sorpresa inicial, y con la mayor somnolencia posible, piensas en la posibilidad de una enorme cama de pez bajo el mar, si es que acaso los peces tienen camas, y en un pescado que despierta de su sueño, si es que acaso los peces duermen, y que se encuentra, por sorpresa, a un hombre enredado entre sus sábanas, hombre del que salen burbujas de aire por la boca, burbujas que ascienden hacia el techo del cuarto. Acto seguido, te das cuenta de que el dichoso pez se muere, joder, las está pasando canutas. Lo coges como puedes entre las manos, pero resbala mogollón, y tú, en una suerte de pijama veraniego (camiseta de publicidad + calzoncillos) te presentas a la humanidad en medio de tu habitación como un triste malabarista de peces, intentando que el resbaladizo cabrón no se te caiga al suelo. ¿Qué tipo de pez es? ¿Una trucha? ¿Un salmón? ¿Una merluza? No tienes ni puñetera idea de peces, concluyes mientras avanzas por el pasillo rumbo al baño, usando las manos como si el pez fuera una pelota de ping-pong que rebota una y otra vez en tus manos. Tú mismo no te caes de milagro. Una vez consigues alcanzar el cuarto de baño, el primer impulso que tienes es lanzarlo al váter. Pero el último orín de la noche que encuentras en el mismo hace que te lo replantees. El pez cada vez se mueve menos. Lo cual, por un lado, es bueno, porque puedes mantenerlo sujeto sin hacer el ridículo, pero, por otro lado, eso quiere decir que se muere. Asustado, lo tiras rápidamente en la bañera, y en tanto que abres el grifo, pones el tapón en el desagüe, y esperas a que el agua sea suficiente como para que sobreviva, te das cuenta de que del golpe al caer en la bañera puede haber muerto. No se mueve. Según se llena la bañera, el cuerpo del pez no reacciona, el agua parece empezar a cubrirlo, pero no hay movimiento alguno. El cuerpo sin vida del pez empieza a flotar sin vida. De acuerdo, la escena te congela, con la bañera llenándose y el pez, ahora inerte, flotando en su interior. Pero date cuenta de una cosa, en ningún momento te has llegado a plantear cómo llegó a tu cama. ¿Te parece normal? Ponerte a intentar salvar al primer pez que encuentras en la cama sin preguntarte si &lt;span style="font-style: italic;"&gt;debes &lt;/span&gt;hacerlo. Sin saber siquiera si tiene sentido. El sentido de la vida del pez. Y total, para qué. Para que en lugar de un pez muerto en la cama ahora tengas un pez muerto en la bañera. Una esquela ridícula: Pez (¿? – 17 de septiembre de 2010). Ni siquiera sabes qué estilo de pez es. ¿Se dice estilo? ¿Tipo de pez? ¿O es mejor decir raza de pez? ¿Los peces tienen pedigrí como los perros? ¿Qué se hace con un pez muerto al que has intentado salvar la vida? ¿Está bien cocinarlo? Me refiero a: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;éticamente&lt;/span&gt;, ¿está bien cocinarlo? ¿No sería un poco hipócrita? ¿Un poco utilitarista? ¿Muy poco espiritual? ¿No sería mejor no haber encontrado al pez y que se hubiera muerto en la puta cama? Una muerte digna. La eutanasia del pescado. De pequeño te enseñaron a cepillarte los dientes tres veces al día. Si nadie te hubiera enseñado, al comprar un cepillo de dientes, ¡no vienen las instrucciones escritas! Jamás habrías sabido cepillarte los dientes de la manera correcta si no te hubieran dicho cómo se hace. Pero de pequeño no te enseñaron qué hacer con los peces que se ahogan en la cama, ¿verdad? Así que, ¿has hecho lo correcto? Haz el favor de dejar de mirar absorto la bañera a punto de rebosar y responde, gilipollas, ¿has hecho &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo correcto&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1091101614793656126?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1091101614793656126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1091101614793656126&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1091101614793656126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1091101614793656126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/09/la-metafisica-del-pescado.html' title='La metafísica del pescado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4183893371846799677</id><published>2010-08-30T16:23:00.012+02:00</published><updated>2010-08-30T17:41:26.885+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Cuestión de minería</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una multiplicación de dos incógnitas, a eso se reduciría entonces, escribir o tallar, en un pupitre, las iniciales como factores, la tuya, la mía, un resumen del amor, algo como, por ejemplo, AxS: eso es la adolescencia. La adolescencia murió el día en que el resultado dejó de importar. Incluso las iniciales dejaron de importar. La cruz es la que señala el lugar del tesoro. Todo lo demás son florituras decorativas. Ni la A ni la S tienen relevancia en esta abstracción mental, son los límites del agujero que estamos cavando, que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tenemos que&lt;/span&gt; cavar. Y nos esforzamos en ello, nos esforzamos con todo el alma. Porque en eso consiste madurar. En esforzarte en conseguir algo, aunque no entiendas los motivos. Descubrir, al final, que no hay motivos. En eso consiste vivir. En cavar. En descubrirlo. Ver cómo este vacío metafísico que hemos creado cobra fuerza. Ahora, centro gravitacional, agujero de gusano, atracción límbica, te admiramos con la sabiduría del paso del tiempo y te llenamos de sentimientos. Los vertemos hasta vaciarnos. Hacemos que rebose. Ya no hay cruz y nos hemos vaciado, así que sopesamos la posibilidad de sumergirnos en nuestra obra común. Suena peligroso y atractivo. Así que saltamos de la mano. Justo antes de hundirnos, podremos ver otros agujeros que hemos dejado atrás, ya secos. Quizás nos ahoguemos de tanto sentimiento. Puede que no, puede que aprendamos a compartir la botella de oxígeno. Y después puede que necesitemos buscarnos otra cruz en la que cavar. O quizás acabemos por volver, algún día, a los agujeros abandonados. Una vieja agenda, una llamada de teléfono, una taza de café. Mirarnos con los ojos obliterados por las arrugas. Decir: me he acordado de ti, te eché de menos durante mucho tiempo, ahora me muero, ahora no tenemos fuerzas para cavar una mierda. Penetrar en agujeros secos. Tener el agujero seco. Cualquier expresión de la sequía: en eso consiste la vejez.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4183893371846799677?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4183893371846799677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4183893371846799677&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4183893371846799677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4183893371846799677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/08/cuestion-de-mineria.html' title='Cuestión de minería'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4482185527188357503</id><published>2010-08-01T18:44:00.008+02:00</published><updated>2010-08-01T19:42:22.925+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Insonorizados</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cierto momento de la conversación ella dijo algo inapropiado y él se calló. Un silencio presuntamente neutral pero que, a efectos prácticos, era el equivalente emocional a respirar gelatina. Un silencio que aplastaba. La tumba del faraón. Catacumbas. Un velatorio. Nichos a medianoche. Los restos del bosque después del incendio. Una explosión perdida en el espacio. Pueblos deshabitados. La caída del rayo en espera de su trueno. Tapones en las orejas. Sonotones que no funcionan. Habitaciones acolchadas. Relojes sin pilas. En definitiva, silencio. Entonces ella se dio cuenta de lo inapropiado de su comentario y pidió perdón. Él dijo que no tenía importancia, pero se mantuvo a la espera de que sucediera algo más. La tensión de algo falsamente resuelto. Propiciando la decisión por parte de él de expresar los motivos por los que se enfadó. Provocando la reiterada disculpa de ella. El reconocimiento por parte de ambos de que ninguno de ellos deseaba esa situación. De que ninguno sabía cómo habían acabado así ni cómo salir de aquel callejón sin salida. El descubrimiento del dibujo erróneo de un callejón sin salida que no existe. La explosión emocional por parte de él por lo mal que lo había pasado a causa del comentario de ella. La explosión emocional por parte de ella a raíz de la explosión emocional de él. Lo pringoso de las explosiones emocionales. El requerimiento consecuente de pañuelos de papel. La feliz resolución del conflicto comunicativo. Los besos. Los abrazos. El sexo. Los orgasmos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4482185527188357503?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4482185527188357503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4482185527188357503&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4482185527188357503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4482185527188357503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/08/insonorizados.html' title='Insonorizados'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2953365203838398824</id><published>2010-07-28T21:34:00.009+02:00</published><updated>2010-07-29T00:05:08.979+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Narciso</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ignorado y vilipendiado a partes iguales por sus compañeros de trabajo, el hombre del telescopio acabó finalmente solo. Por las noches miraba hacia los astros, los catalogaba y apuntaba sus coordenadas con absoluta minuciosidad. Acto seguido calculaba sus trayectorias, pronosticaba algún que otro suceso cósmico y, en definitiva, añadía una pequeña pieza más en la gran ecuación del universo conocido. El hombre del telescopio miraba embelesado las fórmulas sobre el cosmos, pensando en alguna Ley Científica que unificara ese caos deslavazado de datos sin rumbo, a modo de magma envolvente, una Ley definitiva que explicara lo encontrado y, aún más, todo aquello que estuviera por encontrar. La masilla que unificara todo lo que él había registrado a lo largo de los años. En estos trances el hombre del telescopio acababa por dormirse sobre los papeles de trabajo a causa del cansancio y soñaba con números e incógnitas. A veces se despertaba agitado y no lograba volver a conciliar el sueño: pensaba en que las galaxias, las estrellas, no eran más que una foto de lo que ya había pasado. La luz llegaba con tanto retraso a la Tierra, que llegaba a concluir que en realidad no ejercía de astrónomo. Que sólo era un simple historiador de algo que no le importaba a nadie. Que, si acaso al final lograra encontrar la dichosa Ley Unificadora, ésta podría ser nada más que una Ley ya caducada. El hombre del telescopio se había quedado solo y sentía que aquello en lo que trabajaba no tenía el más mínimo futuro. El hombre del telescopio se sentía como un hombre con un apéndice de metal inservible, un apéndice absurdo que se elevaba todas las noches hacia el vacío como el perro semihundido de Goya, un apéndice idiota que, paradójicamente, era la única razón de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, durante sus observaciones rutinarias del firmamento, explorando un cuadrante del espacio sobre el que no había nada en las anotaciones, el hombre del telescopio no pudo anotar nada en el cuaderno. A través de las incontables lentes de aumento de su falo astronómico observó lo que parecía ser, simple y llanamente, un espejo. Sí, un puto espejo. Un espejo flotando en medio del cosmos sin razón alguna, situado en el ángulo exacto, preciso, totalmente improbable e ilógico en el que se reflejaba la imagen de él mismo, proyectada desde la Tierra años antes. Y se veía a sí mismo, joven, ilusionado, después de haber renunciado a sus amistades por un sueño cósmico, en su silla habitual, ahora ya desgastada, mirando y apuntando con ilusión, y era tal la fascinación, que no pudo moverse, no pudo dejar de mirarse a sí mismo, apuntando la posición de tal o cual asteroide, sonriendo al hallar un nuevo cuerpo celeste, y verse envejeciendo, noche tras noche, en aquel mismo sitio, se veía a sí mismo a través de los años de distancia, como un Narciso interestelar, se veía a sí mismo encaneciendo, quedándose calvo, arrugándose, perdiendo el brillo en los ojos, cambiando el rictus de su gesto, por uno cada vez más sombrío, más apagado, y entonces ver, como si fuera una premonición, cómo acaba, una noche cualquiera, por enfocar hacia el espejo, quedando absorto, sin poder anotar nada, nunca más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2953365203838398824?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2953365203838398824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2953365203838398824&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2953365203838398824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2953365203838398824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/07/narciso.html' title='Narciso'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6791533236755238612</id><published>2010-07-16T20:25:00.008+02:00</published><updated>2010-07-16T22:53:54.249+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Vocación (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(...) porque nuestra empresa invierte millones en mejorar los fármacos actuales. Esto implica investigación, ensayos clínicos, publicar los estudios, llenar unos cuantos bolsillos de dinero, etc. Por eso me enorgullece afirmar que nosotros no sólo creamos fármacos. Creamos puestos de trabajo. Llevamos el pan a casa de mucha gente. Y no sólo beneficiamos a todas esas personas implicadas en el desarrollo farmacológico, también a muchos profesionales de los servicios sanitarios, ofreciéndoles la terapeútica más puntera al servicio de sus pacientes. Y piensen en la cantidad de personas enfermas que mejoran su salud, combaten la enfermedad y la vencen gracias a nuestra farmacopea. Ellos son, más allá de los trabajadores, la principal motivación de esta empresa. Como bien me han preguntado, es cierto que hemos recibido algunas críticas. Porque aunque avanzamos, quizás parezca que las mejoras que introducimos en los nuevos compuestos son mínimas y que sólo desarrollamos fármacos nuevos para y por el mercado, compuestos que no mejoran en nada especial a sus predecesores, creados sólo con el ánimo de lucro. Nada más lejos de la realidad. Convengo con esos críticos en que las mejoras no son espectaculares, pero he de decir que la ciencia no puede avanzar más rápido, la ciencia se construye a pequeños pasos. No es cierto que especulemos con la salud: nosotros fomentamos la salud. No puedo consentir que se nos tache de ávaros cuando el resultado es tan beneficioso para la gente, es más (...). Por poner un ejemplo, un fármaco quimioterápico, todavía en fase experimental, el (...), a priori no parece ofrecer grandes avances en el tratamiento con cáncer de mal pronóstico como son los (...), pero los estudios preliminares que hemos realizado muestran un aumento de la supervivencia de dos meses con nuestro fármaco. Parece escaso. Pero piensen, piensen por un momento, lo que pueden significar esos dos meses más de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vida &lt;/span&gt;en un enfermo de esas características. Dos meses más para (...) y para (...). Dos meses más para sonreír por última vez. En definitiva, dos meses más de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6791533236755238612?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6791533236755238612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6791533236755238612&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6791533236755238612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6791533236755238612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/07/vocacion-fragmento_16.html' title='Vocación (fragmento)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7223424281193699667</id><published>2010-07-14T12:33:00.006+02:00</published><updated>2010-07-14T13:18:01.353+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Vocación (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(...) Llevaba bastante tiempo sintiéndome mal, así que (...)&lt;br /&gt;En ese instante, mientras todavía retumbaba el diagnóstico entre las paredes de la consulta, con el médico ya comenzando a exponer las diferentes opciones de quimioterapia, yo sólo podía pensar en cuál fue el momento que detonó la enfermedad. ¿Sucedió en el preciso instante en que di cierta calada? ¿Quizás ocurrió mientras dormía plácidamente? ¿Había una fecha y una hora precisa en la que la mutación clonal se había producido, un momento temporal 0 a partir del que se produjo la aberración genética, la mutación, la amplificación, la proliferación de una nueva génesis inmortal, nacida para matar su único sustento? Y si era así, si ocurrió en un momento exacto, ¿podía haberlo evitado? Por supuesto, mis conocimientos sobre la materia eran suficientes como para saber que esto no es así, que las neoplasias son más producto de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;continuum &lt;/span&gt;que de un suceso puntual, y que, si bien ese suceso puntual sucede (al menos teóricamente), es imposible delimitarlo, determinarlo con precisión, señalarlo con el dedo, y es imposible porque aquí no hay bibliografía ni ningún tipo de documentación que consultar, porque no hay archivos que documenten todo lo que ha vivido mi cuerpo, no hay un registro de todas las actividades que he llevado a cabo en mi vida, y no lo hay porque eso no le importa a nadie. Estaba llegando a esta conclusión cuando que me di cuenta, de pronto, de que el médico esperaba  en silencio a que me decidiera por alguna opción terapeútica. Dije: usted es el especialista en hematología, me fío de su criterio. (...) Después de aquella consulta hablé con mi familia, con mis allegados. Tras la sesión de llamadas telefónicas, comprobé con horror que, efectivamente, mi vida no importaba. Que lo único que parecía importar era mi enfermedad. El estado de mi enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7223424281193699667?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7223424281193699667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7223424281193699667&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7223424281193699667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7223424281193699667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/07/vocacion-fragmento_14.html' title='Vocación (fragmento)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-123904901598857273</id><published>2010-07-05T19:48:00.013+02:00</published><updated>2010-07-05T20:33:15.885+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Vocación (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(...) En fin, como iba diciendo, ¿existe Dios? ¿Dónde encontrar respuestas? A mi entender el estudio de la medicina nos ofrece algunas de las pruebas de que Dios, definitivamente, no existe o, como mucho, de que existe pero en realidad es un cabrón, un tonto o un incompetente. No hay más que pensar en las enfermedades congénitas, las enfermedades mentales, las taras físicas, los niños enfermos, los ancianos que agonizan día tras día en la misma cama, con las mismas gafas nasales imbuyendo oxígeno en sus resecas napias, incapaces de moverse, restringidos al pañal y al cambio postural de la enfermera de turno. Gente que conoce pronósticos infaustos y dice: gracias, doctor; gente que se queda en silencio mirando al suelo; gente que se entera de que el resto de su vida va a convivir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;con eso&lt;/span&gt;. Lo más increíble es que algunos, después de conocer la noticia, y tras muchos años sin hacerlo, vuelven a rezar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-123904901598857273?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/123904901598857273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=123904901598857273&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/123904901598857273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/123904901598857273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/07/vocacion-fragmento.html' title='Vocación (fragmento)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7955472968320813487</id><published>2010-06-29T22:31:00.005+02:00</published><updated>2010-06-29T23:21:37.764+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>MSP</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Soy una mala persona. Comer carne roja, no lavarme las manos después de mear, no sonreír a la gente cuando intentan ser amables conmigo (porque sé que lo intentan y sé que es lo que tratan de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aparentar&lt;/span&gt;) y viceversa, sonreír cuando intentan herir mis sentimientos, son algunos de mis atributos. Pero si algo me caracteriza de manera nuclear, si algo forma parte de mi esencia de mala persona, algo sobre lo que pivotan el resto de malas cualidades, como satélites del mal, es que no soporto que a los demás les vayan bien las cosas. Y no se confundan, no se trata de envidia. La envidia implica que el envidiado tiene un algo que el envidioso no tiene y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;desea&lt;/span&gt;. Para que mi esencia aflore no implica que yo desee ser o tener algo que jamás alcanzaré: bien puede ser que el otro tenga algo que a mí no me gusta, pero que a él le hace feliz (y eso es lo que me repatea) o bien puede que lo que el otro ha logrado es algo que yo también he conseguido hace tiempo y a lo que no he dado la más mínima importancia, pero es un logro que al otro le conmueve o le implica un reconocimiento (el mismo que yo desdeñé en su momento) que hace que la cara del tipo sea reluciente de alegría y para mí sea, por ende, repulsiva. Tampoco es conveniente confundir estos sentimientos con la misantropía al uso o cosas así. Yo no odio a la gente en general, odio a la gente a la que todo le va bien. Padezco, y es un término que yo mismo he desarrollado: misantropía selectiva positiva. Como acrónimo: MSP. Bien, como decía, mi MSP por definición implica que no tengo aversión a toda la humanidad por completo, y es más, yo soy capaz de desarrollar sentimientos de conmiseración y empatía hacia todo aquel que lo pasa mal, pero únicamente hacia ese tipo de personas. Soy incapaz de alegrarme por los éxitos de otros hasta el punto de que me producen rechazo. Las caras felices me producen tal rabia que cogería a todos esos patéticos risueños de pacotilla y les metería su sonrisa por el culo. Pido perdón por el lenguaje soez. Pero es que me enervo sólo de imaginarlo, de imaginar a alguien dando botes de alegría, de sólo pensar que puede haber alguien destrozado llorando en cualquier lugar de este mundo, y entonces, por culpa de mi MSP, me dan ganas de reclutarlos a todos, mis queridos llorones, infelices, patéticos, fracasados, y decirles, convencerles, de que hay que acabar con todos esos tipos contentos y felices, de que tenemos que unirnos todos, de que tenemos que establecer el imperio de la tristeza, de las cosas mal hechas, de los fracasos estrepitosos, y de que así, de una vez por todas, por fin, nos iría tan bien.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7955472968320813487?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7955472968320813487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7955472968320813487&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7955472968320813487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7955472968320813487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/06/msp.html' title='MSP'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3356764866004161210</id><published>2010-06-25T17:06:00.008+02:00</published><updated>2010-06-25T22:44:48.948+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Rusa, no Rusia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vale, cara. Eso fue exactamente, palabra por palabra, lo que dijo: vale, cara. Y salió cruz. Supusimos que así era más justo. Porque si ya nos íbamos a entregar a la suerte, sobre todo a la mala suerte, ¿qué mejor que hacer que absolutamente todo lo que sucediera después dependiera de algo tan aleatorio como una moneda que da vueltas en el aire, cae en una palma y es dada la vuelta contra el dorso de la mano contralateral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ha salido cruz, dije yo. Él me miró. Dijo: un momento, si ganas tú, qué significa, que te toca a ti o a mí. A ti, le dije. No estoy de acuerdo, dijo él, si sale lo que tú has elegido deberías ser tú el que pringue primero. Si sale lo que yo he elegido, le repliqué, yo elijo a quién le toca porque he ganado. Eso no puede ser así, me insistió, porque eso podría implicar que tanto tú como yo vamos a elegir que me toca a mí y no tendría ningún sentido echarlo a suertes, porque en ese caso estaríamos de acuerdo. Vale, respondí, pero yo entiendo que si me lo discutes es porque tú no quieres empezar, es porque no estamos de acuerdo, y por eso si te digo que te toca, te toca, amigo. Lo siento, colega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quedó callado, cogió el revolver y giró el tambor. Una bala, seis oportunidades. Y qué hago, dijo tras cerrar la pistola, ¿te disparo a ti o a mí? A ti mismo, imbécil, le respondí, si te toca la bala no quiero que esto parezca un asesinato, ¿entiendes? Tiene que simular un suicidio. Él me respondió que todos estos detalles teníamos que haberlos hablado antes, que teníamos que haberlo consensuado mucho antes, incluso antes de agenciarnos el arma, que él no estaba preparado para lo que fuera a pasar. Y no me refiero a que yo me muera, añadió: también verte cómo te pegas un tiro en la sien puede que no sepa soportarlo. Yo miré hacia el dinero sobre la mesa. Dije: mira, los dos estamos de acuerdo en una cosa, al menos una: nuestras vidas no pueden seguir así. Por eso estamos haciendo esto, aquí y ahora, por todo ese dinero como única salida, para empezar de cero, ya sabes, para empezar uno de los dos debería morir. ¡No me lo creo!, gritó él, agitando el arma de una manera tan peligrosa que me hizo desear que fuera yo el que la tuviera: ¡no lo creo! ¡Podemos hacerlo juntos, empezar de cero juntos, cada uno con la mitad de la pasta! Yo le miré en silencio. Él lo entendió. Temblando, posó el cañón en la sien, apretó el gatillo, sonó: click.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él jadeaba. Me pasó el revolver. Tu turno, dijo. No lo pensé, me dije: no tienes que pensarlo, sólo hazlo. Imité su gesto anterior. Apreté el gatillo. Sonó: click.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cara cambió de color. Quedan, como mucho, cuatro intentos más, le dije cuando le pasé el arma. Cada vez más pálido, realizó el ritual. Vi cómo una gota de sudor bordeaba el lugar donde podría detonar su cráneo. Click.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi turno. Esta vez estaba asustado de verdad. Apreté el gatillo. Click. Otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora es su turno. Sólo quedan dos oportunidades. Si falla, la bala me espera a mí. Tiene un 50% de posibilidades de sobrevivir. Si lo consigue, yo tendría un 0%. Aprieta el gatillo. Click.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me mira. Dice: lo siento, tío. Yo digo, mientras empiezo a llorar: no es justo, la gracia de la ruleta rusa es que no sabes si vas a morir. Si estás seguro al cien por cien de que te vas a pegar un tiro, ¿qué sentido tiene? Es un simple suicidio. Y yo no he venido a suicidarme. Por favor, gira el tambor, te lo suplico, por favor, dame otra oportunidad. Me derrumbo, del miedo me caigo de rodillas, la manos detienen mi caída definitiva. Noto el metal detenerse, apoyarse, en mi cabeza. Escucho tres palabras: lo siento, colega. Después no escucho nada más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3356764866004161210?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3356764866004161210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3356764866004161210&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3356764866004161210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3356764866004161210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/06/rusa-no-rusia.html' title='Rusa, no Rusia'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-149185966469379658</id><published>2010-06-11T13:40:00.005+02:00</published><updated>2010-06-11T14:19:32.729+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Pronombres impersonales</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algo da vueltas y chisporrotea en el microondas. La lluvia golpea sin descanso el vidrio de la ventana de la cocina donde Alguien mira ese algo girar y chisporrotear. La mezcla del zumbido del microondas y de los ligeros estallidos que se forman en su interior con el retumbar suave del agua contra el cristal crea una banda sonora lo suficientemente tribal como para que Alguien se ponga, así, en calzoncillos, tal y como está, a bailar en torno a una hoguera mágica en una cocina que tiene algo de chamánico en esos instantes. Pero Alguien no está para bromas, por lo que se limita a mirar encorvado sobre sí mismo la cuenta atrás del microondas, apoyando el culo ligeramente sobre la encimera y pensando en algo lo suficientemente aburrido como para no merecer reseña alguna en estas líneas. Tras el calentamiento, Alguien saca el contenido del microondas y se sienta en una mesa en la que no debe caber más que una persona y media. Ese es uno de los motivos por el que nunca invita a Nadie a cenar. Alguien come eso que ahora está caliente y lo mastica como si se tratase de una delicatessen, pero Alguien sabe que tampoco es para tanto. Sólo come por necesidad. Alguien piensa en Nadie y se la imagina en esa mesa apta para persona y media, los dos peleándose entre risas por conseguir posar su plato, como si el que llegara primero fuera el único que vaya a comer, y Nadie reiría como ríe cuando se la cruza en el trabajo, y Alguien cedería su sitio, acabaría posando el plato en sus piernas y comerían con los carrillos llenos de algo calentado en el microondas y se mirarían con felicidad. Eso sería si Alguien hubiera cruzado alguna vez una mísera palabra con Nadie. Alguien a veces añora ser más emocionalmente implicado, eso es: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;emocionalmente implicado&lt;/span&gt;, aquello que leyó en aquella revista dominical. Pero Alguien no está para esos trotes. Ya le cuesta trabajo desenvolverse con las nimiedades del día a día como para tratar de sacar a flote sus emociones, compartirlas y acoger en su seno otras, como para ponerse a nadar en emociones. No. Eso sí que no. Alguien no tiene tiempo que perder. Acaba de comer y pone el plato en el lavavajillas. Se va a leer un libro que le está gustando mucho, sobre una historia que jamás sucederá, una aventura tremendamente e-mo-cio-nan-te y que no se aparece en nada a su vida. El tipo que escribió el libro, se dice Alguien, seguro que tampoco ha vivido una vida así. Esto le lleva a plantearse, así, en calzoncillos, tal y como está, con el estómago lleno de algo calentado en el microondas, seco de sentimientos, aburrido, vulgar, trivial, todo un hombre moderno como él, si debería ponerse a escribir. Pensado y hecho. Alguien olvida el libro y se registra en una página para escribir un blog en Internet. Escribe con mucha frecuencia. Le entretiene.&lt;br /&gt;Años después, Alguien habla con Nadie. Ella le dice que lee su blog y se sonroja. Él le pregunta a ella si quiere ir a cenar a su casa. Ella acepta. Comen cosas en una mesa en la que cabe una persona y media. Se ríen. Follan. A raíz de esto, Alguien se despreocupa de las cosas superficiales de la vida. Empieza a ser un hombre emocionalmente implicado. Por fin. Nuevas ocupaciones y preocupaciones le atosigan. Ahora busca algo con profundidad, algo trascendente, algo nuevo: coge el libro que abandonó hace años y le parece basura. Ojea su blog y le parece basura. Así que decide dedicarse a otra cosa. A Nadie le parece mal. Porque a Nadie le gusta el blog.&lt;br /&gt;Pero, al final, Alguien se olvida del blog que Nadie seguía. Y nadie le da importancia al asunto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-149185966469379658?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/149185966469379658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=149185966469379658&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/149185966469379658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/149185966469379658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/06/pronombres-impersonales.html' title='Pronombres impersonales'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5323758892212290758</id><published>2010-05-15T18:47:00.005+02:00</published><updated>2010-05-15T20:01:42.574+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Nacido para</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enciendo el ordenador portátil en el que se basa, lamentablemente, parte de mi existencia: yo contra una pantalla. La pelea menos esperada del siglo XXI. Nadie ha venido a verte, tu carrera como púgil ha terminado. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Game over&lt;/span&gt;, dice una chica que me trae el finiquito. Abro el sobre y está vacío. Me encojo de hombros: al menos puedo usar el sobre para mandar una carta quejándome por mi falta de público. Pero, ¿a quién iba a mandar tal misiva? ¿Quién es el responsable de este vacío en las gradas, de esta soledad de boxeador onanista, de esta guerra de una persona? Como no me apetece seguir haciéndome preguntas sin respuesta (o acaso con una respuesta aterradora y sencilla: yo mismo), me dispongo con resignación a una última pelea, portátil en ristre. Recorro con la mirada las teclas que tanto me gusta golpear, repaso el espacio que me rodea, este piso de alquiler en el que uno acaba sintiéndose como en casa (supongo que al igual que una tenia se debe sentir como en casa colgando en los intestinos), veo los sillones vacíos, suspiro y empiezo a escribir. Entre línea y línea enciendo un cigarrillo, suspiro humo: definitivamente esta es la pelea más triste de mi vida. Entre línea y línea consulto mi e-mail, voy al frigo y cojo una cerveza. Al primer trago siento que todo esto es asombroso. Bostezo. Soy lo suficientemente aburrido como para aburrirme a mí mismo. Maravillado por mi capacidad superdotada para provocar el bostezo y el hastío, me planteo dejar esto a medias. Suena bien, me digo entre la cerveza y el pitillo, mandar a tomar por culo todo este esfuerzo inútil frente a la pantalla, abandonar en el último asalto saliendo por patas del ring, salir a la calle y poner en práctica mi verdadero don. Esta claro que lo de escribir no es lo mío, así que me decido, cerveza en mano: salgo del piso alquilado para cumplir con lo que me está, por así decirlo, predestinado; salgo con la ilusión apresada, sonriente, por fin voy a hacer algo para lo que valgo, para lo que estoy hecho: voy a dedicarme a aburrir a la gente. Soy consciente, una vez en la acera, de que lo mío no es un talento al uso. Nadie quiere aburrirse, todo el mundo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tiene cosas que hacer&lt;/span&gt;. Confieso que las perspectivas me desmoralizan: tengo la ley de la oferta y la demanda en mi contra. ¿Cómo puedo lograr que alguien esté interesado en aburrirse soberanamente? Esta cuestión no sólo me plantea problemas logísticos (cómo tener que crear la necesidad del aburrimiento), sino también morales, porque, seamos sinceros, estar aburrido es un estado del alma que no gusta, es más, hoy día se considera como algo pernicioso, no hay más que ver cómo toda la oferta del ocio va dirigida a acabar con el aburrimiento, destruirlo, reducirlo a cenizas, a un mal recuerdo. Todo el mundo busca lo contrario de lo que quiero ofrecer. Así las cosas, ¿cómo puedo legitimar mi actividad, no sólo de manera práctica, sino también ética? No me siento capacitado para hacer creer a cualquiera que se me cruce por la calle que lo que él &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesita &lt;/span&gt;es estar aburrido. ¿Quién soy yo para dictaminar las necesidades de cada uno? Toda esta reflexión, ciertamente, me desborda y me aniquila, ahí, en la acera, nada más salir del portal. Soy un tipo deshilachado. Tengo un talento al que nadie quiere acceder. Sin embargo, me armo de valor, y pienso que igual que yo quiero provocar aburrimiento, debe haber, aunque sea nimio, un pequeño público deseoso de aburrirse, harto de tanto leer, ver series, películas, conciertos y todo eso. Me acerco a la primera persona que pasa por la calle, una mujer de unos 40 años, y le pregunto con total honestidad si quiere aburrirse. Me mira en silencio como si no hubiera entendido lo que he dicho, así que se lo repito: le pregunto si quiere aburrirse, señora. Turbada, dice algo para que le escuche el cuello de la blusa, algo como que no, que menuda tontería y se aleja de mí a bastante velocidad, como si estuviera trastornado o fuera un delincuente común. Pero no me rindo tan fácilmente, sé que la estadística de los gustos juega en mi contra, así que lo intento con más gente. Los resultados son parecidos. A destacar, un chaval de unos 15 años, que, alejándose en monopatín, me grita: déjame en paz, ¡pringao! O el anciano que obstinadamente repetía que no, que él lo que querría es ir al bar de debajo de su casa, pero que su mujer no le deja, porque dice que cuando bebe se pone insoportable. Estuve a punto de decirle que para eso no le hacía falta beber, lo juro. En fin, después de darme una vuelta y no conseguir más que gestos de sorpresa, me vuelvo abatido a casa. Así las cosas, me dispongo a retomar el último asalto dejado a medias a causa de una enajenación mental transitoria, miro el sobre vacío, el cuarto vacío, recuerdo a la chica diciéndome: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;game over&lt;/span&gt;, pienso en todo el tiempo desperdiciado contra esta pantalla, de nuevo en frente de mí, pienso en el aburrimiento y en las reacciones de la gente a mi pregunta, y así, de pronto, maravillado, me doy cuenta de que en realidad, viendo que todo el mundo huía sorprendido de mi ofrecimiento, mi verdadero talento no consiste en una capacidad innata para aburrir, y por eso salgo corriendo del dichoso piso, porque esta vez me veo capaz de triunfar, porque estoy seguro de que lo que en realidad tengo es un talento natural, intrínseco, para desconcertar al mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5323758892212290758?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5323758892212290758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5323758892212290758&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5323758892212290758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5323758892212290758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/05/nacido-para.html' title='Nacido para'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-252258180197037970</id><published>2010-05-04T19:52:00.006+02:00</published><updated>2010-05-04T21:32:26.679+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y dejar de fumar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Clausurado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fíjate. Sólo hay que mirarle, con esa facha de tísico, y, a pesar de ello, perenne el cigarrillo colgando del labio inferior, el cigarrillo al borde del suicidio, el hombre al borde del cigarrillo, el hombre que tose y se desinfla a cada esputo, cof, la baba que resbala dudosa una vez que el grueso se ha estampado contra la acera, que no sabe si subir y refugiarse de nuevo en la boca o dejarse llevar gravedad abajo, que dibuja un hombre echado sobre sí mismo, patético, un hombre que se yergue para volver a depositar el filtro en la boca y aspirar, rellenarse de humo, y soltarlo tan cerca de ti, pobrecita, que haces gestos ostentosos como si quisieras abofetear la nube gris, que arrugas la nariz con asco o con resignación, o es acaso un asco resignado, como el del juez que levanta un cadáver, porque a fin de cuentas es su trabajo, y este es tu trabajo, pequeña: mirar a ese hombre lamentable, que se suicida a base de respirar tabaco, elaborar un plan para salvar a este suicida penoso pero a la vez admirable, al ver cómo no cede, cómo no deja de apretar el gatillo una y otra vez, no duda un sólo instante, la pistola contra la sien, ignorando o aparentando ignorar lo que de verdad supone, mirándote con ojos de vaca enamorada, y cómo vas a dejar de mirarlo, si en realidad dan ganas de abrazarlo, es tan frágil, es tan tierno su corazón cicatrizado, su pulmón fibroso, es tan bella la decadencia de su Imperio Romano, de sus ruinas entre la bruma. Adviertes que alrededor de su cuerpillo de homúnculo hay una cinta. Si te acercas, si atraviesas la cortina de humo, la verás mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es una cinta sin más. Es un cordón policial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un hombre clausurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nena, yo que tú tendría cuidado. No vaya a ser que ahí ya no quede nada que salvar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-252258180197037970?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/252258180197037970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=252258180197037970&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/252258180197037970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/252258180197037970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/05/clausurado.html' title='Clausurado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-848512761070561686</id><published>2010-05-01T11:39:00.005+02:00</published><updated>2010-05-01T12:22:24.693+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>El desorden de D.B.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy, Don Borrón se ha olvidado de que no tiene nada que hacer. Así que se despierta, se pone de pie en medio de su cuarto, y se limita a observar una estancia que contiene (en el más amplio sentido del verbo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;contener&lt;/span&gt;) su desorden, el desorden de D.B., evitando que éste se extienda por debajo del quicio de la puerta, llegue al pasillo, ocupe el salón, las esquinas del baño, y después siga en su avance, rebosando por las ventanas, el desorden como unas cascadas que saltan a la acera, que se cuelan por las alcantarillas, y después se extiende por las estaciones de metro, afecta a la recogida de basuras, a los horarios de los comercios, de los buses, a los relojes, y cada persona llega a horas distintas a su destino, esperan o no, comen a destiempo cantidades al azar, evitando los lugares apropiados o buscándolos sin que estos aparezcan porque no están en su sitio, y el desorden sale a las afueras de la ciudad, trastocando las comunicaciones terrestres y aéreas, las fuentes de abastecimiento energético, molinos de viento en centrales nucleares, cables de la luz mezclados con las líneas de teléfono, gente que muere electrocutada al llamar a sus parientes, las bases militares también se desordenan y empieza un golpe de estado dentro de un trozo del estado, pero no manda quien debería, así que nadie sabe contra quién hay que levantarse, contra quién hay que claudicar o lo que se suponga que haya que hacer, los tanques llegan a la hora que les da la gana y cada uno a lugares distintos, con lo que hay algunos disparos como mucho por casualidad, y la clase dirigente no se entera por culpa del desorden, por lo que en los periódicos, que ya no se sabe de qué día son, no se dice nada al respecto y se habla de cosas que le han sucedido a los respectivos periodistas, titulares como: Última hora. A mi madre hoy se le ha olvidado tomar las pastillas, y la gente se informa de algo que no es importante (como si algo lo fuera antes de todo esto, vaya) o recorta los periódicos y los deja abandonados por las calles, junto a montones de fajos de billetes que ya no tienen valor, debido a la caída del valor del euro, o la caída de los mercados, que ahora no están a la altura, están a ras de suelo, se han vuelto físicos y gravitatorios, y por eso la gente lanza aviones de papel hechos con billetes por las ventanas, mientras alguien llora desesperadamente en una oficina bancaria y las doncellas recogen sus lágrimas en cacerolas de cocina.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-848512761070561686?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/848512761070561686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=848512761070561686&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/848512761070561686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/848512761070561686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/05/el-desorden-de-db.html' title='El desorden de D.B.'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4879954955853964939</id><published>2010-04-05T20:50:00.005+02:00</published><updated>2010-04-05T21:17:47.489+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Turismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Labios y lengua &lt;span style="font-style: italic;"&gt;versus &lt;/span&gt;labios y lengua ajenos, manos bailan sobre cuerpos, dibujan mariposas mutiladas sobre la piel, alas y polvo que resbala con ropa, deslizan y caen, cogen un bus hacia el centro histórico, suaves al suelo, prendas apelotonadas, inútiles resisten las últimas, manos cruzan trincheras a través de los últimos reductos textiles, manos atrapan monumentos en cuerpos contrarios, exprimen objetivos, relojes de arena sin dar la vuelta, pelos de punta, lenguas escapan libres lamen polvo lamen piel lamen crisálidas, paisajes naturales describen torpe trayecto de ida y vuelta, sujetador se rinde, aire sonorizado, castillos de naipes tiemblan, conocer otra ciudad, sudar, sacar fotografías, gemir, un pene eyacula, comprar un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;souvenir&lt;/span&gt;: alguien que me quiere mucho me trajo este texto de León.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4879954955853964939?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4879954955853964939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4879954955853964939&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4879954955853964939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4879954955853964939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/04/turismo.html' title='Turismo'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2414626383592504284</id><published>2010-03-31T12:52:00.007+02:00</published><updated>2010-03-31T13:37:57.965+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pesadillas'/><title type='text'>Transcripción de un sueño</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando todo se fue a la mierda nos encontrábamos en una gasolinera. Ya saben, cuando la nada ocupó la ciudad. Como ustedes seguramente sepan, la naturaleza tiene horror al vacío, por lo que la nada no tenía mucho que ver con la ausencia o con la falta de, tampoco era un agujero sin más, era un agujero siempre relleno, relleno de manera aleatoria, de aquello que había desaparecido. Entonces, dirán ustedes, cómo puedes estar tan seguro de que aquello era la nada y no un simple desorden, una trasposición de calles, una ruleta rusa geográfica y nada más. Pues bien, yo lo vi todo: en aquel momento que decidí salir de la gasolinera (que estaba bastante céntrica y tenía un buen restaurante) hacia la calle donde había aparcado el coche (en el que había dejado algo que me parecía importante por aquel entonces), tenía que llegar casi hasta la rotonda, en la calle Tal y Cual, a unos cinco minutos andando de la gasolinera, pero según empecé a alejarme de ella se me desmoronó la visión, apareció el espacio en blanco, la vacuidad más absoluta y un silencio que me destrozaba los oídos, que me decía (¡el silencio!) que corriera de vuelta a la gasolinera. Me costaba respirar aquel terror, los ojos se me volvieron superfluos, giré y eché a correr como pude (porque no es fácil correr sobre algo que ya no existe), y según me acercaba a la gasolinera todo volvía a reconstruirse, los coches, la gente mirando aterrada por las ventanas del restaurante, los gritos, miré hacia atrás y la calle había vuelto, como un espejismo.&lt;br /&gt;Yo estaba empecinado en volver a mi coche, pues aquello que quería recuperar tenía suma importancia, pero la gente se había encerrado en el restaurante de la gasolinera y se negaba a salir, porque vete a saber qué podía suceder, y además aquí tenemos comida, siempre que no se pierda el camión repartidor, unas veces llegaba uno, otras ninguno, y a veces cinco a la vez. Furioso, cogí a alguien que ya no recuerdo, creo que era un amigo mío, por las solapas de la ropa que llevara puesta en ese momento y le convencí para que me acompañara. Se unió más gente, seríamos unos seis. Salimos de la gasolinera y todo se trastornaba, nosotros también. Pongamos que éramos seis, que tres íbamos delante y otros tres iban siguiéndonos, y que las tres ancianas que nos seguían me gritaban que fuéramos más despacio, que nos veían en el cielo, y yo les gritaba que sólo era un espejismo de la nada, que nosotros las veíamos en el suelo, esperamos hasta que al final nos alcanzaron y advertí, sorprendido, que en realidad me seguían cinco ancianas, o acaso éramos todas ancianas, seis reumáticas viejas, doloridas, en una calle de la que no se veía el final, sin mapa, buscando un coche que ya no era mío, que a saber si seguía en para coger cosas que no saber, y nos romper trozos hasta que otra calle soledad, no os conozco, confusión, confusión, olvido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2414626383592504284?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2414626383592504284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2414626383592504284&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2414626383592504284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2414626383592504284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/03/transcripcion-de-un-sueno.html' title='Transcripción de un sueño'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4861285940321640041</id><published>2010-03-14T18:55:00.012+01:00</published><updated>2010-03-14T20:20:50.725+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Ellos nunca lo harían</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por aquella época no leía: me tragaba los libros. Eso implicaba aceptar la resaca de la lectura, el sabor a celulosa y a tinta pegado en el paladar, el dolor estomacal que no cedía por mucho bicarbonato que uno se tomase, y con ello apareció el mal carácter que se le pone a uno cuando está enfermo, que es como un odio sordo hacia todo aquello que está sano, impoluto, una nausea contra la salud, mi pequeña revolución de leprosería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después empecé a vomitar, sólo pensar en literatura me daba arcadas, y el único efecto que se produjo, a fin de cuentas, era un collage con todas aquellas páginas empapadas en jugo gástrico, una suerte de plagio desordenado de todo aquello previamente ingerido. Vomitaba por todas partes. A veces surgía en la ducha, en forma de cuento que salía a borbotones y resbalaba por mi piel hacia el desagüe, y yo lo recogía, lo abrazaba contra mi pecho, lo secaba y le ponía un título. Seguidamente lo exhibía entre mis amistades y familiares (los cuales lo miraban con una mezcla de asombro y espanto), lo sacaba de paseo, con la correa bien atada entre párrafo y párrafo. Los demás dueños de cuentos nos miraban con desprecio, decían: vaya ejemplar más pretencioso, y se dedicaban a ignorarme, me decían con sorna que lo presentara a concurso. Pero yo me negaba, les explicaba, quizás por excusa para no parecer un miedica, que nunca he creído en la belleza facticia de los concursos de cuentos, en el peinado meticuloso del cuento, en echarle el perfume adecuado, en hacer que sortee los obstáculos con elegancia. Yo no modificaba mis cuentos, según salían, así los dejaba: monstruosos, deformes, abigarrados. En verdad, ¿quién era yo para modificar lo que salía de mis intestinos? Así que, en parte porque era consciente de las taras de mi producción biliar, me limitaba a recogerlos y a amontonarlos, de manera un tanto anárquica, y les quitaba el polvo y les daba de comer. De esa manera logré juntar suficientes como para hacer un volumen, un museo de los horrores lo suficientemente grande como para encuadernarlo y abandonarlo en cualquier estantería ajena. Cogí el coche y, en el baño de una gasolinera de las afueras, los dejé a la buena de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue el primero de una lista de abandonos que se hace cada vez más grande. Pero ahora sé que los cuentos abandonados aullan por la noche, o acaso sueño yo que aullan, y el caso es que me despierto y acabo mirando por la ventana preocupado, ojeroso. De esta guisa pienso en recuperarlos y pedirles disculpas personalmente. Pienso en las decenas, cientos de obras cabreadas que he ido abandonando con el paso del tiempo en los rincones más recónditos y tenebrosos: novelas inacabadas enterradas en medio de la pila de originales de un editor demasiado ocupado, impresos y fotocopias de hojas sueltas, de poemas, ensayos sobre la metafísica occidental, cartas de amor en el cajón de alguna chica desafortunada, cartas al director en el contenedor de reciclaje, frases ingeniosas dentro de aviones de papel que reposan en el suelo de una cafetería, aviones que alguien recoge y que, por curiosidad, o no se sabe bien por qué, ese alguien deshace en sus pliegues básicos, estira y después lee, lee aterrorizado, justo antes de gritar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4861285940321640041?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4861285940321640041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4861285940321640041&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4861285940321640041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4861285940321640041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/03/ellos-nunca-lo-harian.html' title='Ellos nunca lo harían'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2051367767758689141</id><published>2010-03-09T16:29:00.002+01:00</published><updated>2010-03-09T17:07:05.827+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Sobre el método inductivo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al principio yo sólo sabía que el mundo era líquido. Un flotar en la oscuridad y agua, agua salada o dulce, agua como un mar, agua en los pulmones, empapando cada milímetro, ahogando y siendo la única posibilidad, el non plus ultra rígido de estas paredes y este cubículo, mi &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;zulo&lt;/span&gt;, el mundo, y no era la falta de luz o la falta de aire, porque no eran opciones a tener en cuenta, era la presencia de fluidos acuosos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;vastísimos&lt;/span&gt;, allá donde fuera, imposible separarse uno de ellos, era la presencia de oscuridad, la ignorancia de la luz. Luego todo se precipitó y se me presentó el mundo violento, el mundo de la interacción, del aire invadiendo y extirpando todo líquido de mis pulmones, reduciéndolo a la mínima expresión, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;acorralándolo&lt;/span&gt;, y la luz, la puta luz, prendiendo las retinas como pólvora, y el mundo fue paredes blancas, espacios más grandes, barrotes de cuna, caras que se abalanzan sobre ti, dedos que te roban la nariz, el mundo es miedo y ahora no reconozco la oscuridad, sólo es un borrón negro que no es amigo, ahora el agua ha pasado a ser algo meramente restringido a los biberones, los vasos, recipientes que la contienen y retienen, la bañera me pone melancólico y juego a ahogarme y salpico a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Eva&lt;/span&gt; y a Adán, salpico a toda la creación divina y a los azulejos del baño como un animal liberado, y el mundo parece agrandarse, se expande a la luz del sol y al son del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;cochecito&lt;/span&gt; que rueda sobre las aceras y yo ya no comprendo nada. Después corro por el parque, me lleno las manos de arena, me lleno la boca de arena y toso arena y echo de menos el agua del amnios, mientras me aprendo que el mundo también es egoísmo e insultos, yo voy primero, tonto, raspones en las rodillas, esclavitud de pupitre, horarios, deberes, vacaciones aburridas y fiestas de cumpleaños con coca-cola sin cafeína. Aprendo lo que es estar enfermo, tener dolor, tener fiebre, me aprendo que soy vulnerable, que todo el mundo es vulnerable, aprendo que un abuelo puede morir, aprendo la muerte, aprendo el miedo a morir. Aprendo pero sigo sin entender. Así que me limito a expandir las fronteras del mundo, calles, ciudad, provincia, país, continente, agua salada alrededor, universo. Eso lo saco de un libro, porque nunca he visto el universo. La verdad me da igual: ahora sé que puedo opinar de lo que sea sin haberlo visto. Hablo de Jesucristo mientras me salen granos y sufro la adolescencia. Hablo de penes y de tetas. El mundo me abre nuevas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;posibilidades&lt;/span&gt; exploratorias en mi propio cuerpo, me abre los diques, los poros y los folículos. Y yo me mantengo en mi esclavitud de horarios y deberes, rutina, pero sabiendo que en cualquier momento puede estallar: he visto a compañeros de clase hundirse en el lodo de la desidia. Al tiempo descubro las barras de bar, el mundo ahora también existe de noche, sobre todo de noche, los vómitos inducidos, la sensación de inestabilidad, el mundo puede pasar a ser un lugar tembloroso con sólo ingerir una copa de más, las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;posibilidades&lt;/span&gt; de realidades alternativas se expanden, libros, cine, alcohol: la visión se convierte en algo primordial, las gafas se hacen perennes sobre la nariz, los errores toman constancia en el tiempo: el mundo se convierte en una mierda en todas sus versiones, la vida no vale la pena, que os den por culo a todos, me odio a mí mismo. Entonces el mundo era una enorme resaca, de la cual desperté ya licenciado, buscando trabajo, prostituyéndome por sobrevivir, el mundo es dinero, hipotecas, crisis económica, crisis sentimental, ciclos, el mundo es un cuadro abstracto, una gráfica del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;IBEX&lt;/span&gt; 35, el mundo es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Darwin&lt;/span&gt; diciéndome que acabe con todos, que tengo que ser el ejemplar superior, que tengo que procrear, casarme, divorciarme, casarme con otra, dejar progenie, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;amamantarlos&lt;/span&gt; con dinero, enseñarles lo que en realidad es el mundo, recordar que me muero, ver cómo los demás se mueren, acortar el tamaño de las calles, dejar los desplazamientos largos para los más jóvenes, yo con ir a la panadería me basta, me duelen las articulaciones, un bastón, otro, una silla de ruedas, el mundo se reduce, se acorta a una cama, unas sábanas, paredes blancas, barrotes de cuna, pañales, una gráfica de electrocardiograma, y vuelve la oscuridad, es un cubículo, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zulo&lt;/span&gt; hecho de madera, y tierra sobre ella, mucha tierra sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2051367767758689141?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2051367767758689141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2051367767758689141&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2051367767758689141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2051367767758689141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/03/sobre-el-metodo-inductivo.html' title='Sobre el método inductivo'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1682625370210894589</id><published>2010-02-25T11:44:00.000+01:00</published><updated>2010-02-25T11:53:25.110+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>El axioma del gusano</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unas veces uno tiene que establecerse para poder observar todo con la perspectiva que otorga el punto fijo, seguir las coordenadas y juzgar si algo está cerca o está lejos, con el fin de que haya cierta estabilidad, cierta coherencia en el monólogo. Plantar la bandera y decir: esta es la capital, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mi&lt;/span&gt; capital. Todo lo que se aleje no me pertenece. Construir todo desde este axioma.&lt;br /&gt;Pero otras veces uno tiene que desubicarse, hay que ponerse en movimiento y perder la perspectiva, ser humo, riadas, un ciclón que barre un hemisferio, y así empezar a hablar como un niño pequeño, tener miedo como un niño pequeño: mamá, algo puede suceder, algo puede decapitarnos, algo puede destruirnos, sí, algo, pero, ¿el qué? No hay respuesta ahora que estamos en medio de este cambio relativista, todo se agita y se corre el riesgo de marearse y vomitar. Bien, pues, en ese caso, ¡vomitemos! Ahora que hemos perdido la capital, un renacimiento se avecina. Estamos en medio de una revolución como un suicidio, lo cual, al fin y al cabo, es en lo que consisten las revoluciones de una sola persona: en suicidarse. Yo, tú y el cambio, la metamorfosis, una bandera dentro de una crisálida, adiós a la vieja perspectiva, la mecánica relativista acepta que yo te vea más cerca porque tú te mueves, aunque en realidad el que se mueve soy yo, o somos los dos, al encuentro de un nuevo eje de coordenadas, uno que parta de todos aquellos puntos en los que nos encontramos, que contactamos, que se superponen, x y z, la fuerza del rozamiento, una nueva teoría cuántica. La pupa en la que nos hemos encerrado. La pupa en donde muere el gusano de seda. Nuestra crisálida. El lugar del que, aunque todos lo den por supuesto, nadie ha dicho que vaya a salir una mariposa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1682625370210894589?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1682625370210894589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1682625370210894589&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1682625370210894589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1682625370210894589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/02/el-axioma-del-gusano.html' title='El axioma del gusano'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4463814438427845906</id><published>2010-02-23T16:57:00.005+01:00</published><updated>2010-02-24T16:44:40.517+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Herencia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Habían pasado muchos años desde la última vez que cogí prestado un libro en la biblioteca, por lo que tuve que renovar mi carné y estuve un buen rato perdido por sus estanterías hasta que logré localizar la sección de novela. Se me había acabado la herencia que me dejó mi padre al fallecer y ya no podía seguir degustando libros a golpe de cartera, asaltando librerías, una tras otra, billetes, monedas, tarjetas de crédito desfilaban rápido por entre los dedos y yo volvía a casa con nuevas capturas, libros recién editados, estrenos, reediciones de clásicos, todo aquello bien brillante, todo aquel síndrome de Diógenes literario que estaba a punto de sepultarme bajo toneladas de papel impreso. Pero sólo estuvo a punto. Hasta que se me acabó la guita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí estaba yo, me había decidido por un ejemplar de Proust no muy maltratado por el manoseo público y el paso de los años, y avanzaba triunfante hacia el mostrador. Dejé el libro en la mesa, enseñé mi carné nuevo y el tipo que me atendió frunció el ceño mirando la pantalla del ordenador:&lt;br /&gt;—Tiene una multa de varios años hasta que no devuelva el libro que tiene en préstamo.&lt;br /&gt;—¿Perdón? Eso es imposible.&lt;br /&gt;—Aquí figura que heredó un préstamo de su padre a causa de su fallecimiento.&lt;br /&gt;—¿Cómo? —noticias nuevas.&lt;br /&gt;—Su padre tenía en su haber un libro de esta biblioteca en el momento de su muerte, por lo que usted heredó, como primogénito todavía vivo, el préstamo y lo que ello conlleva.&lt;br /&gt;—Pero, entonces, eso pasó hace seis años y pico...&lt;br /&gt;—Por eso tiene una multa de dimensiones extraordinarias y no puedo permitirle llevarse ese libro hasta que devuelva el que su padre cogió.&lt;br /&gt;—Pero si no sé dónde está ese libro, ¡ni siquiera sé qué libro es!&lt;br /&gt;—Es una edición antigua de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alicia en el país de las maravillas&lt;/span&gt; —me contestó mirando a la pantalla.&lt;br /&gt;Suspiré. Dejé a Proust en la mesa de la entrada y me fui de allí mascullando qué sé yo: tenía ganas de matar a mi padre, lo cual era, por otro lado, imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente fui a ver a mi madre. La pobre no está muy bien de la vista y cuando aparecí por casa (tengo una copia de las llaves de su casa, por si algún día le pasara algo), levantó el bastón contra mí y gritó que me fuera antes de que llamara a la policía. Soy yo, mamá. Oh, perdona, no te había reconocido con ese abrigo, no es el de siempre. Sí que lo es, mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre no tenía ni idea de lo del libro pero me dejó buscar a placer por todo el piso. Mientras repasaba una estantería en la que no había más que enciclopedias y atlas me paré a pensar en que la herencia de mi padre me permitió comprar todos los libros que quise durante seis años pero, paradójicamente, me iba a impedir sacar ni un solo libro de la biblioteca. En cierto momento se me cayó un trofeo, que estaba hábilmente puesto delante de una biografía de Juan Carlos I, sobre el pie. Mientras me cagaba en la puta de oros y me agachaba para recoger aquello (el trofeo y los trozos que quedaran de mi pie dolorido), mi mirada pasó por una hoja que sobresalía entre dos novelas policíacas de poca monta. Era un sobre que ponía, sorprendentemente: Para Mi Nombre. Cuando digo Mi Nombre me refiero a que estaba escrito mi nombre, pero por razones de privacidad prefiero omitirlo de mi relato, que, a fin de cuentas, es lo que importa. Lo abrí y allí, en aquella vieja conocida caligrafía paterna, se me decía, entre otras cosas, que a buenas horas mangas verdes, que si quería conseguir el libro él había mandado que lo enterrasen con él, que parece mentira que yo sea su hijo y que no me haya dado cuenta de que antes de cerrar el ataúd estaba el libro con él y después se despedía mofándose un poco más de mí. El muy cabrón parece que hubiera escrito eso después de morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despedí de mi madre, no sin antes coger un trozo del pastel que tenía en el frigo, y, mientras volvía a mi casa, me preguntaba no sólo qué clase de maquiavélica mente tenía mi padre sino también si realmente cogía libros en la biblioteca, no ya para leerlos, sino, simple y llanamente, para joderme, sólo para joderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprobé su última voluntad y, efectivamente, allí figuraba que quería ser enterrado con aquel libro que estuviera leyendo en ese momento. Por supuesto, mi madre no se acordaría, la pobre, pero ya me lo imagino yo: en su mesilla de noche tendría prudentemente siempre un libro de la biblioteca, como si lo estuviera viendo. Bueno, si quería jugar a esto, jugaremos, dije en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí estoy, colándome a hurtadillas esta noche en el mausoleo familiar, como un ratero de mala muerte, como una miserable rata, avanzo entre las lápidas del cementerio con un pico y una pala, como un puto necrofílico, joder, qué asco, abro la puerta del mausoleo y pienso en que podría ser una gran broma, que puede haber un montón de gente esperándome para decirme que es una cámara oculta, una fiesta sorpresa, que ahí detrás puede estar mi padre fumando un cigarrillo con toda la calma del mundo, sentado encima de su propia tumba dispuesto a echarse a reír, a mearse de risa sobre su propia tumba al verme entrar como un minero acojonado en busca de un libro de mierda, pero entro y no hay más que frío y silencio, y ahí está la lápida: Su Nombre y Apellidos (Año De Nacimiento - Año De Defunción). No cabe duda, es mi padre o lo que queda de él lo que está ahí dentro y empiezo a picar, me tiro un buen rato, no sé cuánto, no llevo reloj, hasta que veo el inicio del ataúd, su madera, ya agrietada y que no tiene nada que ver con aquel día del funeral, el olor es pestilente, huele a cerrado y a podredumbre, pero lo soporto y meto la mano, y allí, entre restos de carne digerida, algún nematodo que se desliza, o un hueso que se dibuja a través de la tela del traje, encuentro algo que parece un libro, que puede ser un libro al tacto, y estiro el brazo todo lo que puedo, y logro sacarlo. En la primera página, a mano, está escrito: para que reconstruyas mi ataúd, pedazo de idiota. No es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alicia en el país de las maravillas&lt;/span&gt;. Es un libro sobre ebanistería. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4463814438427845906?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4463814438427845906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4463814438427845906&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4463814438427845906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4463814438427845906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/02/herencia.html' title='Herencia'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8616432704035612534</id><published>2010-02-23T16:49:00.004+01:00</published><updated>2010-02-23T17:00:27.428+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Agnosticismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo el mundo se soprendió al descubrir que en la caja de Schrödinger no había ningún gato encerrado: lo que estaba dentro de la caja era Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8616432704035612534?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8616432704035612534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8616432704035612534&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8616432704035612534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8616432704035612534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/02/agnosticismo.html' title='Agnosticismo'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8196845846223484008</id><published>2010-02-21T17:11:00.006+01:00</published><updated>2010-02-21T17:50:12.224+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y dejar de fumar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Extinción</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El 28 de diciembre yo estaba fumando en la puerta del hospital porque había ido a ver qué tal estaba Miguel después de su intervención de la hernia. El tipo que estaba a mi lado, traje gris, corbata roja, tiró al suelo con rabia su mechero de color azul y me dijo: perdona, ¿tienes fuego? Es que se me acaba de terminar mi mechero. Yo saqué el que llevaba en ese momento, un mechero de publicidad de un bareto de mala muerte, se lo tendí y él intentó encenderlo pero me dijo que tampoco iba, que muchas gracias, que ya se lo pediría a otro. Pero a ninguno de los que estábamos allí nos funcionó el mechero desde ese momento. Así que el tipo tuvo que encender el cigarrillo con la brasa de un congénere cancerígeno ajeno. No le dí la menor importancia a aquello y me fui a casa, sabiendo que Miguel evolucionaba favorablemente y todo eso. Al llegar a casa encendí el televisor e interrumpieron la emisión de un programa de la prensa rosa para dar pase a un avance informativo. Un extraño fenómeno ha empezado a acontecer por todo el mundo, dijo la presentadora, al parecer los mecheros se han extinguido. Por si acaso se trataba de una inocentada, cogí el mechero que tenía de repuesto en la cocina y era cierto: tampoco funcionaba, unas chispas que acababan en nada. Volví a la televisión: de causas desconocidas por el momento, les mantendremos informados. Apagué la tele, salí a la calle hacia el estanco. La gente se agolpaba gritando por un mechero, sólo un mechero, que funcionara. El estanquero mandaba mantener la calma mientras un grupo de chicos se pasaban un cigarrillo encendido para poder mantener el hábito tabáquico a pesar de la bancarrota mecheril. Alguien empezó a tirar piedras, y otros respondieron, unos cuantos coches acabaron destrozados a pedradas. Me fui de allí antes de que alguien me abriera la cabeza para cachearme en busca de un mechero que funcionase. Por el camino me encontré con Susana, que estaba radiante de felicidad. ¿Te has enterado?, me dijo, con esto seguro que se os acaba la tontería esa de fumar. Un tipo cabreado, que pasaba a su lado, empezó a gritarla, le dijo: puta talibán de los cojones. Yo la agarré del brazo antes de que la cosa se pusiera (aún más) fea y nos fuimos de allí, a mi casa. Encendí el televisor de nuevo, el rey estaba llamando a la calma al pueblo, asegurando que la situación se arreglaría en poco tiempo. Luego la señal de la antena se cortó y empecé a escuchar gritos por la ventana. Susana ya no parecía estar tan contenta. Cuando la señal de la tele volvió, apareció el presidente de un club de fumadores, o algo así, asegurando que como la situación se mantuviera no tendría más remedio que declarar la guerra civil. ¿Contra quién?, pensé yo. Susana me dijo: estoy asustada. Y no era para menos, tras la extinción de los mecheros se avecinaba la cruzada  por el tabaco. Miles de muertos por el camino. Millones de heridos. Y el mundo entero al borde del apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo todavía no entiendo por qué coño nadie se acordó de las cerillas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8196845846223484008?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8196845846223484008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8196845846223484008&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8196845846223484008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8196845846223484008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/02/extincion.html' title='Extinción'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7519944531067782088</id><published>2010-02-06T21:49:00.012+01:00</published><updated>2010-02-06T22:53:29.176+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Guerra postal</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cualquier día puedo abrir el buzón de mi casa  para comprobar que siguen llegando los recibos y faltando las cartas de amor y recibir tu declaración de guerra. Eso convierte algo tan aburrido y rutinario como el hecho de girar una llave en su cerradura, una llave ridícula por lo demás, en un acto peligroso, tan peligroso que se puede pronunciar silabeando: pe-li-gro-so. Debajo de la factura de la luz y de un panfleto publicitario, aparecerá un paquete manuscrito con mi nombre y dirección, un par de sellos ordinarios disfrazando algo que se encuentra totalmente fuera del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;status quo&lt;/span&gt; de mi buzón. Por si acaso, ya he empezado a entrenar a mi ejército de neuronas. Las tengo estudiando todos los insultos que existen en el idioma español. Después irán los demás idiomas. Cuando tenga en mis manos la lista definitiva, la encerraré en un sobre que te enviaré, con el objetivo de formalizar nuestras posturas, así, con la boca bien abierta y vociferando, perros de presa por correo. Luego vendrán las cartas-bomba, las esporas de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bacillus anthracis&lt;/span&gt;, las portadas en los periódicos, los daños colaterales, las trincheras y el teléfono rojo, con el que te llamaré para quedar a tomar café y solucionar todo este entuerto, pero ya sé que te negarás, porque siempre fuiste más de relaciones a distancia.&lt;br /&gt;Aunque, si te digo la verdad, a mí esto de invadirte desde casa también me parece más cómodo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7519944531067782088?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7519944531067782088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7519944531067782088&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7519944531067782088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7519944531067782088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/02/guerra-postal.html' title='Guerra postal'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1922417684440210876</id><published>2010-01-30T22:58:00.009+01:00</published><updated>2010-01-31T00:19:02.542+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Los límites de mi mundo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alguien mira hacia abajo y tiene vértigo. Ese alguien ha aparecido (sí, así, por casualidad) en la cima de una montaña de palabras. Hunde la mano en la maraña de letras y agarra una palabra al azar, que desenreda de una locución preposicional, tira de ella y la arranca. La observa con atención, y la lee en voz alta: "problemas". Como le parece excesivo tanto plural, decide comerse la ese. La vuelve a leer: "problema". No le acaba de convencer, así que la golpea contra el suelo de palabras sobre el que está hasta que se parte y lee: "lema". Pronto se aburre de ella, ya que sospecha que esas cuatro letras no van a dar mucho más de sí, así que la deja caer en un punto indeterminado del diccionario caótico que late bajo sus pies. Observa y ve cómo las letras se rompen al chocar y se separan, se mezclan con el magma léxico hasta que es imposible seguirles la pista. Uno puede imaginarse el fluir de pensamientos ahí abajo, la posibilidad infinita, combinados imposibles, tres adjetivos del tirón, sin comas que valgan, enigmático otoñal caliente, surgen de golpe en una erupción inesperada, se elevan unos segundos en el aire, lo suficiente como para que surjan preguntas, de dónde vienen, a dónde van, por qué es así. Ese alguien (¿quizás soy yo mismo?) decide bajar la montaña, se agarra a un verbo (deslizar) y a un sustantivo (trineo), aún a sabiendas de que puede tropezarse con alguna palabra que le haga descarrilar, porque aquí las erupciones son imprevisibles, y baja a toda velocidad hasta que se come unos puntos suspensivos...&lt;br /&gt;y salta de párrafo&lt;br /&gt;y salta otra vez&lt;br /&gt;hasta caer sobre un montón de signos de interrogación que se le clavan y le llenan el cuerpo de dudas. El tipo intenta quitárselas de encima desesperadamente, busca las respuestas hurgando entre el lío de letras pero no encuentra las palabras, sólo ideas inefables y totalmente inapropiadas para las preguntas que tiene atravesadas. Nota la sangre resbalar por la grafía de las interrogaciones, la siente gotear entre los espacios en blanco, ahora rojos, mientras saca puñados de palabras y las escudriña buscando algo, lo que sea, que pueda servirle. Entonces la ve de nuevo, entre todas, la primera palabra que agarró y desechó, la coge con la punta de los dedos y comprueba que se le han pegado dos letras. Lee: "dilema". Ahora sí que ese alguien (creo que puedo ser yo) se ha cabreado, joder, encima recochineo. Puñeteras palabritas. Lanza lejos de sí la dichosa palabra, y se rinde. Se tumba, o, mejor dicho, me tumbo (definitivamente soy yo), herido de muerte, sobre el suelo de frases que discurren a su antojo, sobre las palabras con las que he erigido todo esto, los textos que he escrito, admitiendo el déficit de respuestas, y me admiro de esta inmensa pérdida de tiempo que he creado y que es mi obra, la obra en la que ahora me siento hundirme, como si fuera mi propia tumba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1922417684440210876?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1922417684440210876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1922417684440210876&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1922417684440210876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1922417684440210876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/los-limites-de-mi-mundo.html' title='Los límites de mi mundo'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3178468900276640866</id><published>2010-01-30T15:53:00.006+01:00</published><updated>2010-01-30T16:30:09.741+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Patata</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es una foto con temporizador. Sujeto su hombro con mi mano mientras sonrío. Acepto que ella también sonríe. Comprobarlo equivaldría a arriesgarme a salir de perfil en la foto, ella sonriendo y yo mirándola como si fuera Fleming viendo la sonrisa de la penicilina por curiosidad, sólo por curiosidad. Así que me mantengo en la pose, facticio desde que el piloto rojo empezó a parpadear. Me mantengo aunque sé que podría cambiar el destino de la imagen, con sólo deslizar mi mano desde su hombro hacia su nuca y empujarla en un giro circular y natural hacia mi cabeza, podría hacerlo a pesar de que la foto salga antes de tiempo y ella me mire con ojos asustadizos, ella: un ciervo sorprendido por una bala de cazador, por un beso de cazador, y entonces sería la foto de ella mirándome como quien mira a un monstruo que abre las fauces (no la boca, las fauces), para devorarla el segundo después, y después, como buen monstruo, también me comería la cámara y no habría prueba del delito. Pero, ¿y si lo hago y la foto salta después del beso? En ese caso apareceríamos los dos como recién levantados, mirando la cara del otro sin ver, repasando con la lengua si hay algo entre los dientes. Con la cara del sueño. Pero también podría suceder que ella me rechazara, y sería una foto cruel, seca, dura, con sus manos apretándome el pecho y separándome, yo todavía adelantando la cabeza hacia ella, el cuello uniendo a su manera el cuerpo que cae y la cabeza, que sigue a lo suyo. De momento no he hecho nada y está acabando la cuenta atrás, será la foto perfecta de una representación teatral. Como para un anuncio de dentífrico. En fin, ya no puedo evitarlo, así que me dejo llevar y digo, pronuncio, en todo su esplendor: ¡patata! Salta el flash. Y ella sale tan sonriente como se esperaba. Y yo salgo con la boca abierta y las amígdalas al aire, un tanto ridículo, con una enorme A atrapada en mi mandíbula.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3178468900276640866?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3178468900276640866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3178468900276640866&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3178468900276640866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3178468900276640866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/patata.html' title='Patata'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-560934699093654167</id><published>2010-01-23T17:27:00.002+01:00</published><updated>2010-01-23T17:53:08.079+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Goebbels</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El amor es propaganda. Nosotros somos los productos y nuestros besos son intervalos publicitarios.&lt;br /&gt;Si te repito mil veces que te quiero acabará por ser verdad. Una verdad cruda, creada sólo para ti a partir de la reiteración: te quiero, te quiero, te quiero.&lt;br /&gt;Te quiero (admirar).&lt;br /&gt;Creemos al otro cuando nos enseñamos las ofertas, los dos desnudos y frágiles (porque todo el mundo es frágil cuando se desnuda), y entonces nos mostramos los defectos de fábrica sin pudor, sin trampa ni cartón.&lt;br /&gt;Te quiero (comprar).&lt;br /&gt;El pecado se llama avaricia. El objeto eres tú, y viceversa. Por eso puedo decirte: eres &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mi &lt;/span&gt;chica. Por eso soy &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tu &lt;/span&gt;chico. Y yo no me doy cuenta del egoísmo que esconde todo esto, de que todo amor es el disfraz de la voracidad por poseer. No me doy cuenta hasta que es demasiado tarde y ya estamos abrazados.&lt;br /&gt;Te quiero (desgastar).&lt;br /&gt;Estamos condenados al consumismo. A usarnos hasta acabar en la basura. Hasta matarnos en un búnker.&lt;br /&gt;El amor es un suicidio compartido. Quizás también sea una mentira.&lt;br /&gt;Pero es mi mentira favorita.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-560934699093654167?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/560934699093654167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=560934699093654167&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/560934699093654167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/560934699093654167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/goebbels.html' title='Goebbels'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8629644563646897562</id><published>2010-01-17T20:29:00.003+01:00</published><updated>2010-01-17T20:52:55.505+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Desalmado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Acudí al confesionario y acabaron biopsiándome el alma.&lt;br /&gt;Parece ser que vieron el trocito al microscopio. Después me dijeron que no le quedaba mucho.&lt;br /&gt;Que la única opción era &lt;span style="font-style: italic;"&gt;paliativa&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Pero yo me negué y opté por el dolor. Por la necrosis del ectoplasma. Por la putrefacción espiritual.&lt;br /&gt;Opté por lo más difícil, lo cual por una vez consistía en no hacer nada y asistir impasible a la degeneración.&lt;br /&gt;Ni siquiera me tapé la nariz.&lt;br /&gt;A los pocos días, una mañana después de un apretón gastrointestinal, vi sus últimos restos flotando entre las heces.&lt;br /&gt;Me quedé mirándola como quien mira algo echado a perder. Dudé qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, tirar de la cadena fue la mejor manera que encontré de apostatar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8629644563646897562?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8629644563646897562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8629644563646897562&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8629644563646897562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8629644563646897562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/desalmado.html' title='Desalmado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1896123267308684720</id><published>2010-01-03T20:55:00.006+01:00</published><updated>2010-01-03T21:17:42.938+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Breve cronología ideológica</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando era niño era apolítico, luego fui ateo y me hice anarquista, después me hice comunista trotskista, después nihilista y, después de todo aquello, te besé en una parada de metro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1896123267308684720?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1896123267308684720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1896123267308684720&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1896123267308684720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1896123267308684720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/breve-cronologia-ideologica.html' title='Breve cronología ideológica'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4799587569434103646</id><published>2010-01-01T17:11:00.001+01:00</published><updated>2010-01-01T17:24:26.540+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y dejar de fumar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Usar y tirar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cojan el 2009 y arrúguenlo hasta hacer una pelota con él. Arrójenla lejos del escritorio. Un magma de papeles arrugados, desechados, olvidados en el suelo, en torno a la mesa de trabajo. Mucho papel y pocas musas. Mucho tiempo tirado a la basura. Mucho ruido y pocas nueces. Los cementerios siempre funcionan. Pongan una etiqueta al 2009 y llévenlo al depósito de cadáveres. Etiquetado y envasado por convención social. Todos los derechos reservados. El 2009 no existe, nosotros lo hemos creado, nosotros lo hemos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vivido&lt;/span&gt;, lo hemos matado y olvidado, nosotros lo hemos impreso en los libros de Historia para poder recordarlo. No existe. Pero al menos funciona si crees en ello. El calendario es un placebo. Es algo como: se nos ha agotado el tiempo 100% puro, señor. No importa, dame un año adulterado. ¿Lo quiere bisiesto? No hace falta, pero me gustaría que acabe en cero. Como desee. Es una alucinación colectiva, una alucinación hecha de campanadas y alcohol, de deseos imprecisos sobre felicidad y prosperidad, pero en realidad no sucede nada, todo sigue igual, el tiempo avanza como un tanque, imparable, y alguien se gira en el escritorio, mira los mil y pico cadáveres putrefactos que se arremolinan en el suelo, que tiemblan en el suelo, que viven en las bibliotecas, en las hemerotecas y el papel de los periódicos se va haciendo cada vez más amarillo, pasan los días por encima de él, y no es la fecha impresa en portada, no es el año nuevo, no es el nacimiento de un 2010 de plástico, no es eso lo que nos confirma el paso del tiempo. Es el color amarillento, es el olor a polvo, es el silencio de una casa abandonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el tiempo sólo es una forma de muerte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4799587569434103646?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4799587569434103646/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4799587569434103646&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4799587569434103646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4799587569434103646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2010/01/usar-y-tirar.html' title='Usar y tirar'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1811759817956289233</id><published>2009-12-27T17:51:00.005+01:00</published><updated>2009-12-27T18:21:22.549+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Mu</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando te veo, si es que te veo, si es que puedo llegar a verte, si es que no es más que una mirada como la de una vaca gigantesca que mira el tráfico de la carretera y no lo comprende ni lo intenta, y yo soy la vaca idiota y tú eres el tráfico y están mis ojos vacíos y están tus faros, entonces, cuando te veo, impido las palabras y sólo consigo mugir, un mugido susurrado a oído, un mugido como una caracola pegada a tu oreja, justo antes de que se le salga el mar por los bordes y el agua nos alcance, nos obligue a dejar de mirarnos, porque no lo he dicho, pero mientras yo te susurro tú también me miras, miras mi cuello y piensas en vampiros y en tendones, piensas en la proximidad de mi cuello y lo fácil que sería un mordisco, un cuello-galleta, crujiente, arenoso, y por un momento te olvidas de la boca-caracola que tienes en la oreja, mi boca, y mandas a tomar culo la inundación que se nos avecina, ignoras mi romántico mugido y te comes mi yugular como si fuéramos dos náufragos en una isla desierta o dos personas perdidas en una montaña imposible, en cualquier caso muertos de hambre, y yo, en respuesta, lucho por mi supervivencia enganchándome a tu pabellón auricular, a tu lóbulo entrecortado por los pelos de este lado de tu cabeza, y así empieza el canibalismo, así empieza el amor de dos animales heridos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1811759817956289233?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1811759817956289233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1811759817956289233&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1811759817956289233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1811759817956289233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/12/mu.html' title='Mu'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5966983534656601999</id><published>2009-12-23T17:46:00.002+01:00</published><updated>2009-12-23T18:36:42.917+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>2077</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi abuelo materno murió antes de que yo naciera. De hecho, murió antes de saber siquiera que mi abuela estaba embarazada. Corría el año 2011, y hacía cosa de un mes que mi abuelo acababa de realizar el examen MIR, que era una especie de oposición que hacían los estudiantes de medicina al acabar la carrera por aquella época. Mi abuela, triste y sola, tuvo a mi madre, pero la dejó en adopción, cosa que yo no he sabido hasta hace un mes, cuando me contó todo esto mi abuelo adoptivo, José, días antes de morir en el Hospital de Enfermos Avanzados del Norte (HEAN). Me dijo, entre toses y esputos, que mi abuela era una mujer frágil, y que decidió en última instancia tener a mi madre para que siguiera algo de mi auténtico abuelo, cuyo nombre era Alberto, en este mundo. Mi madre, Esperanza, fue su único legado. Todo su patrimonio. Un bebé en pañales, un bebé como una bomba, como las cenizas arrastradas de un fénix atropellado, un fénix que cruza una mañana de febrero una calle imprecisa de Madrid, ¿adormecido?, ¿distraido?, ¿borracho?, ¿feliz?, un fénix o un abuelo muerto o un padre en ciernes, da igual, congelado hace 66 años, que no ve la furgoneta, no ve cómo su cuerpo se balancea violentamente por el aire hasta frenar con la columna vertebral en una farola, caer de cabeza y sé que él no lo ve pero yo lo veo, lo imagino, sin zapatos y sin gafas, sangrando ahí tirado en la acera, muriendo a la antigua, por accidente, y creyendo desde el instante en que flotaba en el aire que no había hecho nada de valor, que no había dejado nada, ni siquiera un mensaje que, por error, se había colado en el útero de mi abuela, un mensaje al mundo, la extensión de su vida, la sombra, el futuro que jamás vivió, nunca supo lo que pasó con aquello del cambio climático, y le da igual, ahí tirado, dispuesto a que no llegue la ambulancia, dispuesto a renunciar a que le salven la vida, ni siquiera por unos años más, creyendo que ahí acababa todo, que no había hecho nada importante, pero entonces aparezco yo aquí, 66 años después, congelado delante del informe del detective privado, leyendo su muerte, y veo un puente, veo un sentido, veo un exquisito haz de luz que atraviesa el tiempo, y creo que es triste pero también es bonito, yo estoy aquí, él está enterrado, y quién sabe, puede que yo sea la prueba de que su vida valió la pena, y pienso en mi madre, tan enferma, en mi abuela, tragando una caja de antidepresivos tras otra, pienso en José tosiendo un poquito más, siempre un poquito más, y me doy cuenta de que no lo sabemos, de que, a pesar de que lo negamos insistentemente, de que no podemos encontrarlo, la vida tiene sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿y si me equivoco?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5966983534656601999?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5966983534656601999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5966983534656601999&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5966983534656601999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5966983534656601999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/12/2077.html' title='2077'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5116693806884885623</id><published>2009-12-10T20:51:00.002+01:00</published><updated>2009-12-10T21:09:37.915+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Apetito</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tengo hambre. Aunque ya va siendo hora de dejar de mirarme el ombligo y empezar a mirar el tuyo. Pero, ¿qué sentido tiene cambiar un ombligo por otro? Porque es ombligocentrismo igual, al fin y al cabo, sustituir un poco el eje, y es seguir olvidando al antropocentrismo, al geocentrismo, al heliocentrismo, al nihilcentrismo. Es tu ombligo y sus circunstancias. Tu ombligo y sus pelusillas. Y es girar la cabeza hacia él y maravillarse. Decirte: cuánto ha avanzado la ciencia, mientras con delicadeza te quito una pelusilla roja de tu vientre, hago una bola, un punto rojo con ella, y la saco fuera de tu órbita. Pelusilla roja como tu vestido.&lt;br /&gt;Es mejor que deje de pensar en el hambre que tengo y te deje hablar. Tú no me hablas de comida. Prefieres describirme, dibujarme con palabras. Y yo aquí, en la cama, mirándote, muriendo de hambre, te dejo que sigas. Es mejor así. Porque ahora tu ombligo es el centro del universo, de este universo que yo he desplazado hacia ti, eres el eje, la raíz, el big bang y el fin del mundo, y  es cierto que yo exagero al pensarlo, al pensarte, porque no hay otra forma de hacerlo. Tenemos que exagerar. Qué ojos más bonitos tienes. Qué boca. Qué orejas. Qué culo. Qué etcétera. Y a pesar de que a veces se me olvidan las exclamaciones, tú estás atenta y me corriges. ¡Qué ojos! Y es entonces cuando entiendo que tengo que dejar esta farsa, este cuento, todas las exageraciones. Es cuando entiendo que esto está sucediendo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de verdad&lt;/span&gt;. Que ahora el hambre no importa, y decido que me tengo que quitar el disfraz, que me tengo que desnudar para ti, sólo para ti, tengo que explicarte que me he comido a tu abuela y esperar que llores, que huyas de mí. Porque no soy más que un triste lobo hambriento.&lt;br /&gt;Pero, sorprendentemente, tú no huyes. Te limitas a sonrojarte y no dices nada.&lt;br /&gt;Eres una mentirosa.&lt;br /&gt;Como si lo único que supieras hacer es ponerte roja, Caperucita.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5116693806884885623?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5116693806884885623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5116693806884885623&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5116693806884885623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5116693806884885623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/12/apetito.html' title='Apetito'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6656676064868924259</id><published>2009-12-06T16:25:00.004+01:00</published><updated>2009-12-06T16:59:26.514+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Don Nadie</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero yo tengo la sensación de que es mentira. De que el tipo no para de engañarnos, o  al menos de engañarse a sí mismo, lo cual nos llevaría a ser engañados por defecto, a participar del engaño primario y creerlo a pies juntillas como algo verdadero, 100% real, cuando no es más que una máscara, o un espejo a lo sumo, el tipo puede escribir: el mundo es en blanco y negro, y, entonces, acto seguido, todos desconfiamos de los colores, decimos: el fucsia no existe (y además es verdad, porque el fucsia no es otra cosa que un rosa mal hecho, un rosa excesivo), o que el azul no existe, o que el amarillo no existe, y lo reducimos todo a negro, blanco y gris. Ni siquiera nos planteamos la posibilidad de que sea ficción. ¿Y si el tipo no puede ver los colores? ¿Estamos siguiendo a un daltónico espiritual? Y si es así, ¿por qué? Yo no tengo la respuesta, pero aporto las preguntas, que ya es mucho más de lo que hacéis ahí, al otro lado, como borregos, borregos en blanco y negro siguiendo lo que dice un mindundi cualquiera como si fuera un faro, un faro plantado aquí como podría estar en cualquier otro lado, un faro absurdo, sobre todo, si tenemos en cuenta que más que iluminar se dedica a ensombrecer, obligando a los barcos a encallar uno tras otro en esta costa, un cementerio de barcos, un cementerio de rocas, un cementerio de borregos a sus pies. No sé quién se cree que es, él, subido a ese estrado que él mismo se ha construido, hablando con toda su petulancia y presuntuosidad, como un esnob de la palabra, niño pijo de las letras, don nadie de la mancha, chulo de párrafo barato, nos hace pensar en su desgracia sin que haya desgracia alguna, derrotista de palo, maldito escritor (que no escritor maldito, que es lo que ya le gustaría ser), prostituta de las frases hechas.&lt;br /&gt;Se conforma con emborracharse y engañarnos, lleva años haciéndolo (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;since 2007&lt;/span&gt;), pero nosotros volvemos como polillas a la bombilla, hipnotizadas, revoloteamos y miramos su obra como si no fuera una bombilla en ciernes de fundirse. Sólo somos meros espectadores de la luz eléctrica, cuando lo que deberíamos hacer es unirnos y gritarle, gritar a la bombilla: sé sincera, deja de mentir, deja de fingir lo que no eres, lo que jamás serás, no eres el sol ni la luna, ni una estrella, ni mucho menos una galaxia cercana, porque sólo eres un filamento de wolframio incandescente y perecedero.&lt;br /&gt;Porque eres tan mortal y patético como nosotras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suicídate de verdad, llora de verdad, sangra de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotras estamos hartas de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;leerlo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6656676064868924259?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6656676064868924259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6656676064868924259&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6656676064868924259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6656676064868924259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/12/don-nadie.html' title='Don Nadie'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4814341089689950967</id><published>2009-11-16T18:05:00.002+01:00</published><updated>2009-11-16T20:27:53.908+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><title type='text'>Fénix</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por el amor de Dios, que alguien me detenga. No debería estar aquí, planeando un regreso triunfal, como si yo pudiera siquiera &lt;span style="font-style: italic;"&gt;regresar&lt;/span&gt;. Como si pudiera ser triunfal algo así. ¿Regresar de dónde? ¿Regresar a qué? Que alguien me llame por teléfono, por favor, y me diga: sal de ahí inmediatamente. ¿No te das cuenta de que eso no lleva a ningún sitio? Escribir es como alimentar un monstruo. Cada palabra es una cucharada de papilla introducida a presión en su boca, que rebosa papilla como la de un bebé feo y gordo. Escribir es cebar al monstruo. Una cucharada por papá. Otra por papá. Y otra. Y otra. Egocentrismo puro. El monstruo engorda gracias a su padre. Aunque en realidad no es más que el desagradable reflejo de su propio padre.&lt;br /&gt;Pero cuánta incontinencia tengo. Y qué desagradable es todo esto, este volver a mi descampado cubierto de jeringuillas usadas, mi descampado asolado al que de vez en cuando algún curioso se asoma y entonces se asusta, grita de terror al ver al monstruo que yo mismo amamanto en mis ratos libres, el monstruo en todo su esplendor y decadencia, solo, muy solo en mitad de la explanada, e incapaz de moverse de ahí de lo gordo que está el cabrón. Y no lo sé, pero quizás el monstruo, mi escritura, ha muerto. Y en ese caso yo sería el padre de un enorme hijo muerto al que someto a esta respiración asistida, a esta papilla que ya no puede tragar y que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tengo que &lt;/span&gt;inyectársela en vena. Porque hay algo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesidad &lt;/span&gt;aquí. Esa clase de necesidad que te empuja a encenderte otro cigarrillo, a beber una copa de más, a pensar de nuevo en aquella persona que no piensa en ti. Es esa necesidad que te lleva a la sobredosis. La que después, cuando ya la has complacido, cuando ya has cedido a esa nostalgia que tienen todas las adicciones, produce tanto remordimiento.&lt;br /&gt;Para de un vez, detente, debería decirme alguien, ahora mismo, sólo para que yo sepa que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no puedo&lt;/span&gt; parar.&lt;br /&gt;¿Regresar? Eso estoy haciendo. Porque quería dejar morir de inanición a este monstruo. Quería salir de este lugar desolado y dejarlo abandonado, como un museo del horror. Al igual que un campo de concentración nazi con visita guiada. Pasen y vean, este es mi Auschwitz. Esta es mi cámara de gas. Deberían sacarle fotos. Hablo en serio. Es lo mejor que tengo que enseñarles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4814341089689950967?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4814341089689950967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4814341089689950967&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4814341089689950967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4814341089689950967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/11/fenix.html' title='Fénix'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7681064194718738605</id><published>2009-10-26T15:57:00.002+01:00</published><updated>2009-10-26T16:02:28.235+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Pronóstico reservado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay momentos en los que hace falta pararse y mirar el mapa, si es que hay un mapa, si es que alguna vez hubo un mísero mapa, o si es que acaso nos lo habíamos imaginado, y seguramente sea por esto último, sí, y entonces se trata de pararse y mirar el mapa que nosotros mismos hemos dibujado, un mapa (ininteligible) en el que está todo trazado y perdido de antemano. Pero aún así nosotros &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesitamos &lt;/span&gt;detenernos para comprobar que no nos hemos desviado de ese trayecto, o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesitamos &lt;/span&gt;detenernos para mirar atrás y gritar, sabiendo que no hay respuesta: ¿para qué?, o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesitamos &lt;/span&gt;detenernos para quemar el puto mapa, necesitamos detenernos para escupir al mapa y, acto seguido, descomponerlo, destrozarlo en jirones de papel deslavazado, porque nos ha sido tan útil como si hubiéramos visto a Stuart Mill llorando a moco tendido, o acaso es que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no necesitamos detenernos&lt;/span&gt; y nos detenemos porque nos apetece y no hay mapa o el mapa somos nosotros mismos. Demasiadas oraciones disyuntivas, como rezarle a Dios y pedirle que nos cure o que nos dé amor o que nos dé dinero. Por favor, Dios, elige. Menuda putada para Dios. Menuda putada para el tipo, ese tipo que se ha parado, ha mirado a su alrededor y ha empezado a buscar su mapa, sin saber siquiera si tiene uno o hacia dónde iba. Menuda putada para mí, que ahora escribo las coordenadas de mi situación aquí, en la propia situación, en mi mapa, en mí mismo, en mi pantalla. Escribo coordenadas como junto palabras y me pregunto qué significan. Porque sé que significan algo. Perdón: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;supongo &lt;/span&gt;que significan algo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Presiento &lt;/span&gt;que significan algo. Es un mapa pero podría ser una esquela. O una última voluntad. Porque miro este blog y lo veo congelado. Está frío y quieto como yo. Está de resaca como yo. Y yo no sé si habrá llegado su final. Mi final. Un final. Una lenta agonía.&lt;br /&gt;O un comienzo. Qué sé yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7681064194718738605?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7681064194718738605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7681064194718738605&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7681064194718738605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7681064194718738605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/10/pronostico-reservado.html' title='Pronóstico reservado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3139779755273595155</id><published>2009-10-22T18:37:00.004+02:00</published><updated>2009-10-22T18:46:14.388+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Borrasca</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando sea el final del mundo, por usar un cliché, alguien gritará una obviedad: vamos a morir todos. Que es verdad, pero da igual que sea el fin del mundo. Vamos a morir todos. Bueno, el caso es que lo grita porque sigue siendo cierto y porque es más inminente. Pues nos morimos todos. O empieza a llover en la calle. Y alguien grita, por eso de imitar el cliché: vamos a mojarnos todos. Y es verdad que se mojan, aunque sólo sea un poco. Porque los paraguas no son perfectos, ya sabes. Nadie había pensado en los charcos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3139779755273595155?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3139779755273595155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3139779755273595155&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3139779755273595155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3139779755273595155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/10/borrasca.html' title='Borrasca'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7239559700485399982</id><published>2009-10-09T18:14:00.005+02:00</published><updated>2009-10-09T18:22:01.802+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pesadillas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>La última cena</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debe ser cosa del viaje relámpago, pero Bruno no se siente muy animado de tener que ir hasta Valladolid sólo para visitar a sus padres. No es porque no les quiera (sea lo que sea lo que quiera decir aquí querer, un verbo inapropiado en esta situación), sino por lo postizo del asunto, por ese convencionalismo inevitable, ese dame dos besos, ese vino reservado para la ocasión: porque vuelve el hijo pródigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres años después de la independencia absoluta, tres años después de empezar a trabajar nada más acabar la carrera en la sede de una empresa puntera en Madrid, Bruno vuelve al nido para cenar. Claro que ya hubo otras visitas, sobre todo el primer año tras independizarse, cuando existía la añoranza por los guisos maternos, por el humo perenne de los cigarrillos de papá, pero aquellas visitas eran por necesidad, por aquello de hacer el proceso de deshabituación progresivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deja los bártulos en el cuarto de invitados, dice mamá. La antigua habitación de Bruno ahora es el cuarto de invitados. Antes ella decía: deja eso en tu cuarto. Ha pasado de ser hijo a ser un invitado más. Es como ser degradado. O algo peor: una especie de exilio en tu propio país, un exilio implícito al descubrir la habitación, ahora desolada. Al llegar a mesa puesta y no reconocer el mantel. Es nuevo, ¿te gusta?, dice mamá. No. Pero Bruno dice que sí. Y mamá cuenta la historia de cuando lo compró. De cuando lo compró y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;él no estaba&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de cenar se sacan una foto, de esas con temporizador. Una foto que perdurará en el tiempo, una foto que papá se encargará de revelar en papel satinado y meter en un portafotos junto con el resto de la colección sobre la estantería, constatando el deterioro de los aquí presentes. Y Bruno es capaz, mientras salta el flash, de hacer mentalmente la progresión de imágenes. La foto de sus padres y él en el parque de Campo Grande, con 5 años. La de sus padres y él el día de su primera comunión, 9 años. La de sus padres y él de vacaciones en Galicia, 14 años. La de sus padres y él días antes de que empezara la carrera, 18 años. La de sus padres y él comiendo en un restaurante caro tras licenciarse, 24 años. La de sus padres y él cenando tres años después, ahora mismo. Bruno es capaz de trazar una continuidad en los portafotos, una secuencia inevitable: la foto de sus padres y él después de la primera hospitalización de su padre. La de su madre y él después de la muerte de su padre. La de él solo antes de morir. La foto de un cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno cena con sus padres. La familia cena y charla de temas intrascendentes. Bruno mira a sus padres y se pregunta si seguirán follando. Se pregunta si debería sacarlo como tema de conversación, si eso ocurre en otras familias. Se imagina una cena paralela en la que el padre explica al hijo cómo se folló a la madre por el culo y cómo se corrió en su cavidad anal, mientras la madre mira al padre sonriente y feliz de que la hubiera sodomizado. Bruno se pregunta cómo sería el coito parental, a fin de cuentas él también estuvo allí, por lo menos una vez. Podría sacar el tema de conversación. ¿Será lo normal? Pregunta: ¿Qué tal estuvo el último polvo? Pero no lo pronuncia, sólo lo piensa. Porque tiene la sensación de que hace mucho de la última vez. De que para ellos es más fácil hablar de manteles y de recuerdos. De que todo lo demás es demasiado delicado. Como si pudiera derrumbarse todo, el techo, la casa, la cena, el matrimonio, por una sola pregunta. No vaya a ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que a todos les parece un mantel feísimo. La verdad es que el mantel tiene unos dibujos muy bonitos, dice papá. Así es: la familia entendida como un ente único, esta familia-farsa concebida como un único animal salvaje, una familia que existe sólo por y para el instinto de supervivencia, sin importar el motivo, sin que importe nada más que la necesidad de estabilidad, por muy ficticia que esta necesidad lo sea o lo parezca. La familia-excusa, la familia-esquizofrenia, la familia-escaparate. CUIDADO. Manipular con precaución: el contenido puede ser inflamable, pero nadie lo sabe. La familia-caja de Schrödinger. Nadie sabe si el gato está muerto o no, pero nadie se atreve a averiguarlo. Nadie tienta a la probabilidad, nadie tiene cojones para abrir la caja, ni Bruno, ni mamá, ni papá. Porque, aunque no lo sepan, lo presienten: el gato ha muerto hace mucho tiempo. Y esas cosas huelen. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7239559700485399982?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7239559700485399982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7239559700485399982&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7239559700485399982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7239559700485399982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/10/la-ultima-cena.html' title='La última cena'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8501434251861769682</id><published>2009-10-04T16:17:00.004+02:00</published><updated>2009-10-04T16:36:47.216+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>El ser por la mañana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es levantarse y notar cómo la sangre baja de la cabeza y se deposita en algún lugar de los pies como un charco deprimente. Es mirar por la ventana (alguien se ha olvidado de bajar la persiana) y ver llover. Es la arcada que todo eso conlleva.&lt;br /&gt;Es enfrentarse al desayuno, a la ducha matutina, al váter más o menos limpio. Es hora de vestirse. Es hora de vivir. O al menos de intentarlo.&lt;br /&gt;Es estar a punto de salir por la puerta, cansado, ojeras. Es darse la vuelta y dejar pegado un post-it en el frigorífico. Es un post-it pero podría ser un puñetazo.&lt;br /&gt;Es volver a la habitación en calidad de espectador. Es ser un espectador de tu propia obra. Es ver el cuerpo desnudo que dejas abandonado entre las sábanas. Es como escribir lo que no te gustaría leer.&lt;br /&gt;Es algo parecido al miedo.&lt;br /&gt;Es huir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8501434251861769682?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8501434251861769682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8501434251861769682&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8501434251861769682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8501434251861769682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/10/el-ser-por-la-manana.html' title='El ser por la mañana'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2024386507260173129</id><published>2009-09-28T21:34:00.002+02:00</published><updated>2009-09-28T21:59:30.357+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sexo y otras aficiones'/><title type='text'>Acerca del acto de leer</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Huele&lt;/span&gt; el libro. Es mejor empezar así. Los libros usados son los que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;huelen&lt;/span&gt; mejor. Las camas después de follar son las que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;huelen&lt;/span&gt; mejor. Oler un libro usado es como volver al lugar del crimen, pero no para comprobar que las manchas de sangre siguen en el mismo lugar, sino para volver a cometerlo. Por otro lado, los libros nuevos son como la primera vez. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Huelen&lt;/span&gt; a miedo al fracaso. Yo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;huelo&lt;/span&gt; como un libro nuevo.&lt;br /&gt;Acaricia el libro. Descubre que está ahí. Comprueba que puede ser reducido a un montón de páginas encuadernadas. Que todo ese papel puede reducirse a ceniza. Que, sea lo que sea lo que tenga escrito, tiene una dimensión física y ocupa un espacio. Que existe. Existe tanto como tu mano que lo toca. Existe tanto como yo escribiéndote. Existe tanto como el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;cadáver&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Sartre&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Ábrelo&lt;/span&gt;. Abrir un libro es bajarse la bragueta antes de la masturbación. Es el gesto de separar los labios de un coño. Justo antes de hundir la nariz entre las páginas. Observa con atención, busca su fecha de edición, su índice, su prólogo, su dedicatoria, su clítoris.&lt;br /&gt;Nota tu pulso sujetando su lomo. La erección de algo inminente.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Chúpalo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Leer no es más que todo lo que va después.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2024386507260173129?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2024386507260173129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2024386507260173129&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2024386507260173129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2024386507260173129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/acerca-del-acto-de-leer.html' title='Acerca del acto de leer'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5836605147233701573</id><published>2009-09-18T17:58:00.005+02:00</published><updated>2009-09-18T18:27:41.642+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Inacabado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora mismo soy un hombre sin acabar. Me falta rematar mi biografía. Hay un epílogo incompleto dentro del paréntesis que surje detrás de mi nombre y apellidos. Así: Alberto Berjón García (1986 - ). Ahí está, ese espacio en blanco que espera el número definitivo que me resuma, ya sea en una lápida, en un libro, en una conversación, en tu memoria. Dos fechas que delimiten el viaje de un punto a otro. Como Dámaso Alonso viajando en un tren vacío. Dámaso Alonso (1898 - 1990). Un nacimiento. Una defunción. Caminante, no hay camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que viajo no me preocupo por los lugares que atravieso. Sólo me preocupo de cuándo llegaré a mi destino.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5836605147233701573?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5836605147233701573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5836605147233701573&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5836605147233701573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5836605147233701573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/inacabado.html' title='Inacabado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-255517516920636932</id><published>2009-09-14T23:38:00.002+02:00</published><updated>2009-09-14T23:40:33.516+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>El anticrítico</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Escribir es como follar: da igual cómo lo hagas, lo importante es que te lo pases bien.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-255517516920636932?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/255517516920636932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=255517516920636932&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/255517516920636932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/255517516920636932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/el-anticritico.html' title='El anticrítico'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8829321127790867299</id><published>2009-09-11T20:00:00.003+02:00</published><updated>2009-09-11T20:26:30.993+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Egolatría</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora mismo, debajo de este gin tonic, podría recriminarte que ya no me leas, a pesar de que parezca absurdo recriminártelo por escrito. Porque reconozco que esto es como mandar una carta o cientos de cartas sin escribir tu dirección. Colapsando el servicio de Correos con misivas como dedos señalándote, cartas indignadas que atosigan a los funcionarios ¡y sin remite donde devolverlas de vuelta!, cartas bomba, cartas que llenan y llenan un cesto que acabará siendo la pira funeraria de todo lo que jamás leerás, cartas como esta que no llegan pero existen, sólo cartas al fin y al cabo. Podría recriminarte la condescendencia con que tratas una y cada una de mis palabras, acariciándolas como perros abandonados y tristes, porque ellas no necesitan tú misericordia, a pesar de estar famélicas y abandonadas, clamando tu nombre en el desierto del Sahara o en la estepa siberiana o tal vez diciéndolo en voz baja (o siquiera pensándolo, palabras pensadas) para que no me oigas, para que jamás me oigas. Y mientras pienso en ti, en ti sin leerme, leyendo cualquier otra cosa, se me atraganta cada trago de esta copa, y pienso en ti como en un mapa sin leyenda, como en un cuerpo desnudo sobre el que yo leo de memoria (porque no me queda más remedio) y busco la ruta que me lleve a tus entrañas, pero en este mapa sólo veo piel y ojos y labios y mucosa vaginal. No hay tripas. No hay corazón. No hay futuro debajo de tu piel, debajo de tus lecturas ajenas. No hay futuro. No hay presente. Hubo pasado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8829321127790867299?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8829321127790867299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8829321127790867299&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8829321127790867299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8829321127790867299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/egolatria.html' title='Egolatría'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8113024110008115298</id><published>2009-09-10T22:45:00.010+02:00</published><updated>2009-09-10T23:44:32.320+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Fragmento de una biografía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Voy a llorar –dijo ella mirándome a los ojos. Pero ese no era el problema.&lt;br /&gt;El problema es que lo dijo como si tuviera que ponerme a salvo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8113024110008115298?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8113024110008115298/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8113024110008115298&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8113024110008115298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8113024110008115298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/fragmento-de-una-biografia.html' title='Fragmento de una biografía'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2262996838421328037</id><published>2009-09-02T19:59:00.006+02:00</published><updated>2009-09-02T21:55:05.850+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Ascensor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un día como podría ser hoy, esta misma noche, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; (quien en su nombre luce un pequeño homenaje paterno a Juan Ramón &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Jiménez&lt;/span&gt;) vuelve a casa después de tomar unas copas con los compañeros del trabajo, a quienes por cuestión de la costumbre ya se atreve a llamar "mis amigos". El uso correcto de las llaves de su edificio le supone un tremendo esfuerzo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;psicomotriz&lt;/span&gt; una vez se enfrenta a la cerradura del portal, pero al final consigue salvar ese primer escollo y llega al ascensor. Al abrir las puertas del ascensor se revela en su interior la presencia de un hombre trajeado. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, no está de más aclararlo, no lo había visto nunca. El hombre está &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;perfectamente&lt;/span&gt; afeitado y no tiene cara de sueño a pesar de ser sobre las cuatro de la mañana. Sus manos descansan en el interior los bolsillos del pantalón del traje. El hombre mira a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; de manera despreocupada e indiferente, como muy seguro de sí mismo, como si reafirmara con sus ojos que sí, que está en un ascensor a las cuatro de la mañana vestido de traje y solo y que, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;efectivamente&lt;/span&gt;, el hombre que ha abierto la puerta del ascensor no le resulta conocido. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, que no esperaba encontrar gente en el ascensor a esas horas, intenta mantener la compostura perdida con el alcohol y entra lo más serio posible, exigiendo a su cuerpo que se tambalee lo menos posible y que intente vocalizar de manera adecuada cuando dice:&lt;br /&gt;–Hola.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; entra al ascensor y se coloca delante del cuadro de botones.&lt;br /&gt;–Hola –contesta de forma educada el hombre del traje.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; marca su piso y pregunta, al suponer que, al llamar él, ha hecho bajar al ascensor antes de que el hombre pudiera pulsar el botón correspondiente, que a qué piso va el hombre desconocido.&lt;br /&gt;–A ninguno –contesta el hombre del traje sonriendo de un modo exquisito.&lt;br /&gt;–&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Ah&lt;/span&gt; –&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, confundido por la respuesta y por la borrachera que lleva, se queda callado hasta llegar a su piso. No sabe decir nada más. Los segundos que transcurren hasta ese momento a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; le resultan tremendamente incómodos al tener tan cerca, en un espacio cerrado y pequeño, a un hombre extraño que se muestra tan tranquilo a pesar de no ir a ningún lado.&lt;br /&gt;–Bueno, adiós –dice antes de salir del ascensor, aliviado.&lt;br /&gt;–Adiós –escucha a su espalda.&lt;br /&gt;Mientras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; se enfrenta a su segundo escollo (lo que viene a ser la cerradura de su piso) no puede dejar de de pensar en el hombre que ha dejado ahí en el ascensor.&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt; Jerardo&lt;/span&gt; estará borracho pero no por ello ha dejado de tener un cociente intelectual de 107, lo cual es más que suficiente para darse cuenta de que en todo esto hay algo muy raro. Sin embargo, una vez logra traspasar el umbral de la puerta de casa, llega a la cama, se desnuda y cae, cae como un cadáver sobre la cama, como una lluvia de cadáveres contra el colchón y se rinde de manera definitiva ante el alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, presa de una pesada resaca, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; sale de casa a comprar una barra de pan. Mientras paga en la panadería sigue sorprendido, incluso asustado. El hombre del traje seguía en el ascensor, igual que la noche anterior, ahí estaba cuando él bajó a la calle. Apenas pudo decirle nada, hola y adiós. Tal fue su impresión. Pero al volver para subir a su casa se armó de valor para dilucidar todo aquel embrollo.&lt;br /&gt;–Hola –dijo al volver al ascensor, con el ceño fruncido en parte por la resaca y en parte por la situación. La bolsa con el pan colgaba de su mano izquierda y la barra asomaba su extremo superior por encima del plástico, como la cabeza de un ahorcado.&lt;br /&gt;–Hola –respondió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;educadamente&lt;/span&gt; el hombre trajeado mientras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; pulsaba el botón de su piso.&lt;br /&gt;Tras unos segundos escrutándole, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; preguntó:&lt;br /&gt;–¿Sería mucha molestia si le preguntara qué hace en el ascensor de mi edificio si no va a ningún piso?&lt;br /&gt;–Oh, lamento decirle que me resultaría muy incómodo tener que responderle a esa pregunta –dijo en un tono terriblemente amable.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, claramente molesto, continuó:&lt;br /&gt;–Al menos me podrá decir su nombre.&lt;br /&gt;–Por supuesto, me llamo F –dijo el hombre del traje.&lt;br /&gt;–Pues bien, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;F&lt;/span&gt; –la entonación que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; imprimió al nombre del hombre desconocido era especialmente ofensiva–, a mí, como propietario de un piso de este edificio, me gustaría saber qué hace usted en este ascensor porque parece evidente que usted no vive en ningún piso de este bloque y me resulta molesto que esté utilizando el ascensor comunitario sin razón aparente.&lt;br /&gt;–Lo entiendo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;perfectamente&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; se quedó esperando a que continuara, a que se explicase o a que se disculpase, pero nadie dijo nada. Y el ascensor ya había llegado a su destino.&lt;br /&gt;–Si no me responde tendré que llamar a la policía –le amenazó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, manteniendo la puerta abierta.&lt;br /&gt;–En mi opinión no tiene por qué hacerlo. Si lo hace, lo hará por voluntad propia y no porque tenga que hacerlo.&lt;br /&gt;Eso es la gota que ha colmado el vaso, pensó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;, así que, sin siquiera despedirse, se alejó camino de su puerta (con una letra B dorada) dispuesto a marcar los tres dígitos de la policía nada más alcanzar el teléfono. En ese mismo momento salía de casa su vecina Rosa, que vivía en la letra A de ese mismo descansillo.&lt;br /&gt;–&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Ah&lt;/span&gt;, hola Rosa, ¿has ido en el ascensor hoy?&lt;br /&gt;–Sí, esta misma mañana, ¿por qué?&lt;br /&gt;–¿Has visto al hombre trajeado que está dentro?&lt;br /&gt;–¿Qué hombre?&lt;br /&gt;–Un hombre desconocido, que no sale del ascensor...&lt;br /&gt;–No, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Jerardo&lt;/span&gt;. Yo fui sola en el ascensor.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; quiso entonces volver al ascensor para enseñárselo a Rosa, para que ella confirmara la presencia de un hombre desconocido en el ascensor. Pero cuando se giró hacia él comprobó que alguien lo había llamado y el ascensor bajaba.&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt; Jerardo&lt;/span&gt; también lo llamó y dijo:&lt;br /&gt;–Espera a que vuelva a subir.&lt;br /&gt;Cuando el ascensor hubo regresado, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; abrió la puerta y no vio a nadie.&lt;br /&gt;–Vaya, lo siento, Rosa. Se ha ido. Supongo que mi amenaza de llamar a la policía le ha hecho huir.&lt;br /&gt;–Pues mejor. Bueno, hasta luego –dijo Rosa desapareciendo dentro del ascensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, aquel tipo seguía estando en el ascensor cuando  &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Jerardo&lt;/span&gt; tuvo que coger el ascensor de nuevo.&lt;br /&gt;–¿Tú otra vez? –Jerardo no daba crédito.&lt;br /&gt;–Hola –dijo F, educado como siempre.&lt;br /&gt;Jerardo no tardó en reparar que el hombre seguía exactamente igual de bien vestido, no aparentaba estar sucio (olía bien, de hecho) y esta perfectamente afeitado, igual que la primera vez.&lt;br /&gt;–Estás bien afeitado. ¡Si apenas sales de aquí! ¿Cómo haces para afeitarte?&lt;br /&gt;–Utilizo una espuma especial importada del Reino Unido y maquinillas desechables.&lt;br /&gt;–Y estás limpio, tú traje sigue sin tener ni una sola arruga.&lt;br /&gt;–Procuro cuidar mi imagen.&lt;br /&gt;–Pero es imposible, ¿tú duermes?&lt;br /&gt;–¿Usted que cree?&lt;br /&gt;–¡Yo ya no creo nada! Tienes que darme una puta explicación. Ayer desapareciste porque iba a avisar a la policía, ¿por qué has vuelto?&lt;br /&gt;–Lamento decirle que parte de una premisa errónea. Yo no desaparecí.&lt;br /&gt;–Eso no es verdad.&lt;br /&gt;–Es verdad, quizás es que usted no me vio, pero no desaparecí.&lt;br /&gt;El ascensor llegó a la planta baja.&lt;br /&gt;–Vete ahora mismo de mi ascensor y no vuelvas –ordenó Jerardo.&lt;br /&gt;–No creo que sea una buena idea, caballero.&lt;br /&gt;–¿Ah sí? Pues en ese caso voy a esperar aquí contigo hasta que llegue un vecino. Tú te lo has buscado.&lt;br /&gt;–Como usted vea –condescendió F.&lt;br /&gt;Y así se quedaron, F y Jerardo, a esperar. De vez en cuando Jerardo decía cosas como en buen lío te has metido o ya verás, sí. F se limitaba a estar de pie con las manos en los bolsillos, impoluto como siempre. Fue pasando el tiempo y no aparecía nadie. Pasaron horas. Qué raro, decía Jerardo. F callaba. Jerardo empezó a estar desesperado. En cierto momento F se pasó la mano por la cara. Dijo: me voy a afeitar, ahora vengo. Jerardo dijo: aquí te espero. F salió del ascensor. Jerardo se quedó. Esperó. Pasó el tiempo. Al cabo de unas horas entró Rosa al ascensor. Jerardo tenía mala cara, estaba ojeroso, y olía a sudor.&lt;br /&gt;–Hola –dijo Rosa, extrañada al verle en semejante estado.&lt;br /&gt;–Hola –dijo Jerardo.&lt;br /&gt;Rosa pulsó el botón del piso donde ambos tenían sus respectivos apartamentos, el A y el B. Al llegar, Rosa observó con extrañeza que Jerardo se quedaba en el ascensor y no tenía intención de salir.&lt;br /&gt;–¿No sales? ¿Vas a otro piso? –preguntó Rosa.&lt;br /&gt;Jerardo recuerda entonces que tiene que esperar a F. Agacha la cabeza y dice:&lt;br /&gt;–En realidad no voy a ninguno.&lt;br /&gt;–Ah –Rosa no supo decir nada más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2262996838421328037?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2262996838421328037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2262996838421328037&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2262996838421328037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2262996838421328037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/09/un-dia-como-podria-ser-hoy-esta-misma.html' title='Ascensor'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6616839189047833727</id><published>2009-08-31T19:54:00.009+02:00</published><updated>2009-08-31T23:57:09.406+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Acerca del acto de escribir</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Autor duda, a pesar de que tenía la idea en mente desde hace tiempo. Escribir, declarar solemnemente, una frase lapidaria de esas que los colegiales recopilan y anotan en sus carpetas, una cita para la historia sobre el paso del tiempo y la pérdida de los sueños. En definitiva, sobre la dura hostia contra la realidad que acaece conforme llega eso que se llama madurez. El Autor baraja distintas opciones para llevar a cabo su propósito, que no es más que la gente le entienda, o que al menos entienda la frase en cuestión (si es que con esa frase no basta para entender al Autor y su profunda desesperación vital). Sus opciones son meramente formales, de pura disquisición técnica, pues en todas ellas late la misma idea. Cuando el adolescente fracasa, nace el adulto. Los adultos no son más que un montón de adolescentes fracasados. La edad adulta es el resultado del fracaso de la adolescencia. El mundo adulto es un lugar habitado por adolescentes mutilados. Etcétera. Las opciones comienzan a parecer infinitas y el Autor se agobia. ¿Qué criterios debería utilizar para escoger la redacción definitiva? En medio de tal diatriba el Autor se busca a sí mismo. Se plantea a sí mismo como hipotético lector y se ve a sí mismo reflejado en su propio mensaje. Recuerda sus deseos abandonados para siempre y ve su futuro inmediato como el desenlace de sus renuncias. Esto le deprime. El Autor siempre quiso ser escritor pero por razones prácticas decidió dejar aquello de lado por unos estudios que le proporcionaran un puesto de trabajo en el futuro y con ello, ya se sabe, dinero y con ello, ya se sabe, supervivencia. Sin embargo el Autor reflexiona y se da cuenta de que ya es, al menos, un poquito escritor. Al fin y al cabo, un escritor es simple y llanamente una persona que escribe, siempre y cuando uno se atenga al concepto literal. Y eso, para bien y para mal, ya lo hace. Lo que el Autor no es, está claro, es un escritor profesional. Aunque quizás convertir el acto de la escritura en algo profesional lo desvirtúe. Un hombre que en vez de a la oficina acude a la página en blanco, se sienta en ella y empieza a teclear. Con cara de sueño. Sin ganas. Por dinero. Etcétera. Así que el Autor siente que tampoco ha cejado en conseguir sus sueños. Simplemente ha hecho algo pragmático por el camino. Así que el Autor, feliz (dentro de lo que cabe), elige una frase al tuntún. La proclama. Y sonríe. Como si fuera todo un adolescente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6616839189047833727?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6616839189047833727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6616839189047833727&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6616839189047833727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6616839189047833727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/08/acerca-del-acto-de-escribir.html' title='Acerca del acto de escribir'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8485228415139529225</id><published>2009-08-31T11:25:00.000+02:00</published><updated>2009-08-31T11:26:29.642+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Maduros</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La edad adulta es el resultado del fracaso de la adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8485228415139529225?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8485228415139529225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8485228415139529225&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8485228415139529225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8485228415139529225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/08/maduros.html' title='Maduros'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7536195803085435114</id><published>2009-08-20T17:27:00.006+02:00</published><updated>2009-08-20T17:58:16.123+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y dejar de fumar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Revolución</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La revolución exige un cambio brusco, profundo y violento de lo establecido. Pero en lo que nadie ha pensado es en la revolución personal. Un romper de espejos atroz cada vez que uno se enfrente con su imagen. La subversión del todo a partir de la unidad. Algo así como el marqués de Sade confundiendo el dolor y el placer. Como el esquizofrénico confundiendo realidad y ficción. O quizás no confundiendo: intercambiando. Todos a la vez, una mañana, una fecha cualquiera (que para la posteridad será resumida con la inicial del mes y el número del calendario correspondiente, tal que así: 11N, 31E, 20A). Cada uno sería una revolución y, el conjunto, el resultado de la suma. Así los tímidos empezarán a opinar y los extrovertidos tendrán vergüenza de decir lo que les parezca. Los que mantienen el orden moral empezarán a desmadrarse y viceversa. Los hombres del montón pasarán a ser minorías. Las minorías empezarán a luchar por el poder. El poder dejará de tener importancia. Los ricos pedirán limosna mientras los mendigos, triunfantes, pasarán despreciativos a su lado, ignorándoles. Dios será hombre y el cura se hará ateo. Los revolucionarios empezarán a clamar por la vuelta a la normalidad para poder conspirar como antaño. Los muertos serán enviados al espacio y no enterrados, por aquello de cambiar el orden gravitatorio del ciclo vital (la vida es la metáfora de un salto: prepararse, lanzar las piernas contra el suelo y salir lo más alto posible para después ser arrastrado a razón de g=9,8m/s&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; otra vez al punto de partida, pero esta vez con nefastas e irreversibles consecuencias). Los fumadores regalarán sus cigarrillos a los que no fuman y éstos empezarán a fumar sin medida. Los enfermos tratarán a los médicos. Los gobernantes, antes de dimitir para pasar a ser mandados, derogaran toda ley existente excepto las leyes naturales, de las cuales se harán cargo sus creyentes correspondientes, es decir, los científicos, que a su vez dejarán de serlo, dejando en evidencia la falta de consenso, la falta de apoyo a cosas tan estructuradas hasta el momento como la evolución de las especies o el electromagnetismo. Dejando sin brújula cultural al progresismo, que ya no será tal. Los padres obedecerán a los hijos al volver de clase, los hijos irán a trabajar y se ganarán el pan con el sudor de su frente, si es que sigue habiendo panaderos. Los vegetarianos se pondrán hasta las trancas de costillas de cerdo. Los escritores quemarán sus libros. Los lectores empezarán a escribir. Y yo amaré a alguien como nunca lo he hecho. Al prójimo como a ti mismo (sic). Amar hasta vomitar. Si pudiera organizaría esta revolución absurda sólo para que yo lograse volver a querer a otra persona. Una revolución absurda requiere motivos absurdos. Algo así como confundir realidad y ficción, como confundir dolor y placer. Además, si ya confundí una vez el amor con la literatura, ¿por qué no iba a poder confundirlo con la revolución? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7536195803085435114?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7536195803085435114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7536195803085435114&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7536195803085435114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7536195803085435114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/08/revolucion.html' title='Revolución'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5198373541039335717</id><published>2009-08-05T10:57:00.013+02:00</published><updated>2009-08-05T12:20:53.162+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Alzheimer</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella es de piedra y cemento, de arrugas en la piel.&lt;br /&gt;De cáscara abuela y de interior abismo.&lt;br /&gt;Ella es un pasado enfermo de presente. La demencia es una enfermedad del tiempo.&lt;br /&gt;Y nadie nos lo advirtió.&lt;br /&gt;Ella es los únicos restos de la tragedia. La han declarado zona catastrófica.&lt;br /&gt;Y nadie nos lo advirtió.&lt;br /&gt;Ella es un edificio abandonado. Esperando la fecha del derribo.&lt;br /&gt;Así que hemos acordonado la zona a la espera de que ocurra &lt;span style="font-style: italic;"&gt;algo definitivo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Y cuando la muerte venga a verla deseo que grite, que la muerte grite aterrorizada al descubrir que alguien ya ha hecho gran parte del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;trabajo&lt;/span&gt;, pero se ha dejado olvidada la carcasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es tan corta y la muerte tan larga.&lt;br /&gt;Pero nadie nos lo advirtió.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5198373541039335717?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5198373541039335717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5198373541039335717&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5198373541039335717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5198373541039335717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/08/alzheimer.html' title='Alzheimer'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8392532311589074602</id><published>2009-08-01T22:15:00.011+02:00</published><updated>2009-08-02T00:00:32.533+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Divertimento</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al señor Whitman le gusta vivir en renta de alquiler porque así sabe que, al menos, siempre habrá una persona que se preocupe por él: su casero. El señor Whitman se pasa largas noches tumbado en su cama mirando la bombilla encendida que cuelga del centro de la habitación. Después cierra los ojos y la mancha de luz se queda impregnada un rato dentro de sus párpados. Esto no es que le guste hacerlo, es que a veces se olvida de apagar la bombilla antes de acostarse y una vez tumbado le da pereza levantarse para apagar el interruptor. Parece algo terrible, pero no lo es tanto porque Whitman sabe que gastar más luz de la cuenta le gusta a la compañía eléctrica. Ah, la compañía eléctrica, pero, se pregunta, ¿quién coño es la compañía eléctrica? Parece que nadie se preocupa de quién es la compañía eléctrica. Whitman lo hace por poco tiempo, porque al final se suele quedar dormido, mal que le pese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las mañanas suele quedar en el bar con su amigo, el señor Fuentes, y allí hablan de las últimas noticias. A veces Whitman tiene la impresión de que Fuentes no es realmente su amigo, y de que simplemente queda con él porque no tiene a nadie más con quien quedar. A su vez, el señor Fuentes tiene la impresión de que Whitman queda con él por una especie de conmiseración mal entendida. Sin embargo, ninguno sabe por qué queda con el otro. En cualquier caso, quedan y toman café juntos. El señor Fuentes después de esto regresa a su piso de la calle 11. Y entonces coge los prismáticos y se dedica a mirar las ventanas de enfrente, hasta que sucede algo o es la hora de comer. Normalmente no sucede nada, pero, como esto no se puede predecir, Fuentes es de la opinión de que es mejor estar atento por si acaso. Una vez logró ver en una de las ventanas de enfrente un hombre acuchillando una almohada. Para el señor Fuentes aquello fue un hito. Para los periódicos a los que llamó para narrarles el suceso no lo fue tanto. Con lo impactante que habría sido ver en primera página el titular. Hombre acuchilla almohada. El caso es que, como nunca ocurre nada, Fuentes acaba por comer y dormir la siesta. Ah, se me había olvidado decirlo: Fuentes vive en un piso hipotecado. Así, por lo menos el banco se preocupa por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos días por la tarde Fuentes llama a un antiguo compañero de trabajo, el señor Camus. El señor Camus contesta con frases cortas, como si de un momento a otro todo se fuera a detener. Esto emociona en cierto modo a Fuentes. Pero falsa alarma. Al igual que con los prismáticos de antes de comer, nunca sucede nada. Camus contesta a lo que se le pregunta. No sucede nada especial. Y cuelgan amistosamente. En ese momento el señor Camus vuelve al trabajo. Camus trabaja diseñando cencerros para una empresa que está al borde de la quiebra porque ya nadie quiere comprar cencerros de diseño. O quizás es que nunca hubo nadie dispuesto a comprarlos. Así que Camus trabaja sabiendo que, probablemente, todo aquello no sirva para nada más que ganar el dinero suficiente para comprar comida y pagar los recibos. Cencerros de diseño sin mérito reconocido por la sociedad. El señor Camus no tiene que preocuparse por pagar alojamiento, ya que el piso en el que vive está comprado desde hace años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Camus no conoce en persona al señor Whitman y viceversa, aunque ambos han oído hablar uno del otro por parte del señor Fuentes. Sin embargo, ninguno trata de indagar más sobre el otro. La coincidencia se mantiene así hasta que, un día, el señor Fuentes invita al café matinal con Whitman al señor Camus. Cuando Whitman entra al bar y ve la escena, cree confirmar su hipótesis. Fuentes quedaba con él porque no tenía a nadie más con quien hacerlo. Y ahora va a presentarle a su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sustituto&lt;/span&gt;. Por su lado, Fuentes piensa que Whitman puede sentirse liberado de de quedar con él al ver que ha traído a otra persona y razona para sí que ha sido un error llevar a Camus. Sin embargo, a Camus la reunión matinal le da bastante igual, está ofuscado pensando en el badajo para su nuevo diseño. Whitman traga saliva, con cara de haber dormido mal. Fuentes le saluda:&lt;br /&gt;–¿Qué tal?&lt;br /&gt;–Mal, hoy he vuelto a dormir con la bombilla encendida.&lt;br /&gt;Camus no dice nada.&lt;br /&gt;–Tendrías que hacer algo al respecto, no puedes seguir así –dice Fuentes.&lt;br /&gt;–Ya lo he hecho. No voy a volver a pulsar el interruptor. Algún día esa puta bombilla acabará por fundirse.&lt;br /&gt;–Una bombilla, ¡es perfecto! –exclamó Camus y se fue corriendo a retomar su proyecto. Whitman y Fuentes no lograron despedirse de él. Se quedaron callados, mirando la puerta cerrándose tras el paso de Camus. Fuentes entonces pensó en sus prismáticos, pensó en la bombilla siempre encendida de Whitman, pensó en el banco y en la compañía eléctrica y se preguntó incómodo si, por casualidad, en este mismo momento, no habría alguien en la ciudad acuchillando una almohada. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8392532311589074602?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8392532311589074602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8392532311589074602&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8392532311589074602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8392532311589074602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/08/divertimento.html' title='Divertimento'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6370932158363471206</id><published>2009-07-30T17:21:00.004+02:00</published><updated>2009-07-30T17:39:53.143+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><title type='text'>Tsutomu Yamaguchi</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te escribo porque no tengo nada que decirte.&lt;br /&gt;Te escribo porque ya no me queda nadie más.&lt;br /&gt;Porque cuando estás conmigo, aunque no sea físicamente, aunque sólo sea &lt;span style="font-style: italic;"&gt;leyéndome&lt;/span&gt;, estás a solas.&lt;br /&gt;Así que si estás leyendo esto, no creas que has logrado ser &lt;span style="font-style: italic;"&gt;especial&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Sólo has logrado sobrevivirme.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6370932158363471206?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6370932158363471206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6370932158363471206&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6370932158363471206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6370932158363471206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/tsutomu-yamaguchi.html' title='Tsutomu Yamaguchi'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5001126606313029281</id><published>2009-07-27T22:11:00.002+02:00</published><updated>2009-07-27T22:42:20.951+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>El muro de Berjón</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;J.R., Madrid.&lt;br /&gt;Nos encontramos en una habitación en penumbras, tenuemente iluminada por un cigarrillo que pende de los dedos de Alberto Berjón, autor del blog Letras Terminales. Un blog caracterizado por su contenido filosófico, sexual y controvertido, pero sobre todo literario. Alberto Berjón es un tipo excéntrico a la hora de hablar, no mira a los ojos y fuma mucho. Para que se hagan una idea de su grado de excentricidad, me pidió que le hiciera yo esta entrevista para publicarla ulteriormente en su blog. La idea me pareció tan extraña como atractiva, por lo que no dudé en aceptar a pesar de no haber hecho nunca antes una entrevista. Este es el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Buenas tardes.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Hola. ¿Quiere un cigarrillo?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Lo cierto es que lo he dejado, pero parece casi obligatorio para entrevistar a alguien como usted. Deme. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Acerca su cajetilla a mis manos. Cojo un cigarrillo] &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Bien. Empecemos por el principio. ¿Por qué Letras Terminales?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; En realidad Letras Terminales no es el principio de nada. De hecho, el título no fue más que una improvisación. Uno siempre tiene la impresión de que grandes títulos ocultan grandes fallos. Por eso ahora no pienso mucho en los títulos. Al principio sí, cuando empecé a escribir me centraba principalmente en el título. Después dedicaba todos mis esfuerzos a los finales. Y después a las introducciones, luego al nudo... Pero ahora no me centro en absolutamente nada. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Apaga su cigarrillo]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Esas evoluciones, si puede decirse así, se han correspondido con algún suceso puntual en su biografía?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Se queda pensativo]&lt;/span&gt; Yo diría que no. No han sido cambios bruscos. Fue todo muy progresivo, como poner un ladrillo encima de otro y así hasta este momento, en el que me alejo para ver el muro que se ha construido. Es cuando lo miras que te das cuenta de que los primeros ladrillos que habías puesto se cayeron hace tiempo y que todo se ha ido al carajo. Que has estado construyendo sobre algo que ya no existe.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Háblenos de su método creativo. ¿Tiene o ha tenido alguno definido? Y si es así, ¿también ha ido creciendo a lo largo del tiempo y los textos publicados?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; No hay método alguno, si bien es cierto que al principio las mejores ideas me venían estando de resaca. Pero ahora ya no es así. Las resacas ya no son tan agradables. Ahora me limito a situarme ante el espacio en blanco y a escribir del tirón, a veces sobre alguna idea previa, otras veces todo es más improvisado. Si me disculpa, voy al baño. Es por la cerveza. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Sonríe, se levanta y va al baño. Al cabo de unos minutos vuelve subiéndose la bragueta]&lt;/span&gt; Ya está.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Una de las categorías de su página se llama Mundo Personal. Sin embargo nunca profundiza mucho en dichos textos. ¿Se desnuda el autor alguna vez a través de la piel de los personajes ficticios y las historias inventadas?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Quien me conoce lo sabe. Yo sólo me desnudo para ducharme, para cambiarme de ropa y para follar, ya sea solo o acompañado. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Calla unos segundos] &lt;/span&gt;Aunque no niego que pueda haber algo de verdad en lo que escribo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Precisamente lo preguntaba porque esa es la impresión del gran número de conocidos suyos con los que he podido hablar. Casi da la impresión de que de alguna forma la pose del autor ha acabado engullendo a la persona. ¿Es así, o quizás es la persona la que se ha terminado pareciendo al personaje?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Bueno, cuando estoy a solas no es así. Es peor.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Peor en qué sentido?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; En que estando a solas es cuando me doy cuenta de que realmente no hay persona. La persona es el personaje que interpreto y el personaje que "he creado" es lo único que soy.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Comprendo. Su personaje, al menos en apariencia, tiene cierta química con algunos de sus amigos que también escriben. ¿Se siente cómodo haciendo colaboraciones o proyectos conjuntos, o viendo cómo de sus textos nacen obras derivadas?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Me siento igual de cómodo que cuando salgo a tomar unas cañas con mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Y, hablando de esa relación entre cerveza y literatura, ¿no cree que a veces hay demasiada nicotina en lo que escribe?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Hay demasiada nicotina en mi vida en general. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Enciende un cigarrillo]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Hay determinados temas recurrentes en su página, pero de todos ellos parece que la muerte tiene algo de fetiche. ¿Es toda esa nicotina de más una forma metafórica de buscarla?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; No es que la busque, es que me he rendido hace tiempo. La muerte siempre gana. Y reconozco que me da miedo, siempre he tenido miedo a morir. Es terrorífico saber que todos, absolutamente todos, vamos a morir.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Son varias las veces que se ha declarado nihilista. ¿Por qué escribir entonces si sus textos no buscan una vida perdurable tras esa muerte?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Eso es mentira. Precisamente los textos buscan perdurar todo lo posible, aunque sólo sea un poquito más que yo. A pesar de que estén condenados a fracasar.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;La voluntad de la vida en el recuerdo por la obra no parece una actitud muy nihilista.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Soy nihilista pero humano.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Qué características le exige a sus lecturas?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Que sean mejores que lo que yo escribo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Quiere eso decir que llegar a publicar algo no entra en sus aspiraciones?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;No creo que nadie pueda querer publicar algo escrito por mí. No creo que fuera rentable para la editorial. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Apaga el cigarrillo tras una larga calada]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Algunos de sus textos son mordientes críticas a la obra de otros autores o hacia determinados personajes públicos. ¿Cuánto tienen de simbólico esas defenestraciones y cuánto de mera satisfacción?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;La iconoclasia es una forma de masturbación.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Mejor o peor que cuando escribe algo cargado de sexualidad?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Diferente. El sexo es diferente a la iconoclasia. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Calla, tuerce el labio unos segundos antes de seguir]&lt;/span&gt; Aunque igual de placentero.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Si un régimen totalitario comenzara a quemar todos los libros de la humanidad y usted pudiera salvar de las llamas únicamente a un autor, ¿podría elegir labibliografía de algún escritor en concreto?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Permanece callado largo rato]&lt;/span&gt; Ahora mismo no podría decidirme. Cortázar, Bolaño, Hesse, Philip Roth... Hay muchos que merecen una redención, por pequeñita que sea. Eso sí, lo que sé con seguridad es que tiraría al fuego a Paulo Coelho?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Para cuándo una defenestración onanista de Paulo Coelho?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Tiene que surgir. No todo es cuestión de escupir impulsivamente.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Qué sentimiento le evocaría conocer que a un hipotético lector le excitase alguno de sus textos?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;¿Que le excitase en qué sentido?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Sexualmente.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Supongo que me resultaría indiferente, siempre y cuando no esté leyéndolo cerca de mí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Y si fuera una lectora?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Si fuera una lectora no estaría nada mal que estuviera leyéndolo cerca de mí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Alguna vez ha utilizado la literatura como arma de seducción?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Sí, pero le aseguro que a mí no me funcionó. Por desgracia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Uno de los adjetivos con el que sus lectores más se refieren a su obra es "visceral". ¿Se considera así ya sea en el fondo o en la forma?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;No sé a qué lectores ha preguntado (tampoco tengo tantos), pero no tengo ni puta idea de qué quieren decir con eso. Visceral es un adjetivo tan comodín para la crítica como lo puede ser "ecléctico". Pero como suena tan bien, diré que estoy completamente de acuerdo. Soy todo vísceras.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Ha llorado alguna vez escribiendo algo?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;No. Pero he llorado antes de escribir algo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Llegó ese texto a ver la luz?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Depende qué se entienda por ver la luz. Puedo decir que llegó a donde tenía que llegar.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Alguna vez le ha ilusionado algún comentario que le hayan escrito en su página?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Sí. Siempre te hace un poco de ilusión que alguien pierda el tiempo contigo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;¿Quién es su peor crítico?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Esta pregunta me la ha hecho para que le diga que soy yo, que soy muy exigente con lo que escribo y todas esas pamplinas. Bueno, pues es cierto. Soy yo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; ¿Y en segundo lugar?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;No es que me critiquen mucho.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.:&lt;/span&gt; Literariamente hablando, ¿tiene alguna espina clavada?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.:&lt;/span&gt; Lo que tengo es un montón de cosas sin acabar. Y parecen pedirme prórroga &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ad infinitum&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Por último, su página se ha caracterizado siempre por una gran austeridad en lo que a la presentación se refiere. De hecho hace tan sólo unos días publicó por primera vez una imagen. Háblenos de ese afán por la estética minimalista.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;No se lleve a engaños. No es minimalismo. Se trata, lisa y llanamente, de vagancia. Puta vagancia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Nos levantamos los dos. Nos estrechamos las manos y todo parece estar a punto de desaparecer]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;J.R.: &lt;/span&gt;Bien, pues hasta aquí esta entrevista con Alberto Berjón. Muchas gracias por su tiempo. Buenas tardes.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;A.B.: &lt;/span&gt;Buenas tardes. Cierre bien la puerta al salir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5001126606313029281?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5001126606313029281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5001126606313029281&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5001126606313029281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5001126606313029281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/el-muro-de-berjon.html' title='El muro de Berjón'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7797156262813481109</id><published>2009-07-23T16:21:00.004+02:00</published><updated>2009-07-23T17:28:17.428+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Unos años después de mí</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me gustaría mandar una carta al futuro, una carta que llegase después de que yo haya muerto, y así verla emerger de golpe sobre mi tumba, después de tantos años oculta esperando, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;inexistente&lt;/span&gt; hasta la fecha, y así crearme una segunda vida por escrito, la resurrección, el apocalipsis que nadie se había imaginado: la segunda venida de Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se dejen llevar por las apariencias, estoy hablando de algo más que un mero testamento. Ni siquiera hablo de un Nuevo Novísimo Testamento. Ni de una reencarnación. Hablo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;comunicarme&lt;/span&gt; con personas que jamás llegaré a conocer. De escribirme de novo. Dejaré en la misma carta los huecos apropiados para que ellos me respondan, para que ellos participen de mi segunda vida, de mi vida muerto. Dejarlo todo como un lienzo en blanco con un boceto dentro, un esquema de todas las cosas que pueden desaparecer, de las cosas que han desaparecido y de las cosas que siempre acaban por desaparecer. Un esquema nervioso de la vida, un esquema de los estigmas, determinando el lugar correcto donde hay que clavar de nuevo los clavos contra el madero, sin saber siquiera si habrá clavos o madera, sin saber si por aquel entonces existirá la crucifixión como concepto, vaya usted a saber si como metáfora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será una forma de nacer (¿o es de renacer?) sin tener que arrastrarme por una vagina. Sin tener que esperar 9 meses dentro de un útero, aburrido como a fin de cuentas son todos los úteros, a oscuras y solo, muy solo. Sin necesidad de que haya sexo previo, ni una mísera corrida. Supongo que lo siento, papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece tan bello, tan fácil de hacer, sólo es ponerse y escribir. Valdría con mandar una sola frase: he vuelto. Y ya. No habría más argumento que lo que sucediera después. Una persona cualquiera recibe la carta, abre los ojos mucho, dice: es imposible. Y va al rotativo que haya en la época. Grita. ¡Ha vuelto! ¡Ha vuelto! Alguien rompe el primer sello. Sale en todas la noticias. Hacen fotos a mi tumba. Helicópteros sobrevolando el cementerio. Alguien rompe el segundo sello. Aparecen los hijos que nunca tuve. Dicen que yo soy su padre. Sólo quieren dinero. Alguien rompe el tercer sello. Se publican biografías sobre mí basadas en lo que escribí. Es decir, llenas de mentiras. Alguien rompe el cuarto sello. Un periodista imbécil me otorga el dudoso honor de ser conocido como El Cid del siglo XXI: Siguió escribiendo después de muerto del todo (sic). Alguien rompe el quinto sello. Se me considera oficialmente como el remodelador del concepto literario del tiempo, al subsistir por escrito más allá de mi época. Al menos eso dirá la Wikipedia. Alguien rompe el sexto sello. Todos los años, por la fecha de mi muerte, la gente lleva hojas en blanco a mi tumba, esperando que se obre de nuevo el milagro. Y rezan, no por mí, sino &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a mí&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien rompe el séptimo sello. Ya iba siendo hora.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7797156262813481109?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7797156262813481109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7797156262813481109&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7797156262813481109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7797156262813481109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/unos-anos-despues-de-mi.html' title='Unos años después de mí'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7192306691419144696</id><published>2009-07-22T05:15:00.002+02:00</published><updated>2009-07-22T13:19:09.385+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Una imagen vale más que mil palabras</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy cumplo 23 años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://img-fotki.yandex.ru/get/3601/myg2001.cb/0_283c7_63f63783_orig"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 413px; height: 579px;" src="http://img-fotki.yandex.ru/get/3601/myg2001.cb/0_283c7_63f63783_orig" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7192306691419144696?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7192306691419144696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7192306691419144696&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7192306691419144696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7192306691419144696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/una-imagen-vale-mas-que-mil-palabras.html' title='Una imagen vale más que mil palabras'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-394109531832849803</id><published>2009-07-20T19:50:00.002+02:00</published><updated>2009-07-20T20:38:24.605+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Sus labores</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es comprensible que en aquel momento, en ciernes de alcanzar la independencia parental, yo me viera sobradamente preparado para afrontar cualquier cosa. Ya me veía yo desempeñando todas las labores del hogar con una facilidad pasmosa para, justo después, disponer de todo el tiempo libre del mundo sólo para mí, el tiempo más libre que nunca había vivido, ya por fin fuera del nido, y libre, libre. Pero nada más lejos de la realidad. El choque con la rutina de las labores de mantenimiento de la casa fue brutal, una colisión totalmente inesperada que me dejaba agotado día tras día, incapaz de hacer nada más que el baile ordinario con la fregona, los cacharros sucios, y volver a cocinar para volver a ensuciar: todo ese círculo imposible de romper. Pronto me vi más preso que nunca de aquellas obligaciones jamás firmadas. En ese punto, atrapado como estaba, me venía a la mente el dicho aquel: no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia. Pero es que yo era el que menos ensuciaba y el que más limpiaba. Yo era el artífice de todos los pasos de la cadena de acontecimientos. Aquello era sencillamente insoportable. Por no hablar de ir a comprar al supermercado. Nada más traspasar la entrada me veía completamente desbordado. En esos momentos acusaba mi pasotismo a la hora de acompañar a mis padres a hacer la compra semanal durante mi adolescencia. Llegaba a echar de menos mi niñez, cuando sí que les acompañaba y me divertía empujando el carrito. Sí, me divertía, cosa que ahora me parece increíble. ¿Dónde quedaban aquellos años dorados sin preocupaciones ni decisiones arduas? ¿Qué elegir? ¿Leche entera o desnatada? ¿O acaso semidesnatada? ¿Da igual el detergente que coja? ¿Qué diferencia hay entre el detergente para ropa de color y el que vale para todo? ¿Macarrones o espaguetis? ¿Por qué hay distintos tipos de arroz? Envidiaba a los cavernícolas, que en vez de ir al supermercado iban a cazar. Eso sí que debía ser divertido, emocionante. Ahí no había lugar para las dudas. Una presa, una flecha: la flecha tiene que atravesar el ciervo. Y ya está. ¡Los ciervos no tenían fecha de caducidad! Pero ahora, hay que joderse: hasta los huevos la tienen impresa en la cáscara. Con un poco de suerte nos tatuarán dentro de unos años nuestra fecha de caducidad en el culo nada más nacer. Matar preferentemente antes de: 22 - 07 - 2056. Pero bueno, que me desvío, a lo que iba: la enorme variedad de la oferta me abrumaba a mí y a mis sencillas demandas. Veía, por ejemplo, cinco tipos de salchichas, cada una de distinto precio y yo gemía (por dentro, se entiende, no era cuestión de montar un espectáculo): si sólo quiero unas salchichas, nada más, ¿por qué tengo que elegir? Así que acabé adoptando una resolución basada en algo así como el instinto de supervivencia: imitar las compras de los demás. Si aquella vieja compraba el pan de molde aquel, será que está bien. Si ese chico compra pizzas de esas, lo mismo. Etcétera. Mis compras comenzaron a ser un collage bastante variopinto de los gustos de los propios clientes. Si alguien iba a gastar su dinero en eso, es que debía merecer la pena. Desde luego, parece bastante lógico. El problema radicaba en que con este proceso mis compras no se ajustaban del todo a mis necesidades, y así ocurría que había semanas que estaba sin jabón, sin carne, sin aceite, sin algún producto porque, vaya usted a saber, a alguien le debía sobrar aquello en su casa. Pero a mí no. El caso es que así es como hacer la compra se convirtió en una suerte de examen que sólo podía aprobar a base de chuletas. No es que fuera el mejor método, pero me funcionaba, al menos en parte, así que no le daba la menor importancia a que pudiera sufrir déficits en algún que otro bien de carácter básico. A fin de cuentas, era cuestión de tiempo que viera a alguien comprar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de eso&lt;/span&gt;. Con la rutina del hogar la cosa era distinta. No tenía un modelo que imitar. No había una señora al lado cocinando para que yo supiera si se echaba antes la sal o el aceite o el vinagre (si es que acaso esa semana yo disponía de eso en mi casa). Así que me limité a improvisar. Total, comida era igual, lo importante era ingerir e ingerir. ¡A la mierda los guisos elaborados! Y bueno, en eso parece que la cosa también funcionó, la prueba es que sigo vivo. Y sobre las demás tareas: el hábito de planchar lo tuve que abandonar antes de que me viera consumido en aquella estúpida lucha con las arrugas, al igual que abandoné eso de hacer la cama (¿para qué sirve hacer la cama?) y bueno, con respecto a todas las tareas de limpieza, en general las efectuaba con mayor o menor diligencia. Eso sí, nunca estaba seguro de utilizar el producto adecuado. ¿Por qué no fregar los azulejos de la cocina con el producto especial para baños? ¿Son azulejos también, no? ¿Acaso tienen distinta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;composición&lt;/span&gt;? No sé cómo pero conseguí que la casa no estuviera todo lo sucia que podía estar. Para mí eso era un auténtico logro. En fin, parecía que no me iba mal y, sin embargo, a pesar de que más o menos acabé defendiéndome, trance tras trance, con todas estos hábitos cotidianos, no lograba acostumbrarme, seguía sintiéndome igual de puteado que el primer día, como un perfecto gilipollas. Así que es por eso que decidí volver a ser libre. A mí manera, claro. Porque yo en realidad nunca quise hacerme con el botín de aquella joyería: lo que yo quería era que me cogieran, que me metieran en una cárcel, y así no volver a pisar nunca más ningún puto supermercado. Porque quizás para vosotros no sea más que otro pringado, un recluso del montón. Pero, permitídme una pregunta, aquí y ahora: ¿quién es en realidad el preso, imbéciles?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-394109531832849803?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/394109531832849803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=394109531832849803&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/394109531832849803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/394109531832849803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/sus-labores.html' title='Sus labores'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5702354616916568715</id><published>2009-07-19T22:31:00.002+02:00</published><updated>2009-07-19T23:05:15.751+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>El cebo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He empezado a ducharme con la puerta del baño abierta, con la pequeña esperanza de que el sonido del agua golpeando la piel y los azulejos sea lo suficientemente fuerte como para llegar a ser audible desde el descansillo por cualquiera que pase por delante de la puerta de mi piso. Es una forma de evocar, de invitar, de decir que aquí hay alguien vivo, que hay alguien desnudo, inerme y frágil, untuosamente cubierto de agua y jabón que resbalan desagüe abajo. Es quizás también una forma de suplicar que, por favor, alguien fuerce la puerta y después suceda lo que tenga que suceder. O por lo menos es un grito de socorro: ¡Estoy indefenso! Y así, mientras me ducho, espero pacientemente que ocurra, el golpe seco de la puerta de entrada arrancada de su lugar, los pasos, silenciosos o no, que se acercan hasta donde estoy, oculto tras la cortina de ducha, yo: totalmente incapaz de distinguir nada que haya detrás de ella, por culpa de la mezcla del vapor de agua, de la ausencia de gafas durante el acto higiénico y de la propia cortina, una endeble barrera, mi endeble barrera, que otorga a toda la escena ese toque de enigma, de juguete de Navidad a punto de perder el papel de regalo a manos de un niño excitado. Quién sabe, quizás en ese momento yo esté masturbándome. O llorando, por aquello de aprovechar el agua que se desliza piel abajo. O vomitando por culpa de una intoxicación etílica, con el vómito resbalando entre mis pies y mezclándose con el agua, el jabón y el champú. Pero, divagaciones aparte, aquí el mayor misterio no está dentro de la ducha. A fin de cuentas, ahí dentro estaré yo, y habrá un chorro de agua saliendo por la alcachofa, y los demás detalles serán simplemente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;anecdóticos&lt;/span&gt;. No así el hecho de que alguien haya irrumpido en mi propiedad por el mero hecho de escuchar desde el exterior el ruido de la ducha: eso no es, desde luego, anecdótico; es atrevido, excitante, incluso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;terrorífico&lt;/span&gt;. Ahí es donde reside el misterio, la gracia de todo este juego. Si se para uno a pensar, nadie medianamente normal (entiéndase aquí por "normal" una especie de nota media de los defectos más comunes de nuestra especie) haría algo así. Sólo alguien que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mereciera la pena &lt;/span&gt;entraría. Esa es la gracia: el acto delictivo (el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;presunto &lt;/span&gt;allanamiento de morada) debe ser considerado por el sujeto como un mal menor, debe interpretarse el ruido del agua como lo que realmente es: un grito de auxilio. Eso convierte al intruso en alguien muy especial, en alguien, por así decirlo, conectado conmigo, capaz de interpretar algo tan banal como el sonido de una ducha como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aquello que yo quiero decir&lt;/span&gt;. Por supuesto, cabe la posibilidad de que haya de por medio una mala interpretación del sonido, que la persona no sea más que un perturbado mental capaz de emular al estilo más chabacano la famosa escena de "Psicosis" de Hitchcock. Así que en esas estamos, si ahora alguien acaba de irrumpir en mi casa mientras me ducho, tal y como yo deseaba, atraído por el cebo sonoro del chorro acuático que yo mismo he puesto. Alguien que podría ser, en el caso de que mi plan funcionase, la mujer de mi vida. Sí, el corazón se me acelera sin medida. Pero extrañamente nadie aparece por el baño, sólo oigo ruidos en algún otro lugar de la casa. Así que salgo de la ducha asustado, con la toalla enrollada de mala manera en mi cintura (nunca se me ha dado bien enrollarme las toallas sobre las partes pudendas, qué le voy a hacer). Desde el pasillo, con mi vista miope, consigo distinguir una persona que huye por la puerta de entrada. No entiendo qué ha podido salir mal. Hasta que me pongo las gafas y compruebo, decepcionado, que me acaban de robar el ordenador.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5702354616916568715?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5702354616916568715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5702354616916568715&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5702354616916568715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5702354616916568715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/el-cebo.html' title='El cebo'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6947954458452333636</id><published>2009-07-17T14:39:00.000+02:00</published><updated>2009-07-17T14:40:35.149+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Cuernos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No culpes al adulterio. Culpa al compromiso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6947954458452333636?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6947954458452333636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6947954458452333636&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6947954458452333636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6947954458452333636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/cuernos.html' title='Cuernos'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6610812588462879763</id><published>2009-07-15T19:26:00.008+02:00</published><updated>2009-07-15T19:51:05.442+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Madriguera</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cualquier momento podría ocurrir cualquier cosa. Y a mí me pillaría en calzoncillos, sentado en el sillón de mi casa, no es más que cuestión de probabilidades: los cálculos están ahí. Si algo sucediera, desde un accidente de tráfico hasta una explosión nuclear, pasando por la ejecución de un beso (me refiero al acto de efectuar un beso, ya saben: dos personas que se aproximan mutuamente los labios y todo eso; no me refiero al fusilamiento de un beso, a una hilera de soldados endurecidos por el frío, el hambre y la guerra apuntando, disparando, el beso muere y sólo nos queda el humo de los rifles, sólo), pues bien, si cualquier cosa sucediera, por mera estadística, yo estaría en calzoncillos en mi casa, oculto de la luz del sol (¡y qué sol!) del verano, de este verano que no es que bulla ahí fuera, es que consume cual ácido sulfúrico el asfalto, los coches, los semáforos: es como para echarse a temblar, la ciudad derritiéndose y yo aquí, en calzoncillos, ajeno de cualquier acontecimiento de índole mundial o vulgar o mínimamente interesante que pudiera suceder. Podría ser ese crujido de las ventanas, podría ser el aviso, las gotas que resbalan del gotelé. Podría ser el aviso de que tengo que salir pitando de aquí. Pero es que estoy en calzoncillos, ¿cómo voy a salir así a la calle? ¿Es que nos hemos vuelto todos locos? Lo cierto es que para salir debería ponerme unos pantalones, y debería hacerlo antes de que las paredes se derritan sobre mí (hay algo intrínsicamente malo en que las paredes de tu casa se derritan, estoy seguro). Pero unos pantalones, por muy cortos que sean, sería una cantidad de ropa excesiva. Vamos, que no me queda solución alguna que me convenza. No pienso hacer algo indecoroso ni algo que me haga pasar calor. Así que consiento por encogerme de hombros y abro otra cerveza, justo antes de que un chorro de techo me caiga en toda la cabeza. Qué asco. Seguro que ahí fuera está pasando algo interesante.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6610812588462879763?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6610812588462879763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6610812588462879763&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6610812588462879763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6610812588462879763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/madriguera.html' title='Madriguera'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5498108496908542178</id><published>2009-07-13T16:40:00.011+02:00</published><updated>2009-07-13T20:40:41.351+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>La confesión</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En verdad los seres humanos tienen las mismas necesidades básicas, no importa que sean niños o adultos, todos tienen que comer comida y beber agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo era joven trabajaba como piloto de aviones. Una vez tuve una avería en el desierto del Sahara. Algo se había estropeado en el motor. Como no llevaba conmigo ni mecánico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparación difícil. Era para mí una cuestión de vida o muerte, pues apenas tenía agua de beber para ocho días. Al poco de estar allí, escuché una voz detrás de mí. Al girarme tuve que frotarme los ojos. No era una alucinación. ¡Era un niño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Así que pueden imaginarse cuál fue mi sorpresa al ver junto a mí a un niño. Debía tratarse de un aborigen de la zona, un tuareg o algo así. Debía haberse extraviado, pero yo no entendía nada de lo que me decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño debió tomarme por algún tipo de figura paterna, ya que se quedó junto a mí, mientras yo trataba a duras penas de reparar el avión. Apenas lográbamos comunicarnos. Compartíamos el agua que escasamente yo guardaba. A ese ritmo la provisión de agua me iba a durar sólo cuatro días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anochecer del tercer día que pasé en aquel desierto, comprendí que la situación era insostenible. No conseguía arreglar el motor del avión, el agua se agotaba a pasos agigantados, el hambre me atenazaba las entrañas y mi pequeño compañero de penurias no es que me diera mucha conversación. No me quedó más remedio que tomar un decisión terrible. A fin de cuentas, ¿quién iba a echar de menos a un tuareg perdido en el Sahara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó el sexto día vi una avioneta sobrevolar el cielo. No dudé en lanzar una bengala para que acudiera en mi ayuda. Un piloto francés llamado Bernard me rescató. Por supuesto, no reparó en los huesos que yo había procurado ocultar dos días antes. Nos hicimos amigos. Al poco tiempo, el milagro de mi supervivencia salió en todos los periódicos, con algunas omisiones que ustedes comprenderán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en mi casa, la conciencia no me dejaba tranquilo por lo sucedido. Así que para acallarla decidí rendir homenaje a aquel niño que me salvó la vida. Le convertí en el protagonista de un cuento, le hice rubio, le di un mensaje precioso que hacer llegar a todo el mundo. Fue un éxito. En el cuento, escribí cómo una serpiente acababa con su vida de un mordisco. En fin, eso ya lo sabe todo el mundo. Lo que nadie sabe es que, en realidad, la serpiente era yo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5498108496908542178?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5498108496908542178/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5498108496908542178&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5498108496908542178'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5498108496908542178'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/la-confesion.html' title='La confesión'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-8128063220924365049</id><published>2009-07-12T20:20:00.001+02:00</published><updated>2009-07-12T20:33:16.006+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><title type='text'>Minusválido</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para ser más exactos, todo esto comienza conmigo temblando de terror, temblando de tormenta, temblando de catástrofe. Igual que aquel día que soñé que mi padre no tenía cara y me pedía ayuda. En aquel sueño yo no sabía, no podía y no quería ayudar. Sólo conseguí temblar. Pues en ese momento, en este comienzo, en cualquier comienzo, ocurría algo parecido. Estaba ese temblor de los cojones aposentado aquí dentro, impidiendo, cortando, desgarrando algo, y era como tener un deje gangoso o un tartamudeo incrustado en las emociones. Era como ser minusválido. Y yo creía que sólo consistiría en eso, en un comienzo, pensaba que al fin y al cabo sólo era un principio, que después la cosa iría cediendo progresivamente, que cejaría ese estar a punto de llorar. Pero la realidad es que todo iba a ser así: el comienzo, el nudo, el desenlace. El temblor no era la introducción del cuento, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;era el puto cuento&lt;/span&gt;. En ese momento tengo 17 años. Estoy delante de un montón de gente de mi instituto, alumnos, padres, profesores. Sujetando con unas manos incapaces del más mínimo reposo una redacción, mi redacción. Obligado a leer en las fiestas de Navidad del instituto por haber ganado con aquel texto el primer premio del concurso de redacción. Allí no soy más que un animal asustadizo, avergonzado de lo que estoy leyendo. Al borde de la explosión. Es allí donde mi temblor global se transmite a mi voz deformada, a la sala, a los asistentes que empiezan a preocuparse por ese mequetrefe que les está haciendo perder el tiempo. Pero al final consigo acabarlo, rojo, exhausto y enfermo de miedo escénico. Un chico de mi clase se me acerca cuando bajo del escenario, con el papel desecho entre mis manos, y me dice que le ha gustado mucho. No sé si lo decía en serio, para consolarme o porque era un analfabeto funcional. Qué más da.&lt;br /&gt;En ese momento yo tenía 17 años. Ahora tengo 22. Y todavía no he dejado de temblar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-8128063220924365049?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/8128063220924365049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=8128063220924365049&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8128063220924365049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/8128063220924365049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/minusvalido.html' title='Minusválido'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2720006708865160470</id><published>2009-07-12T19:26:00.000+02:00</published><updated>2009-07-12T19:27:20.526+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperrealismo'/><title type='text'>Tercera premisa del hombre realista</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo puede salir mal.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2720006708865160470?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2720006708865160470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2720006708865160470&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2720006708865160470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2720006708865160470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/tercera-premisa-del-hombre-realista.html' title='Tercera premisa del hombre realista'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6211061738794564809</id><published>2009-07-07T16:03:00.003+02:00</published><updated>2009-07-07T16:32:51.937+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mundo personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pajas mentales'/><title type='text'>Capgras</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La explicación es que tuvo que ser otra persona. Otra tú. Una farsante. Y sin embargo tan parecida.&lt;br /&gt;Es la única explicación que encuentro para que te recuerde así, de la única forma que consigo recordarte: desnuda contra la virginidad. Una copia de ti abrazándome en la cama. Aniquilándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella persona (no tú, tú jamás me harías eso: fue tu doble) me castró para siempre. Ahí estoy yo, saliendo del cuarto como quien sale de una trinchera. Dejándome olvidado el pene con ella. Ya no importa si lo olvidé allí de manera consciente. Ya no importa si fue ella quien me lo arrancó. Sólo importa que yo creía (de hecho, estaba convencido) que podría volver a por él. Me giré antes de cerrar la puerta y todo parecía, todo me engañaba, todo era como si. La realidad es que esa fue la última vez que estuve en aquella guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está de más decir que no fue algo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;físico&lt;/span&gt;. Es obvio. No hace falta que demuestre que sigo teniendo pene, falo, polla, pito, rabo, picha, minga, chorra, cipote, pija, verga, existiendo ahí abajo como órgano, hecho todo él de piel, músculo y sangre, colgando de donde debe colgar. De lo que hablo es de un pene espiritual. Ahora vivo con un alma castrada y un recuerdo equivocado (porque no eras tú, guapa, sé que tú no serías capaz de algo tan terrible), ahora vivo igual que quien espera una carta de alguien que ha muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que sólo quiero confesarte que he llegado a la conclusión (a buenas horas, mangas verdes) de que no fue de ti. Es la única explicación que se me ocurre. Y&lt;span&gt;o me enamoré de tu imitación&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces sueño con muñecas decapitadas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6211061738794564809?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6211061738794564809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6211061738794564809&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6211061738794564809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6211061738794564809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/capgras.html' title='Capgras'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-2297727102433235726</id><published>2009-07-04T15:57:00.001+02:00</published><updated>2009-07-04T15:59:34.907+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='depresiones'/><title type='text'>Algo menos</title><content type='html'>Todo el mundo tiene miedo a la muerte. Todos.&lt;br /&gt;Unos porque piensan que después de esto no hay nada.&lt;br /&gt;Los otros porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesitan creer &lt;/span&gt;que hay algo más. Porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tiene que haber &lt;/span&gt;algo más.&lt;br /&gt;Y yo porque tengo miedo a todo. Incluso a la vida. Porque siempre puede haber algo menos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-2297727102433235726?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/2297727102433235726/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=2297727102433235726&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2297727102433235726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/2297727102433235726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/algo-menos.html' title='Algo menos'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7471979672971320433</id><published>2009-07-01T20:27:00.004+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.191+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (y 7)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hubo una época en que no se me daba mal esto de escribir. Qué más puedo decir, las cosas funcionaban. Sin embargo, ahora, cada vez que lo intento, todo se desmadra. Ahora ni siquiera logro enmendar mis errores como Dios manda. Porque empezar todo este cuento de Gabriel y de Tel fue un error. Y no borrarlo a tiempo fue otro error. Pero ya está bien de lamentarse. Están a punto de llegar. Todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero en aparecer es Otelo. Trae a rastras el cadáver de mi amigo Jorge. Justo como le pedí.&lt;br /&gt;–¿Qué tal, Otelo?&lt;br /&gt;–Bien –dice secamente. Se deja caer en la silla y deja en el suelo a Jorge. O, mejor dicho, lo que queda de Jorge.&lt;br /&gt;–Te huele el aliento a alcohol.&lt;br /&gt;No le da tiempo a responder porque hace acto de presencia Tel, radiante como siempre. Y viva.&lt;br /&gt;–Hola Tel, bienvenida.&lt;br /&gt;–Hola –está tan seria.&lt;br /&gt;–¿Sabes si va a poder venir Gabriel?&lt;br /&gt;–No me hizo caso cuando fui a verle al manicomio. Cree que estoy...&lt;br /&gt;–Muerta.&lt;br /&gt;–Sí –dice y me parece como si ahogase un llanto.&lt;br /&gt;–Bueno, estaba claro que no podía salir todo como yo esperaba. Para no perder la costumbre.&lt;br /&gt;Nadie se ríe.&lt;br /&gt;–En fin, vayamos al grano –continúo–. Os he prometido no haceros daño y supongo que por eso habéis accedido a venir. Espero que no intentéis hacer ninguna estupidez –les muestro que en mi poder tengo un bolígrafo y una hoja en blanco–, porque no os gustaría lo que puedo escribir aquí. ¿Conformes?&lt;br /&gt;–Sí, jefe –dice Otelo.&lt;br /&gt;–¿Tel?&lt;br /&gt;–Sí... –dice a regañadientes.&lt;br /&gt;–Bien, una vez aclarados los términos de esta reunión, os pido disculpas. Por todo lo que os he hecho pasar.&lt;br /&gt;–Puedes ahorrarte tus disculpas. Estamos un poco cansados de este rollito de Unamuno que te traes con nosotros –dice Tel.&lt;br /&gt;–¿Cómo?&lt;br /&gt;–Sí, ahora actúa como si nunca hubieras leído &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Niebla&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;–Un momento, yo... –pero antes de que pueda defenderme de las acusaciones de Tel, Otelo se abalanza sobre mí, me golpea y me quita el papel y el Bic. Gabriel aparece en ese momento por la puerta.&lt;br /&gt;–¿Llego tarde? –pregunta Gabriel.&lt;br /&gt;–Hijos de puta –les digo sin apreciar la ironía de mi insulto.&lt;br /&gt;–Creo que ahora tendrás que escucharnos tú a nosotros –dice Tel.&lt;br /&gt;–No sé qué pretendéis hacer con ese papel, pero os advierto...&lt;br /&gt;–Vamos a romper este papel en blanco, jefe. Y no podrás evitarlo –dice Otelo sonriente.&lt;br /&gt;–¡No! ¡No lo entiendes! –grito y salto de mi asiento para tratar de evitarlo pero Otelo ejecuta, y el rasgar del papel suena, suena a derrota y a sangre desparramándose. Suena a que esta historia acaba de perder todo atisbo de futuro. Ya no queda lugar donde escribir. Y cuando quiero darme cuenta han desaparecido. Tel, Gabriel y Otelo ya no existen. Los muy idiotas prefirieron eso a que negociara con ellos un final decente. Todo esto ha sido para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me derrumbo en la silla y miro el cuarto en silencio.&lt;br /&gt;Sólo veo el cadáver de un amigo. Y, justo en frente, a un escritor de mierda que no para de llorar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7471979672971320433?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7471979672971320433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7471979672971320433&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7471979672971320433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7471979672971320433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/07/la-espera-y-7.html' title='La espera (y 7)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-3960157994490377904</id><published>2009-06-30T12:45:00.002+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.191+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (6)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo fácil habría sido borrar. Eliminar todo rastro de aquel beso. Y olvidarme del tema. Pero eso habría sido lo fácil. No habría sido lo justo. No para Tel, no para Gabriel. Se merecían una vida. Aunque fuera una vida de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca empiezo algo si no es para acabarlo. O al menos eso es lo que siempre intento. Así que me escribo a mí mismo sudando, con los dientes muy apretados, parapetado detrás de una esquina. Me escribo en el preciso instante en que Tel y Gabriel se besan. Tel tiembla de miedo. Gabriel tiene una erección. Ambos fuman. Y se besan. Me escribo un arma homicida, me puedo escribir lo que quiera: una pistola, una navaja, un cuchillo de cocina. Elijo la pistola, que aparece en mis manos sudadas. No sé qué tipo de pistola es porque no tengo ni idea de pistolas. Es la primera vez que tengo una en mi poder. No me importa. Porque haga lo que haga saldrá bien. No se hagan otras ideas: el sudor me lo he puesto sólo para ambientar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No lo hagas.&lt;br /&gt;Es Jorge. No sé cómo, ha aparecido. En mi historia.&lt;br /&gt;–¿Qué haces aquí? No deberías estar aquí. Estás interrumpiendo un final épico. Voy a convertirlos en los Romeo y Julieta postmodernos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo &lt;/span&gt;soy su veneno. El autor de la obra transgrediendo su propia obra, esas cosas.&lt;br /&gt;–Esto no es un final.&lt;br /&gt;–Jorge, no vas a impedir que haga lo que tenga que hacer. Esta historia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;me pertenece&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;–Hoy moriría por Tel.&lt;br /&gt;Apunto a mi amigo con la pistola. Puede echarlo todo a perder, así que no me queda más remedio que amedrentarle.&lt;br /&gt;–Déjate de faroles y lárgate.&lt;br /&gt;Ahora el sudor es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de verdad&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;–He dicho que estoy dispuesto a morir por Tel. Resulta un alivio tener un motivo para morir. Tiremos los dados.&lt;br /&gt;–¿Has perdido la puta cabeza?&lt;br /&gt;Y da un paso hacia mí. El muy imbécil da un paso hacia mí. Lo que sigue es un acto reflejo o algo así: aprieto el gatillo. Es la primera vez que disparo una pistola. El retroceso hace que me golpee con la culata en la frente. Aturdido, compruebo que estoy sangrando. Debo haberme abierto la ceja. Me asomo por la esquina y veo a Tel y Gabriel huir, alertados por el disparo. A mi lado, en el suelo, Jorge yace muerto. Lleva dos dados rojos en la mano derecha.&lt;br /&gt;–La banca siempre gana –le escupo justo antes de irme cagando leches de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cago en el refranero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-3960157994490377904?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/3960157994490377904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=3960157994490377904&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3960157994490377904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/3960157994490377904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/06/la-espera-6.html' title='La espera (6)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6007944637083973205</id><published>2009-06-29T18:08:00.008+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.191+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (5)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacía pocos días que había retomado la maltrecha historia de La espera, intentando darle algo de intriga y emoción, cuando recibí la llamada de Jorge Rey, un amigo mío. Para ponerles en antecedentes: hacía semanas que no me había vuelto a encontrar cucarachas (o lo que coño sean esos putos bichos) en mi baño y había aprobado todos los exámenes de los que sabía la nota. En resumen, yo estaba de vacaciones y todo parecía ir viento en popa. Hasta que recibí esa llamada.&lt;br /&gt;–Hola –contesté.&lt;br /&gt;–Deja en paz a Tel.&lt;br /&gt;–¿Cómo?&lt;br /&gt;–Tel, la de La espera. Déjala vivir.&lt;br /&gt;Así, sin mediar palabra, se me puso imperativo. Yo, por supuesto, no entendía nada.&lt;br /&gt;–¿A cuento de qué viene esto?&lt;br /&gt;–Conozco a Tel y no merece morir.&lt;br /&gt;Definitivamente se había vuelto loco.&lt;br /&gt;–¿Has vuelto a beber?&lt;br /&gt;–Hablo en serio.&lt;br /&gt;–¿Cómo vas a conocerla? Es un personaje de ficción, ¡&lt;span style="font-style: italic;"&gt;yo&lt;/span&gt; la creé!&lt;br /&gt;–La conozco. Ella vino a pedirme ayuda.&lt;br /&gt;–Jorge, hazme un favor: deja la droga que estés tomando y déjame en paz tú a mí.&lt;br /&gt;–Si la matas esto tendrá consecuencias. Estoy dispuesto a intervenir.&lt;br /&gt;–¿Intervenir? Tel no existe Jorge, además te recuerdo que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ya está muerta&lt;/span&gt;. Ya está escrito. Lo dice Gabriel desde el manicomio.&lt;br /&gt;–Pero eso es sólo lo que él dice. Y además está loco, por lo que puede ser mentira.&lt;br /&gt;–En cualquier caso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tiene que morir&lt;/span&gt;. No tengo mejores planes para ella.&lt;br /&gt;–¿Por qué va a tener que morir? Tú puedes cambiarlo todo.&lt;br /&gt;Qué tío más pesado.&lt;br /&gt;–Déjalo ya, Jorge.&lt;br /&gt;–Estoy hablando en serio. Después de hablar con Otelo, antes de ir a ver a Gabriel, Tel vino a pedirme ayuda. Me dijo que leyera tu blog, que lo entendería todo. Y me suplicó ayuda. Me suplicó que te convenciera de que no la mates. Hasta me regaló sus cigarrillos.&lt;br /&gt;–Deja de decir chorradas. Es un personaje de ficción: Tel &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no existe&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;–Imagínate que Dios dijera lo mismo sobre sus creaciones.&lt;br /&gt;–No me importa: Dios tampoco existe.&lt;br /&gt;–¿Y tú existes?&lt;br /&gt;–Tanto como tú.&lt;br /&gt;–Tanto como Tel.&lt;br /&gt;–En serio, ya aburres. Deja de bromear y dime para qué me has llamado.&lt;br /&gt;–Por enésima vez, no bromeo. Te llamaba para advertirte: no mates a Tel –y colgó.&lt;br /&gt;En ese momento advertí una cucaracha saliendo del baño.&lt;br /&gt;Mierda. Todo me iba tan bien.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6007944637083973205?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6007944637083973205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6007944637083973205&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6007944637083973205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6007944637083973205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/06/la-espera-5.html' title='La espera (5)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1848765692318016207</id><published>2009-06-27T16:33:00.005+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.191+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (4)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Permítanme presentarme. Soy Otelo de la Cruz. Un personaje más de esta ficción. Fui creado de manera improvisada por Alberto Berjón el día 27 de junio de 2009. Parece ser que a Alberto se le había ido la mano con una historia sobre el intrascendente beso de dos personajes suyos, Tel y Gabriel. Dos personajes sin planificar, hechos sobre la marcha, como yo. Dos personajes difíciles de encuadrar en una historia realmente atractiva. Eso es lo que me dijo Alberto. Que si se le había ido la mano, que aquello no podía seguir siendo improvisado. Que si el jazz barato, que un clavo saca a otro clavo. Y ese clavo era yo. Me dio una coartada, una relación pasada con Tel, una obsesión, un rol oscuro. Yo era la solución. El plan es perfecto, me dijo, justo después del beso apareces de la esquina con una navaja. Una navaja que te regaló Tel cuando salíais juntos. Con ella matarás a la mujer que amaste después de estar todo el día bebiendo. ¿Qué te parece? Sí, ese psicópata cabrón tuvo la delicadeza de preguntarme que qué me parecía todo aquello. Me tocaba ser el malo de la historia, acabar con la vida de una chica inocente, tan inocente como yo, y el hijo de puta me pregunta con aquella estúpida sonrisa de "hola, soy un genio" que qué me parece. No te preocupes, añadió, si actúas según lo planeado todo te irá bien. Ni la policía, ni siquiera Gabriel te harán nada. Saldrás indemne y victorioso. Lo tengo todo planeado. Eso me dijo: indemne y victorioso. Me dio todas las instrucciones, dónde tirar el arma homicida, por dónde huir, me dio una botella de whisky e incluso me compró un billete de avión a Argentina. Yo estaba preocupado a pesar de toda aquella planificación, a pesar del engranaje perfecto que me había construido. ¿Qué va a ser de Gabriel?, le pregunté. Él me dijo que no me preocupara por Gabriel, que acabaría siendo un personaje mucho más interesante. Bueno, si se refería a que iba a acabar loco de remate tenía razón. Puto psicópata. El caso es que al final no vi más solución que aceptar todo aquello, entrar en el juego. Así pues, horas antes de aquel beso que jamás tuvo que ser escrito, estaba yo a solas en mi casa bebiendo aquel whisky barato que Alberto me regaló. La verdad es que la casa que me inventó daba un poco de asco. Estaba todo desordenado y sucio, una radio que sonaba fatal tocaba canciones tristes, papeles de periódico cubrían absolutamente todo el suelo y, de vez en cuando, alguna rata emprendía un viaje relámpago entre los montones de basura. Daban ganas de beber hasta morir, de eso no cabe ninguna duda, por lo que al final acabé borracho como una cuba. Pero algo cambió en aquella tragicomedia, algo dejó de tener sentido para mí. Cogí el teléfono, rezando para que Alberto no me hubiera cortado la línea, y marqué el número de Tel. Me lo sabía de memoria: Alberto me había otorgado hasta el más mínimo detalle. Tel contestó. Soy yo, Tel, le dije. ¿Tú? Hace tiempo que no quiero saber nada de ti, Otelo, ya lo sabes, me dijo. Lo sé, pero esto es algo muy importante. He quedado, ya me lo dirás más tarde. Precisamente, le respondí, es por eso: sé que has quedado con Gabriel y sé que corres un grave peligro. Llegado este punto parece que entró en razón, no de muy buena gana, todo hay que decirlo, pero por suerte logré convencerla y quedé con ella en una cafetería apartada del lugar del beso. Yo apestaba a una mezcla entre whisky y sudor. Ella olía a perfume del bueno. Como en los viejos tiempos, pensé (aunque esto era absurdo, sabía que eso nunca había pasado, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aunque yo lo recordase &lt;/span&gt;por obra y gracia de Alberto). Le conté todo, absolutamente todo. Le devolví la navaja, le regalé mi billete de avión. Le recomendé que huyera del país, que Alberto era capaz de hacer cualquier cosa con tal de destrozarles la vida a ellos dos. Si me había creado a mí, ¿de qué no sería capaz? Ella lloró como una Magdalena. Me dio las gracias. Dijo que huiría después de encontrarse con Gabriel, que quería verlo al menos una última vez. Me dio un beso en la mejilla, a pesar de mi olor. Y se fue. En ese momento yo era el hombre más feliz del mundo. Estaba seguro: lo había logrado, había burlado a Alberto y su plan de asesinato. Reí a carcajadas. Este Otelo celoso y borracho había cambiado el rumbo de los acontecimientos. Eso creía. Pero me equivocaba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1848765692318016207?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1848765692318016207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1848765692318016207&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1848765692318016207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1848765692318016207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/06/la-espera-4.html' title='La espera (4)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4487677904696627432</id><published>2009-06-25T17:57:00.002+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.192+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (3)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El terapeuta dice que voy bien. Que progreso. Aunque no me dice hacia dónde progreso. Aunque a mí no me importa. Aunque a nadie le importa. Ni siquiera a ella. Hoy ella ha vuelto. Me dijo que no me echaba de menos. Que yo sólo era otro error más. Que el jefe del hospital había matado a todos. Que iba a ir a por mí también. Yo no sabía quiénes eran todos. Pero no se lo dije. No quería enfadarla. No quería que pensara que soy peor que un error, que soy un error ignorante. Aquí los días se me hacen muy largos. Las noches no. Las noches duermo. La medicina me funciona por las noches. Hoy los otros me han dicho que estoy loco. El médico y el terapeuta dicen que no piense en lo que me dicen, pero no sé en qué pensar. Hace días que no se me pone dura. Igual es por las medicinas. Igual tiene razón el alto, que dice que nos están envenenando a todos. Pero el alto está loco. Lo sé. También dice que habla con Dios. O que Dios habla con él. Lo que sea. A mí no me importa. A ella tampoco le importa. Hoy también me lo dijo. Hoy me dijo que desde nuestro último beso todo había ido a mejor. Ah, me había olvidado: me llamo Gabriel. Ella se llama Tel. Es muy guapa. Es muy buena. La última vez que la besé estuve esperando horas por ella. Sólo por ella. Fue hace unos seis meses. Ese día la mataron. Aunque supongo que eso ahora tampoco importa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4487677904696627432?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4487677904696627432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4487677904696627432&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4487677904696627432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4487677904696627432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/06/la-espera-3.html' title='La espera (3)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-5838453284802140368</id><published>2009-05-26T19:20:00.007+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.192+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (2)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No soy entomólogo, eso está claro. Aún así estoy convencido de que los bichos que he visto corretear sobre los azulejos de mi baño son cucarachas. Y, aunque realmente no lo sean, a efectos prácticos nos da lo mismo. Para nosotros esos bichos serán cucarachas. Esa será la designación que usaremos, vosotros y yo, para referirnos a esos bichos a partir de ahora. Cucarachas. Pues bien, esas cucarachas sólo aparecen de madrugada. No sé de dónde salen, Pablo dice que debe haber un agujero detrás del bidé. Pero a mí me da igual por dónde salgan, a mí lo que me inquieta es que lo hagan siempre a esas horas intempestivas. No las veo muy a menudo, algún día que coincide que llego a casa a las 2 de la mañana, por poner un ejemplo, y entro en el baño, doy la luz y descubro una de ellas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;in fraganti&lt;/span&gt;, la cual corre como loca hacia ninguna parte, puesto que yo, al igual que hago siempre que me topo con alguna, acabo por aplastarla y por depositar su cadáver en el agua del váter. A veces entro al baño de madrugada (en este punto sois libres de imaginar a qué voy al baño a esas horas) y no veo ninguna pero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sé &lt;/span&gt;que están ahí. Y sin embargo, a pesar de saberlo, soy capaz de dormirme pese a ser consciente de que ellas están unos metros más allá explorando mi baño, sólo mi baño, porque nunca salen más allá de los mismos tristes azulejos, explorando el lugar donde cada vez que me encuentro con una mueren, mueren irrefutablemente, y así, poco a poco, mientras recuerdo las suelas de mis zapatillas manchadas con sus restos mortales, pasan las noches, procurando ignorarnos mutuamente. Y es que ya ni siquiera me motiva matar cucarachas. Se me está quedando un rictus fatídico en la cara, una mirada dura, una sonrisa triste. Estoy instalado en una abulia perenne. Y esto también se ha extendido a mi blog, se ha extendido a la historia de Tel y Gabriel. Debería contar quién llamó a Tel y lo que le pidió, qué era eso tan urgente que obligó a esperar a Gabriel un par de horas por ella. Debería contar por qué ella llegó temblando, por qué se quedó sin cigarrillos. Debería contar qué le pasó a Gabriel mientras esperaba a Tel. Porque esta historia empezaba con un final feliz. Y yo tenía que acabarla con un comienzo trágico y absurdo. Pero no pude hacerlo. Estos días he pasado delante del ordenador igual que paso delante del baño, obviando las cucarachas, obviando las vidas ficticias de Tel y de Gabriel, vidas incompletas, vidas de la longitud de un beso. Tenía que escribirlo, no por mí, sino por ellos dos. Y no pude. Ahora serán felices, inmersos en un beso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ad eternum&lt;/span&gt;, incompletos, pero felices para siempre. Todo por culpa de mi desidia. Pido perdón. Porque les he fallado a ellos. Porque os he fallado a vosotros. Porque les he fallado a las cucarachas. Perdón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-5838453284802140368?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/5838453284802140368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=5838453284802140368&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5838453284802140368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/5838453284802140368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/05/la-espera-2.html' title='La espera (2)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-807091085818509933</id><published>2009-05-15T15:49:00.004+02:00</published><updated>2009-07-04T16:01:39.192+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La espera'/><title type='text'>La espera (1)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llevaba esperando por lo menos dos horas cuando llegó ella. Al fin. Ya se me estaban acabando el tabaco y las ganas de esperar. Ella tiembla, mira el penúltimo cigarrillo de la cajetilla en mi boca, y me pide que le dé un cigarrillo. Dice que algo sobre un lío inesperado mientras le tiendo mi último pitillo. Veo el paquete vacío que dejo caer al suelo, que aplasto en el suelo y pienso que es como si mi espera y su llegada hubieran sido medidas con precisión: ha llegado justo para el último cigarrillo. Como si no pudiera ser de otra forma. Veo como se enciende el cigarrillo a la vez que habla con los labios apretados y dice que si una llamada, que si no pudo hacer nada más que ir. No me importa lo que haya pasado, le respondo. Sólo me importa que estés aquí. Ella me mira, o mejor dicho, me vislumbra, a través del humo que desprendemos y que hace a modo de pegamento y así nos encontramos a través de la nube azul en un beso, en una gruta común donde entramos los dos, primero introducimos timidamente las lenguas, exploran el terreno, hacen de linternas improvisadas, y después damos paso a todo lo demás, entra en la gruta el resto del cuerpo, escapamos por nuestras bocas y ya no estamos fuera del beso, donde sólo quedan dos cuerpos inertes sujetando sus repectivos cigarrillos, sujetándose el uno al otro, dos maniquíes encerrados en otro sitio, en una boca común, a salvo (¿a salvo de qué?), en un lugar donde no importa nada más. Me llamo Gabriel y ella se llama Tel. Aunque supongo que los nombres ahora tampoco importan.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-807091085818509933?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/807091085818509933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=807091085818509933&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/807091085818509933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/807091085818509933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/05/la-espera-1.html' title='La espera (1)'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-1692159224819746565</id><published>2009-05-14T22:44:00.000+02:00</published><updated>2009-06-27T17:47:38.176+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='puckadas'/><title type='text'>El mercado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;–Hola.&lt;br /&gt;–Qué desea.&lt;br /&gt;–No lo tengo muy claro, ¿qué me recomienda?&lt;br /&gt;–Yo no recomiendo, sólo vendo. La gente llega, me dice: deseo tal cosa, y yo se lo vendo.&lt;br /&gt;–Comprendo. ¿Y un catálogo o algo así?&lt;br /&gt;–Lo siento, lo que ve es lo que hay.&lt;br /&gt;–Comprendo. Pues quiero una esclava sexual.&lt;br /&gt;–Sólo nos quedan clavos sexuales.&lt;br /&gt;–¿Y eso cómo funciona?&lt;br /&gt;–Por favor, caballero, ¿tengo cara de libro de instrucciones?&lt;br /&gt;–No, supongo que no.&lt;br /&gt;–Si quiere un clavo sexual dígalo y si no déjeme en paz. Tengo mejores clientes que atender.&lt;br /&gt;–¿Y a todos los trata igual?&lt;br /&gt;–No, a los que tienen las cosas claras los respeto.&lt;br /&gt;–Da igual, veamos, quiero un virus contagioso que pueda barrer la estupidez del planeta. Sólo la estupidez, lo demás puede vivir.&lt;br /&gt;–No estará pensando en suicidarse.&lt;br /&gt;–¿Y si fuera así? Se supone que alguien pedía algo y se lo vendía. No mencionó nada de hacer preguntas impertinentes sobre las motivaciones de cada cual.&lt;br /&gt;–En tal caso le felicito, suicidarse es lo mejor que podría hacer. Tenga, su condenado virus. Son X euros.&lt;br /&gt;–¿X? ¿10?&lt;br /&gt;–No. Equis.&lt;br /&gt;–X es 10 en romano.&lt;br /&gt;–Aquí equis es equis. No le busque diez pies al gato.&lt;br /&gt;–Ah, bueno, ¿y el resto de la ecuación? Para despejar la X y saber cuánto le debo.&lt;br /&gt;–El resto depende de usted, amigo. Así que rápido, que no tengo todo el día.&lt;br /&gt;–Tenga 10 euros entonces. ¿Me puede hacer factura?&lt;br /&gt;–¿Pero dónde se cree que está comprando? Aquí ahorramos en papel. Si desea una factura inscríbase en ese listado de la derecha y nosotros ya le gestionaremos en un futuro su dichosa factura.&lt;br /&gt;–Bien, pero oiga, ¿tengo derecho a garantía? ¿Y si el virus no funciona qué?&lt;br /&gt;–Si el virus no funciona supongo que usted sobrevivirá y vendrá a darme la tabarra de nuevo.&lt;br /&gt;–Y además vendré muy molesto. Y puedo llegar a ponerme muy agresivo cuando estoy molesto.&lt;br /&gt;–En tal caso no se preocupe, yo mismo me encargaré de usted.&lt;br /&gt;–Oiga, quiero comprar algo más...&lt;br /&gt;–¿El qué?&lt;br /&gt;–Un Colt 45 y dos balas.&lt;br /&gt;–Sólo nos quedan balas. Colt no quedan.&lt;br /&gt;–¿Y algún otro arma de fuego?&lt;br /&gt;–Sí, nos quedan antorchas.&lt;br /&gt;–¿Y gasolina?&lt;br /&gt;–No, pero tenemos coches.&lt;br /&gt;–¿Y queroseno?&lt;br /&gt;–Oiga, no sea obsceno.&lt;br /&gt;–¿Y poesía?&lt;br /&gt;–¿Qué es eso?&lt;br /&gt;–¿Y una katana?&lt;br /&gt;–Por favor, no se enrolle y decídase por algo en concreto o coja su virus y lárguese.&lt;br /&gt;–Ya se lo he dicho, una katana.&lt;br /&gt;–¿Una katana?&lt;br /&gt;–Quiero una puta katana, sable, espada o cualquier otra puta cosa de metal afilada que se pueda usar para matar.&lt;br /&gt;–Vale, vale. Nos queda una katana roma.&lt;br /&gt;–¿Y tiene un afilador? De katanas, no de lapiceros.&lt;br /&gt;–Tenemos un afilador profesional. Viene con armónica incluída, da paseos por los barrios y las viejas le piden que les afile sus cuchillos de cocina y los hombres sus navajas de afeitar.&lt;br /&gt;–No me sirve. Deme el clavo sexual.&lt;br /&gt;–De acuerdo, tenga. Son Y + 3.&lt;br /&gt;–¿Aceptan tarjeta?&lt;br /&gt;–Depende de qué.&lt;br /&gt;–VISA.&lt;br /&gt;–No, lo siento.&lt;br /&gt;–¿MasterCard?&lt;br /&gt;–Sólo aceptamos tarjetas de visita.&lt;br /&gt;–Ah, entonces espere, tengo por aquí una que me dio un curandero vudú. Tome.&lt;br /&gt;–Debe ser una tarjeta de visita suya, caballero.&lt;br /&gt;–Eh... claro, yo soy el curandero vudú. Tome mi tarjeta.&lt;br /&gt;–Pero si acaba de decir... en fin, ¿me enseña el DNI, señor... Kwolongo?&lt;br /&gt;–Claro, tome.&lt;br /&gt;–¿Por qué no coinciden los datos de la tarjeta con su DNI?&lt;br /&gt;–Porque Kwolongo es mi nombre africano.&lt;br /&gt;–Me parece que tendré que llamar a la policía.&lt;br /&gt;–Oh, no, aún no. Tenía pensado matarle, ese creo que sería un momento más adecuado para avisar a las autoridades.&lt;br /&gt;–Ya sé que tenía pensado matarme. Lo he notado desde el primer momento en que me miró. Debería saber que hace un buen rato que he pulsado el botón de alarma de debajo del mostrador. Dé gracias a mi paranoia, amigo, le he salvado de la cárcel.&lt;br /&gt;–Qué va, en aquel momento sólo quería una esclava sexual. Mis ganas de matarlo han aparecido según trataba con usted. Supongo que eso me deja menos tiempo para cometer el homicidio.&lt;br /&gt;–Ya vienen.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-1692159224819746565?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/1692159224819746565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=1692159224819746565&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1692159224819746565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/1692159224819746565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/06/el-mercado.html' title='El mercado'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-4813544969070934621</id><published>2009-05-12T00:43:00.007+02:00</published><updated>2009-05-12T01:02:08.514+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='puckadas'/><title type='text'>Conversación jazz</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Recuerdas cuando nos olvidamos?&lt;br /&gt;-Cómo olvidarlo.&lt;br /&gt;-Podríamos empezar por un punto y aparte. O por un punto y final.&lt;br /&gt;-Para acabar naciendo de una letra mayúscula. Lees demasiadas novelas.&lt;br /&gt;-No fui yo quien empezó con este cuento. Te lo recuerdo. Te lo olvido.&lt;br /&gt;-Pero yo siempre empiezo lo que he terminado.&lt;br /&gt;-Otra vez con tus inversiones temporales. Cada vez que lo haces estamos cayendo por un acantilado, un acantilado lleno de recuerdos como rocas puntiagudas. Estás tú ahí, de pie, torciendo las palabras y yo defendiéndome como puedo. Tiene que haber otra forma. Estoy cansado de caer. Contigo.&lt;br /&gt;-No voy a defenderme, si es lo que esperas. Tienes razón. En todo. Es sólo que antes caías en mí y de vez en cuando, incluso, sonreías.&lt;br /&gt;-No te confundas, esto no es sobre dónde caigo. Ni siquiera es sobre ti ni sobre mí. Ni siquiera es sobre los dos. Esto trata de todo lo demás. Lo que se ha jodido no es mi sonrisa. Lo jodido es que mi sonrisa y tu mirada ya no coinciden.&lt;br /&gt;-No tengo muchas fuerzas para abrir los ojos y des-caer. Tampoco hay necesidad de hacer esto más fácil de lo que podría ser. No lo hagas, o hazlo. Pero que sea pronto. Que sea ya.&lt;br /&gt;-Podría destrozarme una y otra vez contra ti y sería inútil.&lt;br /&gt;-Pero divertido de ver. A todo esto, ¿tú recuerdas cuando nos olvidamos? Creo que hacía frío.&lt;br /&gt;-Eso no es ninguna novedad. A veces creo que es que nunca hizo calor. ¿Volviste a la pregunta que te hice porque estabas en un callejón sin salida?&lt;br /&gt;-Un poco, me vas encerrando en un pasillo cada vez más estrecho.&lt;br /&gt;-Ojalá ese pasillo fuera nuestro. Al menos así tendríamos "algo".&lt;br /&gt;-Pierdes el tiempo. En este desierto en el que te adentras sólo puedes perder. Siempre se me dio muy bien jugar a Tierra Quemada.&lt;br /&gt;-¿Pierdo el tiempo? Sí. Llevo perdiendo el tiempo desde que intenté empezar a hablar contigo, desde que empecé este diálogo ficticio entre dos olvidos, llevo perdiendo el tiempo desde que te olvidé, o quizás antes, pero no lo sé porque no recuerdo absolutamente nada, no recuerdo ni siquiera tu nombre, se me resbala por la boca y sólo me deja un borrón en medio de la saliva de mi boca. Y no es que te impida yo que hables. Eso ya lo sabes hacer tú. Aquí, mirándome a la cara, tocándome con la punta de los dedos, con esa cara de estúpido amnésico, con ese pijama sucio y esas huellas que dejas marcadas en el espejo donde ambos nos reflejamos. Este espejo es nuestro pasillo. Cada vez más estrecho. Cada vez más olvidado. Supongo que esto es una despedida.&lt;br /&gt;-No me mires así. Al menos lo hemos pasado bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-4813544969070934621?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/4813544969070934621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=4813544969070934621&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4813544969070934621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/4813544969070934621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/05/conversacion-jazz.html' title='Conversación jazz'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-6356536342254473797</id><published>2009-05-03T18:38:00.005+02:00</published><updated>2009-05-26T21:29:43.621+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mitología de andar por casa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y dejar de fumar'/><title type='text'>H1N1</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siempre estuve esperando a alguien como tú.&lt;br /&gt;Eres altamente infectiva pero sé que no eres tan letal como pareces. Tampoco eres malvada. Sólo quieres sobrevivir. Como todos.&lt;br /&gt;Todos te odian. Pero yo no soy como los demás. Yo te amo. Si vinieras a por mí te dejaría que me infectases. No opondría resistencia. Una infección como muestra de amor. Yo buscaría tus antígenos de superficie para poder acariciarte. Para sentirte en medio de la fiebre, nuestra fiebre. Los dos sudando en la cama. Dejaría todo por ti. Incluso abandonaría la cuarentena por ti.&lt;br /&gt;Pero tú crees que no soy más que otro al que dejar tirado a la primera de cambio. Si sucediera algo entre nosotros, despertaría a solas y no encontraría ni siquiera una nota de despedida en la mesilla. Sólo  me dejarías un mísero recuerdo inmunológico. Entonces iría a buscarte en los hospitales para volver a verte, aunque sea poniéndome los cuernos con otro. Vería cómo te follas a otros para después darme la vuelta y volver triste y solo a casa, muy solo y muy triste. Consciente de que para ti sólo soy un cerdo más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-6356536342254473797?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/6356536342254473797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=6356536342254473797&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6356536342254473797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/6356536342254473797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/05/h1n1.html' title='H1N1'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-9077193709136969497</id><published>2009-04-29T23:42:00.004+02:00</published><updated>2009-05-26T21:29:58.282+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pesadillas'/><title type='text'>Paladas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estamos cavando. No paramos de cavar. Día y noche. Cavamos sin descanso. A veces tengo la impresión de que las palas forman parte de nosotros. De que suplen nuestros brazos. Tierra y palas. Palas que se clavan en la tierra. Palas como manos. Manos como palas. Y cavamos. De tanto cavar hemos llegado a olvidar todo lo demás. Aquí sólo importa el boquete que se abre bajo nuestros pies. Los agujeros. Aquí sólo hay tierra y aire, palas que viajan de la tierra al aire, hombres clavados que cavan y cavan. Sé que si desvío la vista del hoyo podría sentir vértigo. Vértigo de vernos a todos hundir nuestras palas cada vez más profundo. Como si estuviéramos buscando el infierno. Así que prefiero centrar la atención en mi fosa. Porque cada uno debe ocuparse de su fosa. Aquí es importante no distraerse. Y no pensar nunca en este cementerio en ciernes. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-9077193709136969497?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/9077193709136969497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=9077193709136969497&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9077193709136969497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/9077193709136969497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/04/paladas.html' title='Paladas'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6097215793596852122.post-7518417349657049485</id><published>2009-04-19T16:18:00.002+02:00</published><updated>2009-05-26T21:30:12.146+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escupitajos'/><title type='text'>Control</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé feliz.&lt;br /&gt;No es un deseo. Es una orden.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6097215793596852122-7518417349657049485?l=letrasterminales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasterminales.blogspot.com/feeds/7518417349657049485/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6097215793596852122&amp;postID=7518417349657049485&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7518417349657049485'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6097215793596852122/posts/default/7518417349657049485'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasterminales.blogspot.com/2009/04/control.html' title='Control'/><author><name>Alberto Berjón García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04693814323150180011</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
